El Gobierno abrazó el pragmatismo e introdujo más de 50 cambios para aprobar la reforma laboral en el Senado
Diego Santilli y Patricia Bullrich volvieron a erguirse como el tándem negociador. Javier Milei los felicitó en privado por lo conseguido. Diputados, el próximo paso.
Esa potestad, que le fue extensiva al titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y al asesor presidencial Santiago Caputo, se materializó en más de 50 cambios en relación al dictamen de la reforma laboral de diciembre del año pasado. Algunos de ellos, como permitirles las cuentas sueldo a las fintech o eliminar el vencimiento del "aporte solidario" a los sindicatos, fueron al filo de la votación con el objetivo de LLA de conseguir aprobar la iniciativa.
El Gobierno negoció hasta último momento la reforma laboral
"Se mantuvieron los ejes que pidió el Presidente y se allana el camino para que se apruebe en febrero. No se puede pedir más", le dijo a El Observador un integrante del cuerpo de negociadores del oficialismo. En las últimas horas los llamados a gobernadores y jefes de bloque se multiplicaron ante la necesidad concreta del Gobierno de enviar señales de recuperar la iniciativa parlamentaria tras un 2025 en donde pasó de votar leyes a defender vetos.
Menem Adorni Karina Milei Bullrich Santilli
El Gobierno abrazó el pragmatismo e introdujo más de 50 cambios para aprobar la reforma laboral en el Senado.
Diego Santilli y Patricia Bullrich, los negociadores
La muñeca de Santilli y Bullrich para las negociaciones como fin seguir demostrando su capacidad dentro de LLA. Su objetivo es más a largo plazo; el primero de ellos quiere ser el candidato a gobernador del espacio en la provincia de Buenos Aires mientras que la ex ministra todavía no decide si jugar en la Ciudad o como compañera de fórmula de Milei en 2027. La principal detractora, por ahora, de ambos es la propia Karina Milei que no quiere que se tomen definiciones de forma tan anticipada.
Cerrado el capítulo con la CGT por sus cajas, con los gobernadores por la baja de ganancias, el principal desafío del oficialismo en Diputados se centrará en que el PRO confíe en que el BCRA modificará la operatoria para las fintech lo que permita que sus billeteras virtuales habilitar las cuenta sueldo, que por ahora son potestad exclusiva de los bancos tradicionales. El macrismo, que cuenta con 12 votos, emitió un comunicado con su negativa en la previa de la sesión en el Senado alertando que no lo acompañara en la Cámara Baja.
Sesiòn en el Senado
El Gobierno abrazó el pragmatismo e introdujo más de 50 cambios para aprobar la reforma laboral en el Senado.
La reforma laboral ahora busca pasar el filtro de Diputados
"Ellos saben que sin nuestros votos ese capítulo se cae y vuelve al Senado. Por eso el ofrecimiento que realizaron en la negociación. Si no se cumple, el proyecto puede volver tranquilamente a la Cámara Alta con modificaciones", advirtió un miembro del bloque del PRO. De acuerdo a los cálculos que hacen cerca de Menem el oficialismo tendría 131 votos, un número proporcionalmente menor que en el Senado. Una docena menos, de esta forma, representa un desafío.
Santilli, conocedor de la aritmética parlamentaria, ganó tiempo con la promesa de que será un tema a resolver por el BCRA. Sobre todo con la intención del oficialismo de dictaminar el proyecto el miércoles próximo para tratarlo el 25 de febrero de no haber modificaciones.
Sin embargo, en la Casa Rosada confían plenamente en el poder de acción de trío Bullrich, Santilli y Menem más lo que aportes Santiago Caputo y Karina Milei. El desempeño legislativo primero con Presupuesto y luego con la reforma laboral entusiasmó a Javier Milei debido a que se cumplió en ambos casos su pedido de tener ciertos ejes como "intocables".
El Gobierno, no obstante, sabe en que Diputados también hay otras resistencias. Un ejemplo es la situación con respecto a los descuentos del sueldo por enfermedad particularmente el artículo que establece la reducción de un 25% aún cuando este debidamente justificado. Quien quedó sólo defendiendo ese punto fue su creador, el ministro de Desregulación y Modernización del Estado, Federico Sturenegger, que tuvo que ver como el proyecto que redactó fue modificado para conseguir su aprobación.