La noticia de que una operación liderada por el gobierno estadounidense había capturado al líder venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, para ser trasladados ante la Justicia en Nueva York y enfrentar múltiples cargos por narcoterrorismo, tomó por sorpresa a muchos en la madrugada de este sábado. Incluso, para quienes venían siguiendo de cerca el tema y reconocían una creciente intervención de la Casa Blanca en la región -como es el caso del doctor en Relaciones Internacionales y director del Instituto de Negocios Internacionales de la universidad Católica Ignacio Bartesaghi- el alcance de la operación marcó un punto de quiebre inesperado en el escenario geopolítico.
En este escenario, las reacciones diplomáticas no se hicieron esperar, entre ellas la de Uruguay, que tras emitir un comunicado a través de la Cancillería decidió adherir a una declaración conjunta con Brasil, Chile, Colombia, México y España, en la que los países expresaron su preocupación “ante cualquier intento de control gubernamental, de administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos”.
Esa postura fue calificada por el experto como “un error”, y advirtió que podría tener costos en las condiciones comerciales de Uruguay, especialmente bajo un liderazgo como el de Donald Trump, que, según explicó, concibe la política estrechamente ligada a la economía y a los países dentro de una lógica de aliados y no aliados.
Lo que sigue es un resumen de la entrevista que Bartesaghi concedió a Café y Negocios:
¿Cómo puede leerse, desde Washington, la postura que adopta el gobierno uruguayo frente a la intervención en Venezuela?
Uruguay venía llevando adelante una estrategia del ministro de Economía, Gabriel Oddone, que estaba muy bien formulada, en el sentido de que Economía estaba a cargo de las negociaciones con Estados Unidos. De hecho, si uno se fija en estos meses, Oddone fue queriendo mesurar las declaraciones contra Estados Unidos.
Esto se descarrila con la declaración que Uruguay decide hacer. No hablo de la Cancillería, que habla solo de Derecho Internacional, sino de la que anuncia Presidencia después de la reunión del gabinete y en la que acompaña a países como España, Chile, Brasil y Colombia. Eso sí puede tener repercusiones en las negociaciones con Estados Unidos. Es un error hacer una declaración que no es equilibrada y con socios que en este momento no favorecen para nada el relacionamiento de Uruguay con Estados Unidos. Uruguay no debería tomar partido, esto sólo aporta para que las bases más duras del Frente Amplio queden conformes de una reacción más antiimperialista.
No había que alinearse a Estados Unidos y aplaudir la intervención, pero acompañamos a un Lula que lidera todo lo que Estados Unidos no quiere, acompañamos a un Sánchez que está con una crisis interna de grandes dimensiones, Borich que se está yendo y Petro, que Trump dice que es el próximo. Creo que es un error garrafal que comete el gobierno.
Imagino yo que Oddone no debe estar nada contento con esa declaración regional porque venía haciendo un esfuerzo para tener una muy buena relación política con EEUU.
¿Cómo puede esto afectar la relación comercial o de inversiones con Estados Unidos?
Trump no separa lo comercial de lo político, porque lo ve de la mano de la alianza, sos aliado o no sos aliado. El ejemplo más claro de esto es el acuerdo comercial que anunció con Argentina (Estados Unidos y Argentina oficializaron un convenio Marco para un Acuerdo sobre Comercio e Inversión Recíprocos que busca facilitar el comercio, atraer inversiones y crear reglas claras y modernas entre ambos países).
El presidente Orsi justamente había afirmado que quería explorar las oportunidades para Uruguay del acuerdo entre EEUU y Argentina… ¿cómo queda parado Uruguay para llevar adelante negociaciones como estas?
Argentina y Paraguay van a quedar en mejor posición de negociación con EEUU.
Nosotros tenemos un 10% de aranceles que todavía no logramos bajar y tomamos la definición de estar de un lado.
Uruguay queda ampliamente en desventaja, junto con Brasil, pero Brasil es Brasil, es una potencia, una economía que puede asumir los golpes de un eventual deterioro de las relaciones con EEUU.
Uruguay no, entonces tiene desafíos muy grandes. Tiene esta definición que acaba de tomar, la presidencia del G77, de la Celac y la visita a China, todo al mismo tiempo.
¿Hay sectores uruguayos más expuestos en este escenario?
Hasta ahora la guerra comercial Trump la ha plantado en términos de bienes y no de servicios, pero ojo con que Trump empiece a dar pasos en los servicios.
Estados Unidos es muy importante para Uruguay en el mercado de servicios, en tecnología por ejemplo. Ese sector debería estar preocupado por esta situación.
El sector agrícola y agropecuario también, Estados Unidos está pagando bien la carne. Si hay una mejora de las condiciones de acceso que Argentina que le va a dar Estados Unidos, ¿en qué situación queda Uruguay para negociar si está quedando muy alineado a países con los que EEUU está en las antípodas?