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Si hay algo que define la carrera del actor estadounidense Willem Dafoe es su voracidad y su espíritu ecléctico al momento de elegir trabajos. Desde 1996 a la fecha no ha pasado un año sin que Dafoe (70), haga al menos una película, aunque lo más habitual en los últimos años es que llegue a aparecer en cinco o seis proyectos.

Embed - Desde la butaca del JIIFF: Willem Dafoe

Entre la media docena de largometrajes en los que participó en 2025 está The Souffleur, dirigida por el argentino Gastón Solnicki y filmada en Austria. Mezcla de ficción, ensayo y documental, la película tiene a Dafoe en el rol del gerente del Hotel Intercontinental de Viena, un histórico hospedaje de la ciudad que se ve amenazado por la aparición de un millonario argentino (interpretado por el propio Solnicki) que quiere comprar el edificio y demolerlo.

The Souffleur se proyectó el domingo 25 en el José Ignacio International Film Festival (JIIFF), con Solnicki y Dafoe como invitados especiales. El actor estadounidense, que estará en Uruguay hasta el jueves antes de viajar a Buenos Aires para presentar el filme en el país natal del director, compartió una instancia de preguntas y respuestas con el público —que agotó las entradas para las dos funciones de la película—, además de dar una conferencia de prensa al día siguiente.

En esas dos instancias Dafoe y Solnicki contaron que se conocieron durante una residencia para realizadores en Grecia, donde el actor se vio atraído por el gusto y la forma de expresar sus ideas del argentino. En los días que duró la actividad entablaron una amistad, y luego de que Dafoe leyera un breve guion de 25 páginas del cineasta, quedara planteada la posibilidad de colaborar eventualmente.

Embed - Trailer de The Souffleur subtitulado en español (HD)

"Vi sus películas, me parecieron muy poéticas y hermosas, y quedó esa idea de hacer algo", explicó Dafoe. "Incluso aunque sus pelis son imperfectas, me parece que sabe elegir a la gente, los planos, siempre son inventivas aunque no siempre se sostengan".

Finalmente lograron concretar el proyecto que se convertiría en The Souffleur cuando coincidieron dos intereses: la voluntad de Solnicki de ir hacia un relato más narrativo y de una estructura más tradicional con respecto a sus trabajos anteriores, y la de Dafoe de hacer algo no tan narrativo ni definido por un guion, lo que cuadraba con la metodología del realizador, que filma sin guiones y define sus relatos en la etapa de montaje.

"Buscaba una aventura, aprender algo", contó el actor, que además se vio tentado por hacer un proyecto con poco dinero, poco tiempo de rodaje, y con un elenco donde él era el único profesional de la actuación. "Me interesaba componer un personaje desde las situaciones, desde sus acciones. Pensar en otras posibilidades, eso es lo que nos mantiene vivos", dijo sobre cómo se acercó al rol del gerente del Intercontinental, Lucius Glantz, que atraviesa el duelo por el lugar donde trabaja a la vez que se explora su relación con su hija y con el magnate que quiere comprar el lugar (Solnicki contó que fue Dafoe el que lo obligó a actuar en la película).

Durante su paso por José Ignacio, Dafoe conversó mano a mano con El Observador sobre la película con la que llegó al JIIFF, que también fue una excusa para hablar sobre su forma de concebir la actuación y los personajes que interpreta.

Willem Dafoe, actor. Estreno de "The Souffleur", Festival Internacional de Cine de José Ignacio

A continuación, la charla con el actor.

Ha contado que una de las razones por las que le interesó sumarse al proyecto de The Souffleur fue la posibilidad de trabajar con un elenco de actores no profesionales. Señaló que la ventaja que representaba para usted esa posibilidad era de la de actuar junto a personas que no tienen el ego del actor, sino que están interesadas en cumplir con su rol para el proyecto y en realizar frente a la cámara de la mejor manera posible acciones que para ellos son familiares y genuinas. “Aspiro a no ser actor”, comentó incluso. ¿Esa es una de sus motivaciones al momento de trabajar? ¿Sueña de alguna manera con borrar el ego y desaparecer en cada personaje?

Cuando veo una actuación, a veces encuentro placer en ver a un actor hacer su trabajo, pero no suele ser lo que más me transporta, lo que más me conmueve. Es una de las razones por las que a veces es tan hermoso ver una película de una cultura diferente, donde no sabés si son actores profesionales o no, donde no te podés dar cuenta a simple vista, por cómo actúan, si es así o no. Porque me gusta ver personas, quiero algo que podríamos llamar una cierta transparencia, no tanto que te tiren una interpretación por la cabeza. Me gusta ver cosas pasándole a personas.

Ser desafiado.

Sí, y estar con ellos atravesando lo que les vaya pasando. No es que no me guste trabajar con actores (risas), pero si hay algo que me parece interesante y disfruto de trabajar con no actores es que no tienen ciertas intenciones y expectativas. Y si está construido bien, van a hacer cosas con las que se sientas cómodos, y eso es lo que lo hace tan disfrutable.

Da la sensación al verlo actuar, tanto en The Souffleur como a nivel general en su carrera, que de alguna forma encara su interpretación como una danza. Hay una corporalidad, una fisicalidad en sus personajes bastante característica. ¿Es un disparate o hay algo de eso en cómo encara el trabajo en escena?

Sí, lo encaro así. Para mí actuar es hacer cosas. No es interpretar, sino hacer cosas, ponerte en situaciones y que esa situación te haga reaccionar. Así que sí, trabajo así. Trabajamos con todo, el texto, incluso el silencio, atraviesa el cuerpo. Y el cuerpo es algo maravilloso, hay tantas cosas que nos conectan con la naturaleza que ni siquiera controlamos. Incluso ahora, acá mientras conversamos, nosotros nos estamos mirando y nuestros ojos están haciendo cientos de cosas, cumpliendo millones de funciones, y eso, que es como una especie de milagro, nos conecta con el milagro de estar acá. Y si estás abierto a eso, y vos te sometés al cuerpo, a esa intuición, ahí estás más conectado con las cosas que son esenciales e importantes.

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