Este mismo título sin una sola diferencia podría haber encabezado una nota durante la fallida gestión de Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner. Con más aristas de telenovela mexicana dada la historia en común que acarreaban la viuda y el jefe de gabinete de Néstor Kirchner, corrieron kilómetros de tinta sobre cada desaire, cada ausencia y en su escalada, cada intento de vaciarlo de poder señalándole a los funcionarios que no funcionan hasta las renuncias masivas y finalmente, el moño que le puso el rechazo del bloque kirchnerista al acuerdo con el FMI. Dicen quienes la conocen que no tuvo mucho de qué arrepentirse sobre su elegido porque jamás estuvo muy convencida. Y se siente injusta partícipe de semejante fracaso.
Si algo tienen en común las últimas fórmulas que alcanzaron el dominio del Poder Ejecutivo en la Argentina, los binomios Alberto Fernández-Cristina Kirchner y Javier Milei-Victoria Villarruel, es una tensión y desconfianza que tiene distintos motivos. Y una relación que en plena carrera presidencial comenzó de la mejor manera y que a lo largo del tiempo mostró deterioros a plena luz del día.
Fiesta de Olivos Fabiola Yañez Alberto Fernández
El entonces presidente Alberto Fernández en la fiesta de cumpleaños de Fabiola Yañez en la Quinta presidencial de Olivos durante el confinamiento dispuesto por la pandemia.
Al día de hoy, ambos protagonistas de esta historia mantienen discordancias sobre lo que pasó y cruzan críticas. Ella es más dura: “Nos arruinó”. La sola mención a la fiestita de Olivos en plena cuarentena le cambia el rictus. Fernández Alberto defiende con un dejo de soberbia -si es que se le permite- su gestión y enseña números del crecimiento económico y el bajo desempleo al 10 de diciembre de 2023. Ella en cambio, va por más y lo hace responsable de este presente anarcocapitalista. Dice que la gestión falló y eso le permitió a Milei convertirse en presidente. "No fue solo el voto antiperonista el que hizo presidente a Javier Milei. Sería intelectualmente deshonesto no mencionar el incumplimiento del contrato electoral por parte del gobierno del Frente de Todos que, como dijimos, no pudo o no supo desatar el nudo gordiano del endeudamiento para interrumpir el desarrollo de esta tercera crisis de deuda", explicó la referente política en un escrito.
La situación que atravesó la cúpula del FdT tiene sus diferencias en La Libertad Avanza. Muchas. Y a primera vista todas señalan en la hoja de vuelo moderadas turbulencias y no mucho más. Ni siquiera todavía aparece prendida la señal de abróchense los cinturones.
Ni Milei es Kirchner ni Villaruel es Alberto. La falta de historia política común ayuda. Hay menos deudas, menos compromisos, menos facturas del pasado que oxidan las relaciones y, como bien diría Rodrigo de Paul es una cuestión de rangos: Javier Milei es el presidente y Victoria Villaruel no tiene dos mandatos con la banda presidencial, una vicepresidencia, una sociedad política en el sillón de Rivadavia y taco gastado en el Sendo de la Nación y en la Gobernación de la provincia de Santa Cruz (o ninguna otra). O sea, a Alberto se le paraba de manos la historia contemporánea del peronismo. A Milei, una chica llamada Victoria con ambición de proyecto propio y agenda. Eso.
Milei fue quien eligió a Villarruel para que sea su compañera de fórmula. Entre las opciones que tuvo entre sus manos, que fueron pocas, con Diana Mondino entre las posibles candidatas, no dudó y lo anunció en una entrevista, acompañado de la diputada nacional el 15 de mayo de 2023.
Existía además confianza y amistad de por medio entre ambos, dos cuestiones que crecieron desde que arribaron en 2021 a la Cámara de Diputados. No obstante, una vez que se quedaron con los sufragios presidenciales en noviembre, empezaron a tener ciertas discrepancias por los lugares de poder y los acuerdos que se generaron.
El escenario lo propició el economista: en plena campaña, dijo que Villarruel iba a tallar en las carteras de seguridad y defensa. “Tiene conocimientos en los temas, son impecables y pocas personas están a su altura”, indicó el actual conductor del Ejecutivo. No cumplió: al sellar un pacto con el PRO de Mauricio Macri de cara al ballotage contra Sergio Massa, los ministerios de Defensa y Seguridad quedaron en manos de las personas que compitieron por la presidencia de Juntos por el Cambio, Luis Petri y Patricia Bullrich.
La titular del Senado masticó bronca pero no emitió opinión. Eligió el silencio y marcar distancia con la decisión de aumentar sueldos de los integrantes del Poder Legislativo, mientras Milei hablaba de recortar haberes y profundizar el ajuste en el Estado.
Embed - Villaruel dijo que Milei es el "pobre jamoncito" entre ella y Karina
Luego de ese hecho, Villarruel defendió los incrementos y blanqueó las divergencias en La Libertad Avanza en una entrevista periodística. También, dijo que no estaba de acuerdo con uno de los postulantes del oficialismo para ocupar una silla en la Corte Suprema, el juez federal Ariel Lijo. Adujo sobre todo la cuestión de la representación de género. Una causa que aparecía tarde en su vida y a la que decidió abrazarse cuando lo olió conveniente. En referencia al juez federal nominado por el ejecutivo, Victoria dijo: “No lo conozco, pero no me gustó cómo actuó en la causa Rucci…". Para una mujer formada en el Derecho, el argumento “no me gustó” suena más pertinente a una prenda de vestir que a la instrucción de una causa. Y eso que Victoria es locuaz y versada, como lo demostró en uno de los que fueron sus picos de popularidad: los debates televisados.
En el último mes, Villarruel decidió postear en redes sociales un mensaje critico contra Francia avalando una canción con tintes racistas, que aún hoy mantiene fijado en su perfil de X. El mensaje apareció a días de un viaje de Milei a París y obligó a la intervención de la secretaria general de la presidencia, Karina Milei, una funcionaria que además de ser la hermana del jefe de Estado acumuló recursos (su área contó con un aumento del 219%) y personal (con 269 empleados), con áreas de influencia en el gabinete por si fuera poco. Karina habló directamente con el embajador de Francia para pedir disculpas, un tema que también fue conversado con el mandatario Emmanuel Macron en el último viaje que realizó el economista líder de la Casa Rosada.
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La titular del Senado, pese a todo, no cree en agigantar diferencias y hace su juego. Teje relaciones con los senadores oficialistas, busca ordenar la interna en el partido que la tiene como afiliada y habla con una amplia gama de gobernadores, desde Alberto Weretilneck (Río Negro) y Martín Llaryora (Córdoba) hasta Raúl Jalil (Catamarca). Y promete que no va a comprometer al espacio que la depositó en la vicepresidencia.
Por el momento y mientras no interfiera en el día a día de la gestión, la relación entre ambos es tolerada por Karina y Santiago Caputo. Se suben juntos al tanque en el desfile del 9 de Julio y se roban la portada del influyente Wall Street Journal. Apenas se saludan en la Rural. Ella se muestra cada día más cercana, para a tomar un mate que le ofrecen en medio de una recorrida, abraza a un perro en una estación de servicio, pero a la vez va sofisticándose a pasos agigantados. Y aunque no la dejen entrar a los actos oficiales con su propio equipo de prensa ni elegir las fotos que se van a publicar, tal como se lo expreso a través de las redes sociales al colega Ramon Indart, ella se las arregla para lucirse. Se esfuerza. Y rinde fruto. Los trajes al cuerpo. El sobrero gris impecable, acapara miradas Victoria. Lo sabe. Es bonita. Pero sobre todo parece tener lo que necesita una mujer para hacerse un lugar en la política: es imponente.
Sabe que tiene que tener cuidado. Hoy parece que mucho más cuidado de ella misma que del propio presidente o de la omnipresente Karina. A Victoria la puede sacar de la cancha Victoria y su pasado que nunca dijo querer dejar atrás.
El escándalo de los cinco diputados de CABA, Entre Ríos y Mendoza que visitaron en la cárcel de Ezeiza a los condenados Alfredo Astiz, Raúl Guglielminetti, Carlos Suárez Mason, Antonio Pernías, Gerardo Arráez, Honorio Martínez Ruíz, Agustín Oyarzábal Navarro, Juan Manuel Cordero, Mario Marcote, Miguel Angel Britos y Adolfo Donda podría salpicarla. Ahí los ojos se posan en ella con cierta sospecha. Hasta ahora la torpeza e ignorancia de los propios legisladores que dijeron haber estado frente al genocida Astiz y después tener que googlearlo para saber quién era la exime a Villaruel y a cualquiera. Solo hasta ahora. Nadie pudo responder de manera fehaciente que hacían ahí.
El otro punto de discordia silenciosa se llama Mauricio Macri. El relanzado líder del renovado espacio PRO sin las ataduras libertarias que proponía Patricia es disputado por ella y por él. Milei sabe que quiere de Mauricio. Cuando lo ve. Qué negocia. De los encuentros de ella, si los tiene, nadie sabe nada.