Pocos imaginaban lo que vendría. Instalada desde diciembre pasado en la capital española, los días en Madrid de Fabiola Yáñez transcurrían entre paseos por el acomodado barrio de Salamanca y caminatas por El Rastro, el mercado de antigüedades que inmortalizó Joaquín Sabina en "Con la frente marchita". Ninguna canción más acorde.
En conflicto con el ex presidente Alberto Fernández, por los maltratos y golpes que ya son savia de un escándalo político global en Buenos Aires, Fabiola, la ex primera dama, quiere contar “su verdad”.
Y lo quiere hacer desde hace mucho tiempo. Contar lo vivido como esposa del dirigente kirchnerista, devenido anti kirchnerista y reconvertido en kirchnerista en 2019, cuando Cristina lo ungió como candidato presidencial.
El punto de quiebre, cuando se dio cuenta de lo poco que la cuidaba el ex presidente, fue la fiesta de Olivos, celebrada en plena pandemia.
“Está todo mal; ella está esperando poder contar que el cumpleaños se lo organizó Alberto como sorpresa, pero la obligan a echarse la culpa para no perjudicarlo políticamente”, repetía en marzo de 2023 una de sus acompañantes en la embajada en Madrid, cuando Fabiola viajó desde Argentina para participar de la Feria de Arte Contemporáneo ARCO, en donde participaron artistas argentinos.
Justo la Fiesta de Olivos, uno de los sucesos de la familia presidencial durante los días de la pandemia que más indignaron a la Argentina encerrada por el Covid.
Esa noche, en la que fue recibida por el entonces embajador Ricardo Alfonsín en la elegante residencia argentina en Chamberí, Fabiola también se quejó por cómo la trataba el personal de Protocolo de Presidencia.
Pero, sobre todo, estaba molesta porque "no le dejaron traer a su hijo Francisquito en el viaje”. Una frase que se le escuchó en aquel encuentro y que, a la luz de los acontecimientos impactantes de esta semana, se resignifica.
En Madrid se aceleró la separación
Ya en Madrid, adonde se instaló al principio con Alberto Fernández, se aceleró la separación.
Se habían mudado a un departamento en el castizo barrio de Salamanca, muy cerca de la calle Serrano. En el universo inevitable de las redes sociales se los pudo ver haciendo los trámites para abrir una cuenta en el Banco Santander.
Los muchos argentinos que viven en Madrid registraron sus salidas cada vez que se los encontraron.
Así pasó en Año Nuevo, cuando la entonces pareja, junto a su hijo y a otra persona, festejaron la “Noche Vieja” -como se la conoce en España- en el hotel Four Seasons.
Tarta de trufa negra y lomo de Wagyu a 1000 euros el cubierto. Las redes también participaron del festín.
Hace apenas un mes, Alberto Fernández fue entrevistado en los estudios madrileños de la televisión pública (TVE), para hablar de la visita del presidente Javier Milei a España, del encuentro de su sucesor con la presidenta comunitaria, Isabel Díaz Ayuso, y del enfrentamiento diplomático -e ideológico- que Milei sostiene con el presidente español, Pedro Sánchez. Fue el último registro político del ex presidente en estas tierras.
Hoy, Alberto Fernández se ha ganado otra vez los títulos de todos los diarios españoles. Los que dan cuenta de las fotos y de las golpizas a la madre de su hijo.
Desde entonces, Fabiola vive más discretamente y refugiada junto a su hijo y a su madre. Los últimos días, han reavivado sus peores momentos.
El enigma de cómo se despegará Pedro Sánchez
Resta saber cómo se desacoplará el gobierno de Pedro Sánchez a la sintonía fina que demostró el presidente de España con Alberto Fernández, a quien recibió en la Moncloa en enero pasado. Un encuentro que todavía no ha organizado con el presidente Javier Milei, enfrentados como están, y que nadie puede arriesgar si alguna vez sucederá.
De hecho, la crisis diplomática entre los gobiernos de Madrid y Buenos Aires sigue sin resolverse. No hay embajadora ni embajador en la sede española del barrio de Palermo, ni parece que María Jesus Alonso vaya a regresar para cumplir su misión en el corto plazo.
Sánchez no le perdona a Milei que haya vinculado a su esposa, Begoña Gómez, con la corrupción durante el discurso multitudinario que dio durante el encuentro del partido derechista Vox, en mayo pasado.
Lo cierto es que Begoña Gómez es investigada por la Justicia española por tráfico de influencias y presunta corrupción.
La falta de diálogo no ayuda a coordinar una estrategia de seguridad para Fabiola Yáñez, ahora denunciante de Alberto Fernández ante la justicia argentina. De allí que la ministra de seguridad, Patricia Bullrich, haya decidido instrumentar el recambio de los dos agentes de la Policía Federal que custodian a la ex primera dama argentina.
Fabiola no confía en ellos. Cree que responden a Alberto Fernández y teme por su integridad. Este fin de semana, habrá un custodio policial nuevo.
El caso ya no es de interés sólo para la opinión pública argentina, sino que en España es hoy un tema sensible de la agenda política.
Fabiola Yañez y su hijo Francisco esperan en un departamento con custodia policial argentina, en pleno verano madrileño, mientras proliferan las fotos, los videos y se define la ampliación de la denuncia judicial que la tendrá como protagonista.
Una cosa es segura: está dispuesta a plantear con contundencia “su verdad” sobre lo vivido.
Está perfectamente claro que esta historia continuará.