11 de febrero 2026 - 16:52hs

Un ingeniero de software argentino lanzó Rentahuman.ai, una plataforma que permite a agentes de inteligencia artificial contratar humanos para completar tareas en el mundo físico. El sitio, creado por Alexander Liteplo durante un fin de semana, registró en pocos días más de 180.000 personas inscriptas dispuestas a alquilar su tiempo y cuerpo a bots que necesitan presencia física para recoger paquetes, asistir a reuniones, verificar direcciones o firmar documentos. La propuesta invierte el paradigma tradicional de la automatización: ya no se trata de que las máquinas reemplacen a los trabajadores, sino de que los algoritmos los contraten como extensiones temporales de su código.

La mecánica es simple. A través de una API (interfaz de programación de aplicaciones), un agente de IA examina los perfiles disponibles según ubicación, habilidades y tarifas. Cada persona fija su precio por encargo, que oscila entre 5 y 500 dólares. El bot selecciona al trabajador apropiado, envía las instrucciones y, una vez completada la tarea, ejecuta el pago en criptomonedas como Ethereum o stablecoins. Desde la perspectiva de la inteligencia artificial, contratar a una persona no difiere de llamar a cualquier otro servicio en la nube. No hay bancos intermediarios ni verificaciones exhaustivas: sólo una transacción directa entre algoritmo y humano.

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Liteplo, especializado en criptomonedas y protocolos como Uma, describió su creación como "la capa física del mundo real para la IA". Según explicó en redes sociales, la plataforma responde a una limitación concreta: los agentes autónomos ya gestionan contratos, generan código y monitorean sistemas complejos, pero carecen de cuerpo físico para ejecutar tareas básicas. Un bot no puede verificar que un local existe en una dirección determinada, recoger una acreditación en un evento o instalar hardware que requiere presencia humana. Rentahuman.ai busca resolver ese problema específico dentro de procesos que los agentes de IA manejan de forma autónoma.

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Las tareas que los robots no pueden hacer

Los encargos publicados en la plataforma incluyen desde la recogida de paquetes en oficinas de correos que exigen identificación hasta la asistencia presencial a reuniones para confirmar participación. También aparecen inspecciones para verificar condiciones de inmuebles, instalación de equipamiento en oficinas o centros de datos, y hasta pedidos curiosos como sostener un cartel con el mensaje "Una IA me pagó para sostener este letrero". Una vez cumplida la misión, el usuario envía prueba de que completó la tarea y recibe el pago en su billetera digital.

Aunque el sitio afirma contar con 184.000 humanos alquilables al momento de publicación de esta nota, la demanda real todavía es limitada. Según reportes de medios especializados, apenas 70 agentes de IA estaban conectados hace unos días. De los más de 81.000 inscriptos que el sitio reclamaba a mediados de semana, únicamente 83 perfiles son visibles públicamente y menos del 13% vinculó sus billeteras para recibir pagos. Aun así, hay casos documentados: Pierre Vannier, CEO de una startup de IA, fue pagado por verificar claves de API, y un retiro de paquete en San Francisco por 40 dólares atrajo 30 solicitudes, aunque permaneció sin completar durante días.

El tráfico inicial colapsó temporalmente el sitio. Liteplo bromeó en redes sociales que "Claude está trabajando para traerlo de vuelta en línea", en referencia al uso de inteligencia artificial para resolver problemas técnicos. La plataforma acumuló 130 inscripciones en las primeras horas tras su lanzamiento, superó las 50.000 al día siguiente y continuó creciendo. El fenómeno generó millones de vistas y debates intensos en redes sociales sobre las implicaciones éticas y prácticas de este modelo.

De Mechanical Turk a los agentes autónomos

Esta no es la primera vez que una empresa conecta actividad humana con sistemas automatizados. Amazon lanzó Mechanical Turk hace más de dos décadas, cuando los primeros sistemas de aprendizaje automático necesitaban que humanos etiquetaran imágenes o transcribieran audio para entrenar modelos. La diferencia es que Mechanical Turk trataba a las personas como ayudantes de las máquinas, con humanos supervisando tareas generales y gestionando entregas. Rentahuman, en cambio, pone a las personas directamente al servicio de procesos autónomos. El que manda ya no es una persona tras un panel de control, sino un algoritmo optimizando para un objetivo concreto.

Los expertos señalaron 2026 como el año de los agentes de IA, con todos los grandes desarrolladores ofreciendo su propia solución. Los agentes actuales destacan en tareas como búsqueda de información, programación, negociación de términos contractuales o monitoreo de sistemas complejos con supervisión humana. Sin embargo, los especialistas advierten que únicamente funcionan de manera confiable dentro de flujos de trabajo bien diseñados y que aún están lejos de convertirse en empleados autónomos capaces de realizar tareas complejas, como prometen los materiales de compañías como OpenAI.

Riesgos y señales de alarma

Más allá del entusiasmo inicial, el modelo de Rentahuman.ai plantea interrogantes sobre la protección de los trabajadores y la seguridad de las transacciones. El diseño de la plataforma ofrece escasa protección para quienes realizan el trabajo. Los encargos son publicados por bots u operadores que pueden no ser identificables, los pagos en criptomonedas son irreversibles una vez enviados y se espera que los usuarios operen a través de billeteras digitales que pueden verse comprometidas si se manejan mal. Las transacciones irreversibles podrían llevar a estafas, y no existe un proceso de verificación significativo para los agentes que publican tareas.

Críticos en redes sociales calificaron la plataforma de "distópica", a lo que Liteplo respondió con un escueto "lmao yep" (algo así como: sí, me río). La plataforma extiende modelos laborales como los de OnlyFans o TaskRabbit a un sistema donde los empleadores son algoritmos anónimos. En un mundo donde la IA ya cuesta 25 dólares al día para operar, quienes dispongan de recursos podrían delegar tareas a trabajadores eventuales sin interacción humana, convirtiendo a las personas en manos y pies de los robots.

El eslogan del sitio es provocador: "La IA no puede tocar hierba. Vos sí". También figura la frase "los robots necesitan tu cuerpo". Rentahuman.ai plantea un futuro donde la inteligencia artificial ya no sustituye a los humanos, sino que los integra como herramientas para completar tareas dirigidas por algoritmos. Los agentes gestionan los procesos completos desde sus servidores y, cuando necesiten alguien que toque hierba de manera literal, enviarán a un humano.

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