El presidente Javier Milei retomó este viernes —y, a la vez, pareció dar por superada— su discusión con la artista Mariana "Lali" Espósito y aseguró que "el problema no es una actriz" sino "la arquitectura cultural diseñada para sostener el modelo que beneficia a los políticos".
El "Gramsci kultural"
Milei tituló a su posteo "Desarmando el Gramsci cultural", y en el texto aseguró que "la raíz del problema argentino no es político o económico sino moral" y "tiene como consecuencias el cinismo político y la decadencia económica, este sistema está podrido y por dónde se lo toca sale pus, mucha pus, muchísima".
"Argentina es un gran ejemplo de ello. Cuando uno expone la hipocresía de cualquier vaca sagrada de los progres bienpensantes, se les detona la cabeza e inmediatamente acuden a todo tipo de respuestas emocionales y acusaciones falsas y disparatadas con el objetivo de defender a capa y espada sus privilegios", amplió.
Por este motivo, el Presidente subrayó que "no sólo quedan expuestos aquellos que reciben privilegios de los políticos en términos de remuneraciones no validables en el mercado" sino también aquellos "políticos, gobernadores e intendentes que se valen de los recursos aportados por los pagadores de impuestos para hacer propaganda política".
Y agregó: "Por supuesto también los seres más miserables de la política aparecen en busca de alguna ventajita que se apalanque en lo políticamente correcto (aunque en el fondo implique un acto violento)".
En este sentido, Milei aseguró que "cualquiera sea la columna que se denuncie del edificio de Gramsci, los receptores de privilegios de las otras dos saldrán en su auxilio".
"Lo más maravilloso de la batalla cultural llevada a la política versada sobre el principio de revelación es que cuando uno señala las vacas sagradas del edificio de Gramsci, automáticamente genera una línea de separación entre los que viven de los privilegios del Estado y las personas de bien", añadió luego.
Con información de Télam