Con 30 años de carrera encima, la gira más exitosa de la historia de la música en su haber y una presencia casi constante en la esfera de la música pop, Coldplay es una de las bandas más grandes del momento, pero eso no impide que sea también una de las que más críticas y burlas genera.
Según publicó el semanario Búsqueda el viernes, la banda inglesa negocia entre dos y cinco shows en Montevideo para 2027 en el marco de su gira Music of the spheres. Esas presentaciones, que serían en el Estadio Centenario, pelearían el récord de convocatoria para un espectáculo musical en Uruguay, un título que desde el año pasado ostenta Shakira, que llenó dos veces el Centenario, acumulando a 100.000 personas entre ambas fechas.
La posibilidad de que los británicos rompan esa marca no es sorprendente dado el estatus actual del grupo que se formó en 1997, en pleno boom global del britpop. El cuarteto que componen el cantante Chris Martin, el guitarrista Jonny Buckland, el baterista Will Champion y el bajista Guy Berryman se terminó integrando a una de las últimas grandes generaciones del rock anglosajón, consolidada durante la década del 2000, para un género al que desde entonces le ha costado generar nuevos talentos de alcance global.
Con la herencia musical y simbólica de los Beatles y de bandas como U2 (en cuanto a sus shows conceptuales, de alto impacto visual y pensados para estadios o recintos grandes), Coldplay fue virando gradualmente hacia una estética y un sonido predominantemente pop, y con el paso de sus discos fue consolidando una masividad que además transformó a Martin en una celebridad (ayudado en parte por su matrimonio ya disuelto con la actriz estadounidense Gwyneth Paltrow).
Hoy, Coldplay se encarga de tareas como la curaduría del show del entretiempo del Mundial 2026 y de causas filantrópicas, al tiempo que llena estadios a donde va, o colabora con artistas tan disímiles como BTS, Nick Cave, Tini o el cancelado Kanye West. El espíritu positivo y optimista de su música, sus shows y su frontman se ha convertido en una de sus señas de identidad, lo que les ha hecho tan bien recibidos como todo lo contrario.
En 2005, el New York Times los bautizó como "la banda más infumable de la década", mientras que una encuesta del 2021 del diario británico Daily Mirror los tenía (por votación popular) tanto en el top 20 de bandas más queridas como en el de más odiadas de la música moderna.
El choque entre una estética llena de colores vivos, luces, animalitos y felicidad y una época tan cínica como esta no siempre es fructífero, aunque también estamos en un tiempo donde la música y el entretenimiento capitalizan su rol como refugio y escapismo en tiempos de tensión y ansiedad constante.
En todas las canchas
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Lásers, graffitis y neón, los tres elementos que hacen la imagen de Coldplay en su último disco
A mediados de 2025 una noticia curiosa se viralizó en medios y redes del mundo: durante un show de Coldplay en Boston, Estados Unidos, un momento de "kiss cam" destapó una infidelidad. Una pareja que veía el espectáculo muy acaramelada resultó estar "de trampa" y se generó un escándalo.
Más allá de la situación y las ramificaciones que haya tenido para las vidas privadas de los involucrados, la noticia es de alguna forma un símbolo de lo que implican los shows de Coldplay: interacción con la audiencia, amor, felicidad y colores. No es para todos, pero sí parece que es suficiente para millones de personas.
La gira actual de la banda, que sirve como tour de presentación para sus dos discos más recientes (Music of the spheres y Moon music) empezó en 2022 y tras una pausa en este 2026, retomará su camino el año que viene —con posible parada en Montevideo, a donde la banda nunca se ha presentado—. La gira es la más taquillera de la historia, con más de 13 millones de boletos cortados hasta ahora, superando con distancia al Eras Tour de Taylor Swift, que ocupa el segundo puesto de esa lista.
Con esta gira, Coldplay ha logrado hitos como seis shows en el estadio de Wembley en Londres, y el récord de diez presentaciones en el Monumental de Buenos Aires. Marcas que ilustran que el gran fuerte de la banda británica está en sus presentaciones en estadios, a los que invocan a público que quizás no conoce al detalle su cancionero más allá de sus hits clásicos, pero que reconoce a sus shows como experiencias imperdibles de música en vivo.
Luego de la pandemia, la música en vivo (en particular los shows grandes) ha experimentado un boom de popularidad. El público se reencontró y reimpulsó la experiencia colectiva y los espectáculos han buscado cada vez más convertirse en "eventos" y "experiencias" para atraer espectadores en una época donde la competencia es feroz.
Embed - Coldplay - Fix You (Live at River Plate, Extended Trailer)
Y Coldplay ha logrado capitalizar ese momento, con shows con un despliegue visual, pirotécnico y escénico impactante, recursos como las pulseras de luces que se entregan al público y los involucran en el apartado técnico del show, sumado a un repertorio que incluye canciones como Paradise, Viva la vida y Yellow.
Aunque haya músicos que insisten en que lo importante son las canciones, los shows actuales tienen en sus pantallas, luces y demás accesorios técnicos un llamador importante, en parte para cautivar a un público "neutral" que va a maravillarse con esos elementos —y por supuesto, a tener material para publicar en sus redes—, que convierten a estos espectáculos en imanes para lo que en inglés se llama FOMO (Fear of missing out, miedo a quedarse afuera).
Shows como los de Coldplay generan esa necesidad de tener que asistir a ellos porque, si son tan convocantes y llamativos, algo bueno deben tener.
La banda inglesa genera otras peculiaridades en vivo, como el destinar 10% de sus ingresos a beneficencia, o el haberse tomado la molestia de trabajar para reducir en un 60% las emisiones de carbono de sus shows en comparación a su gira anterior (elementos que los hacen demasiado buenitos como para ser creíbles para sus detractores o una banda que aprovecha su plataforma para trabajar por un mundo mejor para sus seguidores).
Esa dualidad ha sido una constante en la historia de una banda que nació como una de las nuevas esperanzas del rock, y hoy ya no se mueve estrictamente por esas aguas. Al menos, así lo piensa Bono: "No son una banda de rock", sentenció en 2024 el vocalista de U2.
Una pista clara en ese sentido es que trabajan con el productor sueco Max Martin, un tipo que tiene en su estudio el laboratorio de hits: es el hombre que hizo canciones como Baby one more time y Shake it off, y el hombre con más número unos de la historia, solo por detrás de un tal Paul McCartney.
Un espíritu pop que también se traduce en sus shows, que quizás, el año que viene, lleguen a estas tierras.