29 de abril 2024 - 8:41hs

Pedro Sanchez lo hizo de nuevo. Aunque esta vez fue mucho más lejos e involucró a toda una sociedad, a la dirigencia política y hasta al Rey Felipe en una maniobra para salvar su cada vez más endeble situación política.  

En otra de sus clásicas maniobras teatrales, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció que seguirá al frente del poder ejecutivo en España.

El presidente mantuvo en vilo a toda España presionado por la delicada situación judicial de su esposa, Begoña Gómez, investigada por la Justicia por sus vínculos con empresarios beneficiados con contratos estatales.

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Sánchez había anunciado el miércoles pasado que se daba “unos días de reflexión” para meditar si merecía la pena seguir al frente del Ejecutivo tras lo que denominó como una campaña de "acoso y derribo" con tras Begoña Gómez, por las que intentó responsabilizar al Partido Popular, a Vox y a la prensa. Un clásico de la victimización política.

La apertura de diligencias por parte de un juzgado de Madrid tras la denuncia presentada contra Begoña Gómez por el sindicato Manos Limpias por la supuesta comisión de delitos de tráfico de influencias y corrupción en los negocios fue el detonante de su decisión de abrir la puerta a la dimisión.

Nadie, ningún ministro ni ningún dirigente del PSOE, incluso de su círculo más cercano, se atrevía a augurar lo que ocurriría, y todos los que se han pronunciado públicamente o han sido consultados coincidían en que no se podía descartar nada.

Las apuestas de la dirigencia del PSOE, en la noche del domingo y en la tensa madrugada de este lunes, eran dos: Pedro Sánchez dimitiría o anunciaría su dimisión. Se equivocaron.

“He decidido seguir, con más fuerzas si cabe”

Sánchez no había tenido agenda pública desde la tarde del miércoles, pero no había estado aislado en Moncloa porque ha mantenido conversaciones con ministros y dirigentes de su partido, y también con algunas figuras internacionales de la izquierda que le han mostrado su apoyo como el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el presidente de Colombia, Gustavo Petro.

En Moncloa y la sede madrileña del Partido Socialista Ferraz admitían mucha preocupación por la decisión que pudiera adoptar el jefe del Ejecutivo, pero desconocían en realidad lo que tramaba el Presidente.

He decidido seguir, con mas fuerzas si cabe al frente de la presidencia de España”, dijo Sánchez en un breve mensaje en la Moncloa, que pronunció con tono teatral, como ha sido toda la maniobra desarrollada en estos días.

Debido al deseo de que la primera de esas opciones sea la que anuncie -pese a que eso llevara a la oposición a insistir en su argumento de que la reflexión era una decisión estratégica-, rechazan también elucubrar sobre la hipótesis de que Sánchez pudiera aspirar a un cargo en la Unión Europea como el de presidente del Consejo Europeo tras las elecciones a la Eurocámara del próximo 9 de junio.

Esta hipótesis se ha complicado por la iniciativa de Sánchez en procura de que se reconozca como estado a Palestina, cuestión resistida por Israel tras el ataque terrorista de Hamas el pasado 7 de octubre. La apuesta del presidente español ha quedado a trasmano por el ataque de Irán contra Israel y la ofensiva de los grupos terroristas pro iraníes.

Pero sí hay una apuesta generalizada de que si finalmente decidiera dimitir, la salida no sería una convocatoria electoral porque daría una oportunidad a quienes consideran que están detrás de la ofensiva contra Sánchez y su esposa. 

Niegan que su actuación sea fruto de una estrategia política y afirman que es una cuestión personal y que se ajusta a lo que él ha asegurado, que debe decidir si merece la pena seguir aguantando los ataques ya no dirigidos contra él, sino contra su esposa, de la que sin "rubor", aseguró en su mensaje de esta semana que seguía "profundamente enamorado".

Desde que empezaron a publicarse informaciones en torno a la relación de Begoña Gómez con Air Europa sembrando la duda sobre un posible tráfico de influencias, Sánchez mostró en conversaciones privadas su malestar por la certeza de que se trataba de noticias falsas pero que pretendían usar a su esposa para hacerle daño a él.

El ánimo social se pudo comprobar en el fin de semana: una encuesta del diario español 20Minutos arroja que más del 63% de los votantes no cree que Sánchez vaya a dimitir.

A eso se suma la poca relevancia de los dos actos convocados por el PSOE para defender a Sánchez. El sábado a Ferraz asistieron poco más de 10.000 personas, la mayoría militantes o funcionarios llevados en buses desde diferentes puntos del país. Y el domingo por la tarde, una convocatoria al Congreso que no logró reunir más de 5.000 personas.

Esas flojas respuestas sociales habrían hecho mella también sobre el desgastado Sánchez.  

"Pedro, quédate"

Pero la apertura de diligencias judiciales fue la gota que colmó el vaso de su situación: le llevaron a cancelar varios días su agenda y abrió la puerta a una renuncia contra la que se han conjurado en el PSOE.

Este partido transformó la reunión de su Comité Federal del sábado prevista para aprobar la candidatura a las elecciones europeas en un acto de apoyo a su líder en el que se repitieron las llamadas a que no tire la toalla.

"Pedro, quédate", fue el mensaje con el que la número dos del Gobierno y del PSOE, María Jesús Montero, abrió su intervención en ese cónclave socialista y el que secundaron el resto de dirigentes del partido y, en la calle, varios miles de militantes llegados a Madrid de toda España para apoyar a su secretario general.

Con datos de EFE

 

 

 

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