26 de marzo 2026 - 20:30hs

El encuentro en Mendoza será el primero entre un funcionario nacional y un gobernador desde que el jefe de Gabinete regresó de los Estados Unidos y quedó envuelto en la polémica por sus viajes a Punta del Este, el nivel de gastos y las dudas sobre su patrimonio. En la Casa Rosada reconocen que marzo debía ser el mes del inicio de la agenda reformista pero terminó convertido en una etapa de “control de crisis” permanente.

Diego Santilli viaja a Mendoza, se reúne con Alfredo Cornejo con la mira en el Congreso.

La decisión del Gobierno ahora es clara: dar vuelta la página del escándalo de Adorni y volver a discutir poder, acuerdos y leyes. En ese marco se inscribe la visita de Santilli a Mendoza, que tiene un doble objetivo. Por un lado, retomar el vínculo político con los gobernadores dialoguistas; por otro, mostrar que el oficialismo todavía tiene capacidad de ordenar mayorías en el Congreso.

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“Hay que visitar a los gobernadores independientemente de la intención de volver a reactivar públicamente los vínculos pensando en el Congreso”, le dijo a El Observador un integrante de la mesa chica de Santilli. La frase sintetiza el diagnóstico que se consolidó en Balcarce 50: la relación política con las provincias no puede seguir en pausa mientras el Gobierno intenta contener el impacto del caso Adorni.

Santilli Cornejo
Diego Santilli viaja a Mendoza para reunirse con Alfredo Cornejo para recuperar la iniciativa en el Congreso.

Diego Santilli viaja a Mendoza para reunirse con Alfredo Cornejo para recuperar la iniciativa en el Congreso.

La hiperactividad de Manuel Adorni, en el centro de la escena

Ese punto se volvió central en la estrategia oficialista. Como contó El Observador, en la Casa Rosada se impuso la postura de darle hiperactividad política a Adorni para intentar sacarlo del lugar defensivo en el que había quedado. La decisión incluyó su regreso a las conferencias de prensa y una agenda intensiva junto a ministros durante 72 horas. La apuesta es estabilizar su figura, pero sin que eso implique paralizar el resto de la gestión.

En paralelo, Santilli vuelve a ocupar un rol clave como articulador territorial. Su misión es evitar que la crisis política se traduzca en un quiebre con los gobernadores dialoguistas, un activo que el oficialismo considera indispensable para sostener su agenda legislativa. Sin esos acuerdos, admiten en privado, no hay margen para avanzar con reformas estructurales.

Adorni conferencia
Diego Santilli viaja a Mendoza para reunirse con Alfredo Cornejo para recuperar la iniciativa en el Congreso.

Diego Santilli viaja a Mendoza para reunirse con Alfredo Cornejo para recuperar la iniciativa en el Congreso.

Los gobernadores quieren más garantías para negociar en el Congreso

Del lado de las provincias, sin embargo, el clima cambió. Varios gobernadores ya dejaron trascender que el gesto que tuvieron durante la Argentina Week, cuando se sacaron una foto con Adorni en medio del escándalo, no se repetirá. La señal fue leída en la Casa Rosada como un límite político: los mandatarios están dispuestos a negociar, pero ya no a absorber costos que consideran propios del Gobierno.

A ese malestar se suma una preocupación creciente por la situación económica. Los gobernadores vienen planteando desde hace semanas la necesidad de abordar la caída en la coparticipación y el impacto de la merma en la actividad sobre la recaudación provincial. Ese reclamo será uno de los ejes de la conversación entre Santilli y Cornejo.

Gobernadores con Santilli
Diego Santilli viaja a Mendoza para reunirse con Alfredo Cornejo para recuperar la iniciativa en el Congreso.

Diego Santilli viaja a Mendoza para reunirse con Alfredo Cornejo para recuperar la iniciativa en el Congreso.

En paralelo, en varias gobernaciones comenzaron a seguir con mayor atención la evolución de la imagen presidencial. Un informe privado de una consultora con llegada a distintos mandatarios ubica desde enero en torno al 60% la imagen negativa de Javier Milei, un dato que altera el equilibrio de la negociación política. Con ese escenario, los gobernadores sienten que tienen más margen para endurecer sus posiciones.

La reunión en Mendoza, en ese sentido, funcionará como un test para la Casa Rosada. Cornejo es uno de los interlocutores más cercanos al oficialismo y su predisposición a sostener el diálogo será una señal para el resto de los mandatarios. En el Gobierno saben que ya no alcanza con apelar a la gobernabilidad: necesitan reconstruir confianza.

Por eso, la visita de Santilli marca algo más que un gesto institucional. Es el intento de relanzar una estrategia política que quedó interrumpida por la crisis. En la Casa Rosada lo resumen con crudeza: sin gobernadores no hay leyes y sin leyes no hay iniciativa política. El viaje a Mendoza será el primer paso para comprobar si todavía están a tiempo de revertir ese escenario.

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