El cine es luz fotográfica. O al menos lo fue en su pureza original, antes de que el soporte físico se convirtiera en datos. En general, las películas que vemos son eso: proyecciones de archivos digitales en una pantalla gigante, un ejercicio más redituable y práctico de "pasar películas" que, por otro lado, implica una pérdida de la materialidad que no ha vuelto hacia atrás. Sin embargo, eso no es absoluto, porque todavía existen algunos románticos que se resisten a abandonar el celuloide, defendiendo el encanto del formato fílmico y la magia de la textura de la luz química. Christopher Nolan es uno de ellos.
Al director ganador del Oscar por Oppenheimer se le pueden achacar muchas cosas: que es un megalómano, que se autoconvenció de ser el mejor director vivo y que con sus películas ha salvado el cine, que tiene la cintura emocional de un zapato y se podrían seguir enumerando características similares por un rato más. No se puede decir, en cambio, que no haya intentado llevar al cine, un arte que se nota que ama, a una época de esplendor que hoy está en riesgo. Su obstinación en filmar La Odisea con rollos de película de 70 mm y en IMAX —una tecnología pesadísima, ruidosa, poco práctica y que nunca se usó en una película completa— da cuenta de ello.
La institución de la calle Bartolomé Mitre es la única que tiene una sala que puede proyectar en fílmico en Uruguay, y en general lo hace con películas de su acervo en sus diversos ciclos mensuales. Sin embargo, poder hacerlo con una película "nueva" es casi inédito y sucederá recién por segunda vez desde que se relocalizó en el edificio que hoy habita a partir de este jueves. La vez anterior había sido con la película precedente de Nolan, Oppenheimer.
¿Qué significa que una película se proyecta en 35 mm? Básicamente, que se presenta en su formato clásico de celuloide físico (el viejo y querido rollo de película), en lugar de un archivo DCP (Digital Cinema Package), que es el formato en el que hoy por hoy se proyectan la mayoría de las películas en el mundo y que se basa en un servidor enviando unos y ceros a un proyector láser o de xenón. El "35 mm" se refiere específicamente al ancho de la tira de la película, medido de borde a borde. Si bien es una tecnología que tiene cada vez menos espacio en las salas, algunos directores, entre los que se encuentra Nolan, defienden y promueven su utilización por las diferencias de textura y de granulación frente a la película digital, así como por su rango de color y contraste.
El pasado viernes, las redes de Cinemateca documentaron la llegada de los rollos de La Odisea con entusiasmo y expectativa. El sábado, la directora de la institución María José Santacreu dijo al programa Oír con los ojos que ese mismo día ensayarían la primera pasada y la película quedaría lista para su estreno del jueves.
Las entradas a la venta para estas funciones especiales ya se pueden conseguir en la web —por supuesto, la película se proyectará de forma digital en el resto de los cines del país— y, en esa previa al estreno, Santacreu habló con El Observador sobre las diferencias que implica verla de esta manera, el valor de la materialidad en esta época de atenciones fugaces y su opinión sobre el cine de Nolan.
¿Qué implica la logística de una proyección de este tipo en el 2026?
Para empezar, implica hacer una importación de los rollos, con todos los costos que involucra, primero, encargar una copia en 35mm y luego traer dos cajas que deben pesar unos 30 o 35 kilos. Son nueve rollos, porque es una película larga, de casi tres horas. Todo esto se lo debemos a la distribuidora RBS, representante de Universal en Uruguay, que fue la primera en querer traer la película en este formato. Pero a pesar de que fueran ellos los encargados de toda esta primera parte del asunto, nosotros estábamos expectantes, porque las cajas tenían que llegar y hacerse el despacho aduanero con el tiempo suficiente. Entonces estuvimos toda la semana especulando si saldrían de la aduana el viernes, que era lo que deseábamos o si sería el lunes, que ahí quedaba todo mas apretado. El viernes a las 18 horas entró a Cinemateca un señor con dos cajas al hombro y ¡qué emoción! Es rarísimo que algo que antes era lo corriente ahora nos provoque una exaltación tan grande. Después que llegaron los rollos hubo que hacer pruebas, por el tema del subtitulaje, que, en este caso, se opera con una mezcla de operador manual y sincronización automática, pero que hay que practicar. La película se exhibirá con dos cambios de proyector (que pasan inadvertidos para el espectador), así que ahí el operador de los subtítulos tiene que estar muy atento, al igual que al comienzo de la película. Así que la exhibición de la película es, además, una especie de performance en vivo por parte de los operadores y acá podríamos hablar del sentido que tiene celebrar la habilidad humana en plena era de fascinación con la automatización. Es que, bien mirado, al final de la función podríamos pedir un aplauso para el operador.
¿Si tuvieras que explicarle a alguien que no sabe sobre el tema en qué se diferencia una película proyectada en digital y una en 35 mm, cómo lo harías?
Bueno, para los que vimos cine en cine es una emoción difícil de explicar. Cuando lo ves, te das cuenta cuán distinto es el resto, cuán falto de alma. Aquí todo es absolutamente material, tiene peso, volumen, grano, profundidad, luz, color y sí, menos definición. La hiper definición del cine actual es lo que hace que todo parezca vulgar y barato, incluso aunque estén filmando el palacio de Buckingham. Para hacer un chiste digamos que La Odisea es también una oda al átomo, como en Oppenheimer pero distinto.
¿Por qué es importante la defensa de la materialidad del cine?
Por todo lo anterior y, además, porque nos obliga a prestar mas atención. La lucha por prestar atención es el drama de esta época.
¿Para Cinemateca qué significa ser parte de los cines que pueden proyectarla de esta forma?
Es como encontrar un juguete que tenías de chico, que habías perdido y que, de repente, vuelve. Está bien que Cinemateca proyecta 35mm todo el tiempo, pero que haya películas nuevas en 35, contemporáneas, es lindo e importante y es un honor ser una de las pocas salas de cine en todo el mundo que la pasa en este formato. Películas que solo podés ver en una sala, porque alguien las proyecta para vos. Algo que te hace ir al cine sintiéndote como ese meme de “¿Por qué tan elegante, Homero?”, en este caso, nuevamente, con doble sentido.
¿Qué opinión te merece Nolan como cineasta?
Lo respeto y creo que es uno de los pocos que trabajando dentro de la industria todavía genera eso de “tengo que ir a ver la nueva de Nolan”. ¿Es un maestro del cine? No. Pero hay que ser muy pueril para perderse La Odisea en 35mm.