El Real Jardín Botánico Alfonso XIII de la Universidad Complutense de Madrid se vistió con los colores y el sentimiento de la música argentina. En una noche marcada por la energía sobre el escenario, la nostalgia de los grandes himnos y una fuerte expectativa futbolera, ambas bandas demostraron por qué el pop-rock argentino sigue conquistando fronteras y movilizando a una audiencia sumamente fiel en España.
Un ambiente de festival marcado por el fútbol y la identidad albiceleste
El trayecto hacia el recinto ya anticipaba el espíritu de lo que se viviría en las Noches del Botánico. El acento argentino, los abanicos para combatir el calor y las camisetas de la selección nacional, en pleno mundial, que dominaron los accesos desde primeras horas de la tarde.
Con el decisivo encuentro entre Argentina e Inglaterra en el horizonte, la comunidad local convirtió la cita musical en una prolongación de su pasión deportiva. Los constantes cánticos de cancha musicalizaron las pausas del show y consolidaron una comunión perfecta entre los artistas y sus compatriotas residentes en la capital española.
El Zar despliega su energía pop ante el público madrileño
La banda de Buenos Aires, formada en 2014, asumió la responsabilidad de abrir la velada. Tras nacer en la escena independiente y experimentar una gran expansión internacional a partir de la pandemia, la propuesta liderada por Facundo Castaño demostró su excelente estado de forma y su poder de convocatoria.
El grupo inició su concierto con dos de sus composiciones más coreadas, "Perdido" y "La forma de estar solo", entregando un pop sumamente enérgico y bailable que encendió al público desde los primeros acordes. El carisma de Castaño dominó el escenario mientras su voz se mantenía impecable, marcando el ritmo con su pandereta e incluso empuñando la guitarra en momentos puntuales. En el cierre de su presentación, el vocalista se vistió con la camiseta argentina de Maradona con el número diez a la espalda para interpretar su mayor éxito, "La declaración".
Babasónicos y el magnetismo de una propuesta que trasciende generaciones
Con la caída del sol llegó el turno de Babasónicos, el consolidado grupo de Lanús que figura entre las grandes influencias de la nueva generación del rock rioplatense. Tras una introducción visual en blanco y negro arropada por densas nubes de humo, Adrián Dárgelos tomó el centro de la escena vestido de negro y portando colgantes dorados que le otorgaban una presencia imponente.
Con una energía física sorprendente, el cantante hipnotizó al público desde la apertura con "Revelaciones aparte", desatando una marea de teléfonos móviles que buscaban capturar el momento. Aunque optaron por dejar fuera del listado canciones altamente populares como "Irresponsables" o "El loco", la formación compensó a sus seguidores con clásicos como "Cómo eran las cosas", "Putita", "Mimos son mimos" y fusionando de manera directa las piezas "Carismático" y "Yegua", recreando la transición exacta de su emblemático disco "Anoche" y preparando el terreno para el desenlace de la noche.
El cierre formal del concierto dejó a los asistentes con ganas de prolongar la fiesta, lo que desató una ovación constante que obligó a los músicos a regresar para los bises.
Babasónicos, que atesora una trayectoria de veinte años visitando la capital española, calificó este encuentro como uno de los mejores de su historia en la ciudad. La despedida definitiva llegó con la fuerza irreverente de "¿Y qué?" seguida de la emotividad contenida en "El colmo", poniendo el broche de oro a una velada que ratificó la vigencia indiscutible de estas dos generaciones de la música argentina en los escenarios españoles.