La decisión de Cristina Fernández de Kirchner de ir por la conducción del PJ sigue firme. Ricardo Quintela, gobernador de La Rioja, no se mueve y dice que competirá. En ese marco, cada uno mueve sus fichas. Las muestras de apoyo se transforman en fotos que se suben a las. La interna 2.0 comienza a marcar el tono de lo que serán las elecciones del 17 de noviembre en el partido justicialista.
A la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner dejó trascender, a través de su entorno, que abrió las puertas del Instituto Patria para comenzar a tender puentes con los distintos sectores del peronismo. Desde el círculo cercano a CFK dieron cuenta de que Pablo Moyano, operadores bonaerenses y dirigentes territoriales pasaron por el despacho que la exmandataria ocupa en el Instituto Patria.
Los trascendidos fueron muchos, pero la foto solo una. El equipo de comunicación de CFK eligió postear la foto con el exgobernador de San Juan y expresidente del PJ, José Luis Gioja. Una figura que no tiene ateos dentro del peronismo, que es respetado por todos los sectores, y que tiene diálogo con los gobernadores.
Por su parte, Ricardo Quintela, que por ahora mantiene su candidatura en pie, pisó el conurbano. En ese marco, también eligió difundir la foto. Eligió Berazategui, la tierra de los Mussi, y compartió acto con Juan Manuel Aval Medina y el albertismo, en este caso encarnado en Victoria Tolosa Paz y Santiago Cafiero.
En ese marco, todos los caminos conducen al próximo 17 de octubre. Los intendentes alineados con Axel Kicillof están preparando el acto que se llevará a cabo en Berisso y por ahora tiene como único orador al Gobernador. Sin embargo, hay movimientos que pueden cambiar todo.
La decisión de CFK de jugar la interna abrió escenarios impensados. La posibilidad de que la expresidenta comparta escenario con Kicillof ese día ya no es descabellada. Que el propio Quintela sea también de la partida, tampoco.
Por ahora, en todos los sectores prima la búsqueda de la lista de unidad. Sin embargo, todavía los puentes son incipientes y el diálogo entre los sectores que apuestan a quedarse con la conducción del partido, escaso.