Desde el 14 de marzo, “Castillito” tenía un pedido de captura por el crimen de Jorge De Marco, empresario y rescatista de animales, asesinado en su casa en las Lomas de San Isidro. Además, está vinculado a otros hechos delictivos perpetrados por su grupo, la banda del Millón, incluyendo robos al periodista Baby Etchecopar y a Federico Lanús, hermano del intendente de la zona.
El operativo, liderado por la Superintendencia AMBA Norte I y el comisario mayor Lucas Borge, culminó con la detención de “Castillito” dentro del boliche. Según fuentes del caso, “no estaba solo, pero los otros miembros de la banda estaban bailando en la pista. Cuando fue a comprar champán en la barra, un policía encubierto lo arrestó”. Incluso se sospecha que intentó “ofrecer dólares” para evitar ser detenido.
El fiscal Patricio Ferrari, a cargo del caso, lo indagó por su participación directa en el homicidio de De Marco. Sin embargo, “Castillito” se negó a declarar y quedó imputado por el crimen. La víctima, un empresario inmobiliario de 65 años, fue hallada maniatada y sin vida en su domicilio el pasado 14 de marzo. Fue un amigo quien descubrió el cuerpo tras ingresar con una copia de las llaves, alertado por su ausencia.
El arresto de “Castillito” también lo vincula con el robo a Baby Etchecopar, ocurrido en noviembre. La esposa del periodista, Silvina Cupeiro, relató cómo desconocidos ingresaron a una casa que ya no habitaban, pero en la que guardaban pertenencias. Los delincuentes revolvieron habitaciones, aunque no lograron llevarse objetos de valor. Otra víctima fue Federico Lanús, asaltado en su residencia en Beccar.
La banda de “Castillito”
La organización criminal, con base presunta en la villa La Cava, es investigada por al menos diez robos violentos en el norte del conurbano bonaerense. Entre sus miembros figura Elián David Castillo, hermano de “Castillito”, quien fue detenido recientemente. Sin embargo, las autoridades consideran que el verdadero liderazgo recaía en Hugo.
Uno de los integrantes clave, Brandon, cumplía un rol estratégico desde un instituto de menores en Virrey del Pino, donde estaba recluido. A través de medios digitales, proporcionaba información sobre posibles objetivos, que luego eran confirmados en terreno por otros miembros utilizando tácticas como el “falso repartidor”.
Los objetivos eran claros: viviendas lujosas habitadas por personas mayores de entre 60 y 80 años, preferentemente con botines millonarios. La violencia era una constante en sus robos. Si era necesario, no dudaban en golpear o torturar a sus víctimas.
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Jorge de Marco, asesinado en marzo de este año.
Chats y publicaciones analizadas por el fiscal Ferrari revelaron el estilo de vida ostentoso del grupo, con fotos de botellas de champán Dom Perignon, un BMW y montones de dólares. Un contraste marcado con la brutalidad de sus actividades delictivas.
Pero, además, por otros ataques con su banda, la banda del Millón, al periodista Baby Etchecopar y a Federico Lanús, hermano del intendente de la zona, entre otras víctimas.
En un operativo llevado a cabo por la Superintendencia AMBA Norte I, bajo el mando del comisario mayor Lucas Borge, la Policía Bonaerense detuvo esta madrugada a “Castillito” en la discoteca Karma. “No estaba solo, pero los otros estaban bailando en la pista y, cuando fue a comprar a la barra champán, un jefe policial que estaba de encubierto lo arrestó”, confiaron fuentes del caso a este medio la trastienda de una detención en la que habría intentado “ofrecer dólares” a los policías para zafarse.
El fiscal de San Isidro Patricio Ferrari, a cargo del caso, lo indagó por su participación directa en el asesinato de De Marco, pero el acusado se negó a declarar: quedó imputado por el homicidio. El empresario del rubro inmobiliario, de 65 años, fue hallado maniatado y sin vida en su casa, ubicada en la intersección de Obispo Terrero y San José, de San Isidro, el pasado 14 de marzo.
Fue un amigo y vecino de la víctima quien denunció que encontró el cuerpo del hombre en la planta alta de su domicilio, ya que, al notar su ausencia, decidió ingresar a la vivienda con una copia de la llave. Al entrar, según relató más tarde, encontró el lugar revuelto y el cuerpo atado de pies y manos.
Por este hecho “Castillito” ya era buscado antes de que su banda cometiera los otros robos: tras la indagatoria también se endilgaron uno de los asaltos que cometió con los del Millón en octubre pasado.
La banda está acusada, por ejemplo, de robarle a Baby Etchecopar el miércoles 6 de noviembre. Ese día, Silvina Cupeiro, la esposa del conductor, aseguró que ingresó a la casa -de la que se habían ya mudado, pero donde todavía conservaban varias pertenencias- y vio que varios desconocidos entraban por una ventana que se encontraba abierta. Así, revolvieron la habitación principal. Sin embargo, Cupeiro no detectó faltantes.
El hermano de “Castillito”, Elián David Castillo, señalado como uno de los líderes del grupo, fue arrestado la semana pasada. Sin embargo, las investigaciones apuntan a que el verdadero poder dentro de la organización recaía en Hugo.
La banda, presuntamente con base en la villa La Cava, también es investigada por una serie de, al menos, diez robos violentos en el norte del conurbano bonaerense entre octubre y noviembre pasado. Entre las víctimas de estos ataques se encuentran el Etchecopar y el hermano del intendente Ramón Lanús.
Cuatro miembros de la organización ya habían sido detenidos previamente, todos con antecedentes y órdenes de captura pendientes. Según un informe oficial, otro miembro clave del grupo, identificado como Brandon, mayor de edad, pero recluido en un instituto de menores en Virrey del Pino, cumplía un rol estratégico desde su lugar de detención.
Brandon proporcionaba información sobre posibles objetivos a través de medios digitales, que luego eran verificados físicamente por otros integrantes. Estas verificaciones se realizaban con tácticas como el “falso repartidor”, una modalidad común en los asaltos.
Los objetivos de la banda eran claros: casas lujosas de la zona norte del conurbano bonaerense habitadas por personas de entre 60 y 80 años. No aceptaban otras víctimas, básicamente, porque buscaban botines millonarios sin que exista resistencia. Los métodos para conseguir las recompensas eran sumamente violentos. Si era necesario golpear y torturar, lo hacían. Esa era una de sus características. Pero no la única.
Por otro lado, chats y publicaciones en redes sociales analizados por el fiscal Ferrari revelan un estilo de vida extravagante entre los miembros de la banda. Las imágenes muestran botellas de champán Dom Perignon, un BMW y montones de dólares en efectivo, en contraste con la violencia y la intensidad de sus actividades delictivas.