"Espero que sea un poco más alto para que mi resultado esté bien. Si se mantiene en el mismo nivel, mi resultado no será bueno", explica el agricultor, que aún no sabe si tendrá que despedir a uno de sus dos empleados, como ocurrió en 2018.
En esta región de Europa, el cambio climático está teniendo efectos perversos. "Hace más calor. Tengo que pensar en lo que sembraré en mis campos en el futuro", dice Jonsson, quien también cultiva centeno y trigo en un área donde el riego de cereales está prohibido. "Tal vez algunas de los cultivos que tienen en los campos en Francia, por ejemplo, podría cultivarlas aquí. No sé, tal vez girasoles o soja", dice.
“Hasta ahora, la sequía no se consideraba uno de los resultados del cambio climático en Dinamarca”, explica Jens Hesselbjerg, climatólogo de la Universidad de Copenhague. "Sabíamos que era una consecuencia en otros lugares, pero no pensamos que sucedería aquí", apunta.
Ahora, los períodos sin lluvia son cada vez más largos y frecuentes en Dinamarca, un país escandinavo de 5,9 millones de habitantes. Frente a esta situación, las autoridades han multiplicados los llamamientos para conservar el agua y no encender fuegos. Más al norte, la situación también genera preocupación tras los vastos incendios forestales de 2018.
Según Copernicus, más de la mitad del territorio de Finlandia y el 48,2% de Suecia están afectados por la sequía. Suecia, por caso, está experimentando el mes de junio más seco en "10 o 20 años", estima el climatólogo del Instituto Meteorológico nacional, Gustav Strandberg. En la vecina Finlandia, las temperaturas rondan los 30 grados centígrados en Helsinki, muy por encima de las medias estacionales.
Noruega también está experimentando una sequía inusual. Sin embargo, debido al cambio climático, las precipitaciones han aumentado en general en un 20% desde 1900, según la Agencia Noruega de Medio Ambiente. "Llueve más, pero está más concentrado, no se extiende en el tiempo como necesitaríamos. Mucho durante una semana, luego nada durante un mes", analiza el meteorólogo Håkon Mjelstad.
El riesgo de incendio forestal se ha elevado al nivel naranja, el más alto, en gran parte del sur y sureste del país, lo que ha llevado a los servicios de bomberos a prohibir hacer fogatas fuera de los jardines. "El verano seco que se avecina antes era raro", señala Mjelstad. "Pero va a ser cada vez más frecuente. Simplemente porque hace más calor en el planeta”, agrega.
Competencia impensada
Decenas de miles de gansos salvajes hambrientos cubren un campo verde de Finlandia que en pocas horas quedará pelado de hierba, perjudicando la labor y los ingresos de los ganaderos. "Hay entre 20 y 30 hectáreas detrás de mí, y se comen todo en un día", explica Kari Pekonen.
En esta región oriental, que alberga bosques boreales y zonas húmedas, el calentamiento global enfrenta a los agricultores contra la barnacla cariblanca (branta leucopsis), especie de ave anseriforme, propia del norte de Europa y el este de Groenlandia.
Hace 20 años, pocos gansos salvajes se detenían en Finlandia para alimentarse durante su migración al Ártico desde sus zonas de invernada en Países Bajos y Alemania. Hoy hay cientos de miles. Como resultado, los agricultores y las aves compiten ferozmente por las tierras cultivables.
En esta época del año, la hierba debería estar bien alta, pero solo quedan briznas, se lamenta Pekonen. Las aves se alimentaron abundantemente en las 250 hectáreas de prados destinados a alimentar a las vacas. Según el agricultor, los daños ascienden a casi dos tercios de sus ingresos. Pekonen, tercera generación de su familia que cría bovinos destinados al abasto, tuvo que separarse de gran parte de su ganado y el rebaño pasó de 300 a menos de 100 cabezas en dos años.
Para proteger sus cultivos sin dañar a las aves, los agricultores intentaron poner en marcha soluciones para hacerlas huir, como cañones láser que funcionan con energía solar y drones que parecen aves de presa. Incluso instalaron altavoces que lanzaban gritos de gansos aterrorizados. Pero los resultados no fueron contundentes. "Esta especie se acostumbra rápidamente, y la misma medida no funciona de año en año", explica Mika Pirinen, responsable gubernamental.
Al igual que otras aves migratorias, el branta leucopsis, de plumaje blanco y negro, es vulnerable a los cambios climáticos. Cada primavera, los gansos salvajes abandonan sus zonas de invernada en Europa continental para poner sus huevos en la tundra de los archipiélagos árticos de Nueva Zembla en Rusia y de Svalbard en Noruega. De camino a sus áreas de nidificación, antes de atacar la última etapa sobre el océano Ártico, descansan y se alimentan en el punto del continente más cercano posible a su destino final.
Cuando las primaveras del norte de Europa eran todavía frías, estas paradas eran más al sur. Pero, con el calentamiento climático, "los puntos de escala del branta leucopsis cambiaron", explica Teemu Lehtiniemi, director de investigación de BirdLife, una organización de protección de la naturaleza. Como resultado, "el mejor lugar para prepararse para la última etapa del viaje es cada vez más al norte", dice Lehtiniemi.
Amenazado de extinción en los años 1970 debido a la caza, el número de gansos cayó a 10.000. Sin embargo, los acuerdos internacionales de protección permitieron que su población volviera a crecer. Pekonen, al igual que varios de sus colegas granjeros, desea poder retomar la caza de esta ave. Para Lehtiniemi esto podría efectivamente asustar a los gansos, pero no es viable como solución.
"Siempre habrá gansos y necesitarán un lugar para alimentarse", señala. Dado que la especie está protegida, el Estado debe pagar indemnizaciones por cualquier daño causado a la agricultura. Más de US$ 3 millones al año sólo en el este de Finlandia. Por ello, el Instituto de Recursos Naturales de Finlandia tiene previsto designar determinados campos como reservados exclusivamente a los gansos.
La decisión, no obstante, no convence a los agricultores. "Cada uno debe preguntarse si está dispuesto a trabajar por un tercio de su salario. ¿Por qué lo haríamos?", se pregunta Pekonen, tan afectado por el cambio climático como su colega danés Jonsson.
(Con información de la agencia de noticias AFP)