Uruguay creció menos de lo esperado y enfrenta un 2026 de bajo dinamismo
La actividad económica se expandió 1,8% el año pasado, por debajo de las estimaciones oficiales. En el cuarto trimestre destacó la caída del agro por la sequía. De cara a 2026 los analistas esperan que la actividad mantenga un bajo dinamismo
La economía uruguaya fue de más a menos y registró un crecimiento promedio de 1,8% en 2025, de acuerdo con el informe de cuentas nacionales publicado por el Banco Central del Uruguay (BCU).
El Producto Interno Bruto (PIB) creció apenas 0,1% en el cuarto trimestre respecto al tercero —depurados los efectos estacionales—, mientras que aumentó 0,1% en comparación con igual período de 2024.
Los datos están en sintonía con varios indicadores adelantados que ya venían reflejando la pérdida de dinamismo. Además, se constató un desempeño de casi un punto porcentual por debajo de la estimación oficial incluida en la ley de Presupuesto para 2025 (2,6%).
En el cierre del año pasado destacó el pobre desempeño del agro porque el sector registró una caída del 7,7% en el cuarto trimestre de 2025. Este retroceso se explicó fundamentalmente por la menor producción de cultivos de verano, debido a que la zafra 2025/2026 presentó rendimientos inferiores en comparación con la anterior. Además de esta baja agrícola, el sector se vio afectado por una menor producción de madera para la industria y una reducción en las exportaciones de ganado en pie.
En ese contexto, la semana pasada, el ministro de Economía, Gabriel Oddone, advirtió que la actividad se ubica por debajo de lo previsto y que es probable una revisión a la baja de las proyecciones de crecimiento para 2026 (de 2,2%).
A su vez, señaló que el menor dinamismo podría llevar al gobierno a evaluar medidas fiscales para sostener las metas, incluyendo la posibilidad de postergar algunos compromisos de gasto, procurando resguardar las áreas sociales.
Los analistas e instituciones que participaron en marzo en la encuesta de expectativas del BCU recortaron sus proyecciones para 2026 y prevén actualmente una expansión de 1,6% en la mediana.
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La mirada de los analistas
Según el economista Aldo Lema el “aterrizaje” de la economía comenzó antes de factores como la escasez de lluvias, la caída del tipo de cambio real, la temporada turística o el deterioro del contexto internacional. A su juicio, el enfriamiento respondió principalmente al menor impulso externo —en especial desde la región—, a los anuncios de ajustes impositivos, al deterioro del clima de negocios, a problemas de competitividad y a una política monetaria restrictiva.
Asimismo, advirtió que, salvo un eventual giro expansivo del Banco Central, la mayoría de estos factores adversos se mantienen, en un escenario marcado por el deterioro externo y una mayor incertidumbre sobre sus efectos a mediano y largo plazo.
Por su parte, el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED) señaló que el año estuvo dividido en dos semestres heterogéneos. En términos desestacionalizados, el primero mostró cierto dinamismo (+0,2%), mientras que el segundo presentó una contracción (-0,2%), configurando un desempeño “desigual” a lo largo del año.
Desde el enfoque de la oferta, los sectores con mejor desempeño fueron la industria —impulsada por Ancap y las industrias alimentarias— y los servicios financieros. En contraste, la construcción y la energía se contrajeron, afectadas por la menor obra pública y la caída en la generación renovable, lo que refleja un contexto “debilitado” en estos rubros.
Desde la demanda, el crecimiento se apoyó en el consumo privado y el gasto de gobierno. La inversión tuvo un “magro crecimiento” y registra el valor más bajo del ratio sobre PIB de los últimos cuatro años, lo que evidencia un nivel “insuficiente” para sostener una expansión robusta. Las exportaciones crecieron, pero fueron superadas por las importaciones, restando al crecimiento global y generando un aporte “negativo” del sector externo.
Para 2026 se espera un “bajo dinamismo” de la economía, con una expansión nuevamente por debajo del potencial y de las estimaciones oficiales. En este contexto, se advierte que, sin aumentar su tasa de crecimiento, Uruguay no puede aspirar a “mayores niveles de bienestar”.
En tanto, el economista José Licandro afirmó que, ante el panorama de escaso dinamismo de la actividad económica señalado previamente, las proyecciones de recaudación de DGI-BPS utilizadas para el Presupuesto han quedado “sobrestimadas”.
Asimismo, advirtió que, si el gobierno no toma medidas para reducir el gasto, es “altamente probable” que la meta de Resultado Fiscal Estructural (RFE) se incumpla “holgadamente”, escribió en X.
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La economía en 2025 por sectores de actividad
La industria manufacturera fue uno de los principales motores de la expansión, con un crecimiento interanual de 6,2%. El resultado estuvo impulsado en gran medida por la mayor actividad de la refinería de Ancap, que en 2024 había estado parcialmente detenida por mantenimiento. También incidieron las industrias alimentarias —en particular frigoríficos, lácteos y molinos— y, en menor medida, la producción de celulosa.
El sector de comercio, alojamiento y servicios de comidas creció 1,9%, apoyado en el dinamismo del comercio mayorista y minorista y en la recuperación de los servicios vinculados al turismo. La mayor comercialización de productos como soja, vestimenta y medicamentos, junto con el incremento del turismo receptivo y de la demanda interna, explican el desempeño.
Por su parte, los servicios financieros registraron una expansión de 4,2%, mientras que el agregado de salud, educación, actividades inmobiliarias y otros servicios también tuvo una incidencia positiva, impulsado principalmente por el mayor nivel de actividad inmobiliaria durante la temporada turística y el crecimiento de actividades recreativas.
En sentido contrario, la construcción cayó 2,5%, afectada por la menor ejecución de obras de infraestructura —en particular vialidad y líneas de energía—, lo que no logró ser compensado por el aumento en la construcción de edificios. A su vez, el sector de energía eléctrica, gas y agua se redujo 3,1%, como consecuencia de una menor generación con fuentes renovables, junto con un aumento de las importaciones y una caída de las exportaciones de energía.
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Revisión cifras de 2024
El BCU también revisó las estimaciones del PIB para el 2024 desde el enfoque de la producción y del gasto. Los cambios realizados se explican principalmente por la incorporación de las series anuales para el año 2022 y la inclusión de nuevas estadísticas básicas en las estimaciones trimestrales. De esa forma, la tasa de variación del PIB en 2024 respecto a 2023 fue revisada al alza de 3,1% a 3,3%.