28 de junio 2024 - 10:29hs

En Casa Brava se puede comer rico, tomar rico y escuchar buena música, pero por sobre todo, suceden cosas extraordinarias.

Como aquella noche de mayo madrlleña en la que, por sorpresa, se sentó el cantante argentino Fito Páez junto al piano del salón, y comenzó a tocar en una noche mágica.

El Observador España habló con Sofía Estévez, alma mater de Casa Brava, ya un clásico en las noches de Madrid. Para comer bien y pasarla bien.

Sofía y Bando (su pareja y cocinero de la Casa) llegaron a Madrid en 2020, con la idea de instalarse en España. Del otro lado del Atlántico quedaba en Rosario la primera Casa Brava que había abierto sus puertas en 2018.

Primero, había que conocer la música, la comida, los barrios y encontrar dónde, cómo y cuándo. En la búsqueda de ese lugar perfecto había una condición irrenunciable: debía tener un espacio para la música: “el alma del lugar es el escenario” dice Sofía.

“Nos llamaron de un único lugar, el antiguo Bar Corazón” en Malasaña “el centro corazón de la ciudad inmediatamente nos enamoramos del sitio, había que hacerle muchas cosas, pero sabíamos que tenía que ser ahí” cuenta.

Hoy conserva la impronta de antiguo bar, su luz, su barra de madera que se trajo originalmente de Irlanda ya que en sus inicios fue un bar irlandés, las mesas de mármol y el escenario, el cambio más grande de esta historia.

En noviembre de 2023 abrió sus puertas “Casa Brava” en el madridísimo barrio de Malasaña, un barrio de la movida de la ciudad.

Casa Brava escapa a cualquier etiqueta, con la misma inspiración de su hermana mayor de la calle Pichincha 120 de Rosario: ofrece una variada carta de comidas y tragos. Pero en todo mantiene una constante: hacer especial lo simple.

La cocina funciona bajo las órdenes de Bando, y la carta lleva los platos más sencillos de la cocina rioplatense a una sofisticación absolutamente tentadora. Se pueden comer, empanadas de osobuco, con limón y yasgua; polenta crispy con mayonesa de albahaca; albóndigas de cordero con yogur y chimichurri de menta o los ñoquis de ricota con espárragos parmesano, pangratatto y limón. Las patatas tienen una vuelta de tuerca, están confitadas, con aceite de chile y cebollino.

También hay una excelente variedad de bebidas que se preparan detrás de la antigua barra de madera que se conserva del antiguo bar. Se sirven , el Negroni esa una de las estrellas, el argentino Amargo Obrero, el Vermut, pero también tragos modernos como el Gin con zumo de lima, almíbar de frambuesa y clara de huevo entre otras especialidades.

“Algo maravilloso está ocurriendo” promete el cuadro en la entrada, y se cumple todas las noches.

¿Cómo definirías el lugar?, pregunta El Observador España. Sofía Estévez no duda: “Es un lugar en el que pasan muchas cosas en una sola noche, el concepto que siempre le quisimos dar tanto en Rosario como en Madrid es que fuera una casa. Es algo muy loco que sucede en los dos bares y es que la gente se apropia del lugar y ese sentido de pertenencia hace que la gente vuelva todas las semanas". Y añade: “La propuesta de música en vivo todas las noches y sin pagar entrada es su marca personal que atrae cada vez a más gente”.

“Quisimos que sea algo sencillo, cómodo, donde se pueda comer rico, tomar rico, disfrutar música en vivo, y que pasen cosas todo el tiempo”, explica la orgullosa fundadora de Casa Brava.

Y UNA NOCHE VINO FITO

Una noche de mayo se vivió algo inolvidable, un antes y un después en la historia de este bar. Fito Páez estaba en Madrid y de pronto entró: “Lo de Fito fue algo muy inesperado, un día lo trajeron a tomar algo unos amigos nuestros de Rosario, Fito se sintió muy cómodo, como en casa y así fue como él mismo se ofreció a tocar una noche sin anunciar, sin prensa. Fue una noche mágica, tocó una hora y pico” recuerda Sofía con mucha emoción. “Es la casa de Rosario” dijo Fito es noche frente al piano.

Los afortunados disfrutaron de un show único, y tuvieron el privilegio de acompañarlo con los coros en “El amor después del amor”, el “Tema de Piluso”, “Dar es dar” y la mítica “Confesiones de invierno”, en la que Fito cambió la letra en un divertido gesto de complicidad con la gente del bar.

Sofía recuerda: "A partir de ahí fue un suceso, hubo también mucha generosidad por parte de Fito, y eso hizo que muchos artistas conocieran el bar. Fito fue muy generoso en venir a tocar y después al compartir todo lo que se vivió. Y todo lo que nos transmitió después hizo que más gente empezara a venir y se llenara de artistas argentinos".

Y es que hoy Casa Brava se ha convertido en el lugar de paso obligado de los muchos actores, artista y músicos argentinos que pasan a diario por la capital española.

EN MADRID COMO EN CASA

Sofía aclara: "La comunidad argentina en Madrid es enorme, pero no fue la idea hacer un bar exclusivamente para argentinos. Pero en estos últimos tres meses en los que vinieron muchas bandas argentinas el público argentino se hizo mayoría".

Con el aporte de Facu y Joaquín, los productores musicales que manejan Casa Brava en Rosario, la sede madrileña tiene música en vivo todas las noches y por eso, su ambiente es único. Un verdadero “planazo”, coinciden los que van y repiten asistencia, algunos comiendo, disfrutando y bailando hasta la madrugada madrileña, porque abre de martes a sábados a las 7 PM, pero la fiesta puede extenderse hasta 3 de la mañana.

Casa Brava

Calle de Valverde 44, Malasaña, Madrid

Temas:

Casa Brava bar

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