“Nuestra filosofía desde el comienzo fue la de hacer producto después de vender”, compartió Karen Serfaty, co-fundadora de Atlas junto a Gianina Rossi, la startup argentina enfocada en recursos humanos globalizados y recientemente adquirida por Remote, el unicornio norteamericano dedicado al trabajo remoto a escala global.
Según la cofundadora, Atlas nació como una solución de contabilidad para contractors que trabajaban desde Argentina para el exterior. La idea era encontrar soluciones o respuestas para los monotributistas que los mismos contadores no sabían darles y ayudarles a acceder a condiciones de trabajo competitivas a una fuerza de trabajo que a partir de la pandemia se encontraba en total expansión.
“Nos enfocamos en resolver este problema porque nosotras éramos estas personas: trabajábamos para el exterior desde Argentina y sentíamos que ningún contador nos sabía ayudar”, aseguró Serfaty.
Karen Serfaty, co-fundadora de Atlas. Fuente: Forbes Argentina
Así es que Atlas se construyó como una plataforma centralizada que facilita el alta y la administración de beneficios para equipos globales y distribuidos en hasta 35 países. Y, tras varios años de crecimiento sostenido, logró atraer capital, levantando USD 5 millones en rondas de inversión internacional.
La cofundadora conversó con El Observador Argentina y compartió cómo fue el proceso y la experiencia de fundar y hacer funcionar Atlas y su visión sobre estrategia de posicionamiento de mercado.
Desde aquellas primeras rondas en las que levantaron su primer financiamiento a la reciente adquisición por parte de Remote, ¿Cómo fue el despliegue de Atlas alrededor del mundo corporativo internacional y cómo lo sentiste como fundadora?
Nuestro objetivo fue construir una empresa global desde el inicio. Sentíamos que por el problema que resolvíamos teníamos que resolverlo global o nada. La globalidad fue desafiante pero no imposible. La clave para poder hacerlo fue avanzar rápido y sin pensarlo mucho dos veces.
Comenzamos en marzo de 2022 con una entidad legal en Estados Unidos y usuarios en un país. Terminamos el primer año con usuarios en 30 países. En el segundo año, abrimos seis entidades legales más en Argentina, México, Brasil, Colombia y España y para el tercer año teníamos usuarios en 60 países.
Sobre cómo lo sentí: divertido y abrumador. Durante toda la vida de Atlas sentimos que estábamos corriendo detrás de lo que nuestros clientes pedían. Nunca estuvimos cómodos. El lado bueno de eso es que te ayuda a priorizar y a no enfocarte en cosas por capricho o por ego.
El enfoque que mantuviste como fundadora fue desde el principio que el equipo trabajara primero en fidelizar clientes y desarrollar productos y soluciones de calidad, ¿Cómo fue el “prueba y error” al fidelizar clientes antes de buscar y lograr el financiamiento?
Nuestra filosofía desde el comienzo fue la de hacer producto después de vender. Veníamos de haber hecho otra startup a la que no le había ido bien y en gran parte eso había sido porque nos encerramos a desarrollar un producto sin saber si alguien lo quería.
En Atlas la ventalideró el desarrollo del software. Lo que esto quiere decir es que primero conversamos con clientes, escuchamos sus dolores e intentamos venderles una solución (incluso antes de que exista). Una vez que lo logramos un par de veces, poníamos recursos para desarrollar la tecnología. Gracias a esto muchos de nuestros procesos eran muy manuales y artesanales al principio y eso nos ayudó a avanzar más rápido. Otra forma de pensarlo es que sólo escalábamos un producto cuando había una validación del mercado.
Pensando en cómo impactó esto en lograr financiamiento lo que puedo decir es que lo que los inversores buscan ante todo (y sobre todo muy al comienzo de una startup) es el product-market fit, es decir, poder demostrar que existen clientes que tienen el problema que vos resolvés y están dispuestos a pagar por esto. Nuestro approach de vender primero y desarrollar después sirvió, porque si bien había mucho por hacer el revenue y los clientes estaban.
Uno de los puntos más interesantes de Atlas quizás sea su aporte a la institucionalización del trabajo remoto y los equipos distribuidos, en total expansión a partir de la pandemia, ¿Cómo surgió el proyecto de Atlas y cómo fue creciendo en relación a sus productos y soluciones digitales?
Atlas comenzó como una solución de contabilidad para contractors que trabajaban desde Argentina para el exterior. Nuestra solución era muy sencilla: nos integrábamos con AFIP y ayudábamos a que los monotributistas pudieran hacer sus facturas C y E mucho más fácil.
Nos enfocamos en resolver este problema porque nosotras éramos estas personas: trabajábamos para el exterior desde Argentina y sentíamos que ningún contador nos sabía ayudar. De fondo lo que nos entusiasmaba de este problema es que creíamos que este grupo de personas (los monotributistas) normalmente tenían condiciones laborales diferentes a quienes están en relación dependencia y queríamos cambiar eso.
Como el problema que queríamos resolver de fondo era esa inequidad el siguiente producto que lanzamos fue para que las empresas del exterior pudieran darle a sus colaboradores argentinos prepaga de salud local más fácil.
A partir de estos dos productos nacieron todos los demás que desarrollamos desde Atlas. Si bien en nuestro primer mes de vida solo pensábamos en argentinos trabajando para el exterior, en pocos meses empezamos a pensar en el resto de los países de LatAm. Al cabo de tres años, estábamos ayudando a colaboradores de 60 países que trabajaban remoto.
¿Qué cambios notas en las compañías y equipos internacionales desde que terminó la pandemia un par de años atrás y el avance cada día más exponencial de la tecnología cripto y la inteligencia artificial?
La pandemia posiblemente amigó a las empresas con el trabajo remoto y seguramente la AI lo que nos está enseñando es que muchas partes de nuestro trabajo se pueden automatizar. El principal cambio que veo en las empresas en relación a la AI son las ganas de incorporarlo pero la total incertidumbre de cómo hacerlo y la resistencia de la gente a probarlo.
¿Cuáles son tus próximos pasos como fundadora dentro y fuera de Atlas? ¿Cómo encontrás el panorama fintech y startup en la región y en Argentina en particular?
No tengo claros mis siguientes pasos pero me podría imaginar que van a ser tomarme un segundo para pensar en hacia dónde seguir y seguir construyendo. Es un momento privilegiado de la historia estar construyendo tecnología por esta sensación de que queda todo por hacer. Me da muchísimo optimismo y me da mucha “manija” imaginar qué más se puede hacer.
El panorama de las startups locales me parece bueno. Si pudiera pedir un deseo pediría más venture capital (experimentado, founder friendly) para que los founders argentinos puedan seguir construyendo unicornios.