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Los analistas e instituciones que participaron en abril en la encuesta de expectativas del Banco Central del Uruguay (BCU) recortaron nuevamente sus proyecciones de crecimiento para la economía uruguaya en 2026.

Ahora los pronósticos esperan una expansión de 1,3%, de acuerdo con la mediana de respuestas, desde el 1,6% proyectado en marzo.

El Producto Interno Bruto (PIB) creció 1,8% en 2025, aunque ese resultado estuvo explicado casi en su totalidad por el arrastre estadístico proveniente de 2024.

En contraste, la evolución reciente de la actividad mostró señales de estancamiento: entre los cuartos trimestres de 2024 y 2025 el crecimiento fue de apenas 0,1%, tras un segundo semestre marcado por la caída del nivel de actividad.

En este contexto, 2026 aparece con un punto de partida débil. Con un nivel de actividad prácticamente estancado al cierre del año pasado, la economía inicia el nuevo período sin impulso relevante, lo que refuerza las proyecciones de bajo crecimiento.

El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) mantiene una proyección de crecimiento de 2,2%, aunque es factible que revise a la baja esa estimación, según señaló semanas atrás el ministro de Economía, Gabriel Oddone, cuando aún no se conocía el dato de cuentas nacionales del año pasado.

Inflación en mínimos históricos, con expectativas de repunte

En materia de inflación, las respuestas de analistas incluidas en la última consulta mensual no mostraron grandes cambios. Se espera que la inflación en los 12 meses a diciembre sea de 4,5%, desde el 4,4% esperado en marzo. Igual cifra se prevé en el horizonte de 24 meses en mediana.

En Uruguay, la inflación interanual a marzo se situó en 2,94%, por debajo del 3,11% registrado en febrero, y se alejó de la meta de 4,5% anual fijada por las autoridades.

Además, el indicador salió del rango de tolerancia de entre 3% y 6% luego de 33 meses y perforó el piso de esa referencia por primera vez desde que se adoptó el esquema de metas de inflación.

El nuevo registro se mantiene como el más bajo desde agosto de 1956 (hace casi 70 años), cuando había alcanzado 2,72%.

Sin embargo, un reporte de la firma Gastón Bengochea Corredor de Bolsa señala que el mercado no espera que este nivel de inflación se sostenga. Las expectativas apuntan a un repunte inflacionario en los próximos meses por dos vías simultáneas: el estímulo monetario que el BCU viene aplicando a través de recortes a la Tasa de Política Monetaria y el impacto en los precios de los combustibles derivado del conflicto en Medio Oriente y el alza del petróleo en el mundo.

Esta expectativa, explican, ya está dejando huella en el mercado de deuda local: los rendimientos de las Letras de Regulación Monetaria (LRM) llevan varias semanas subiendo de forma sostenida, señal de que los inversores están incorporando en sus carteras una inflación esperada más elevada hacia adelante.

En el último mes, las licitaciones a 30 días tuvieron tasas de corte de 5,84%, 5,89%, 5,73% y 5,94%; a 90 días, 5,9%, 5,95%, 5,96% y 6,08%. A 180 días, las tasas fueron de 5,75%, 6% y 6,14%, mientras que a 360 días se ubicaron en 5,9% y 6,0%.

FMI alerta sobre un nuevo shock global y riesgos de rebrote inflacionario

El Fondo Monetario Internacional, a través de su directora gerente, Kristalina Georgieva, ha advertido que la economía global se enfrenta a un nuevo "shock de oferta" de gran magnitud.

En el discurso previo a las Reuniones de Primavera de 2026, Georgieva señaló que el conflicto en Oriente Medio ha alterado drásticamente las cadenas de suministro y el flujo energético mundial. Según el organismo, este escenario no solo encarece los costos de producción de manera inmediata, sino que también actúa como el principal motor de las presiones inflacionarias que amenazan la estabilidad de precios a nivel global.

La mayor preocupación manifestada en esta antesala de las reuniones anuales radica en el posible "desanclaje" de las expectativas inflacionarias. La titular del FMI advirtió que, si bien la inflación a largo plazo parece contenida por ahora, las previsiones de corto plazo en las principales economías ya muestran desplazamientos hacia niveles más elevados.

Este riesgo obligaría a los bancos centrales a intervenir con mayor firmeza mediante subidas de tasas de interés, una medida que, aunque necesaria para controlar los precios, impactaría negativamente en un crecimiento mundial que el organismo ya prevé más lento.

En cuanto a la hoja de ruta que se debatirá, el FMI hizo un llamado a la coherencia entre las medidas fiscales y monetarias. Georgieva advirtió que aplicar estímulos financiados con déficit mientras se intenta enfriar la economía sería "como conducir con un pie en el acelerador y otro en el freno".

En su lugar, recomendó que los gobiernos limiten su intervención a ayudas fiscales selectivas y temporales, evitando medidas generales que puedan exacerbar la demanda y, por ende, la inflación.

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