18 de junio 2024 - 13:20hs

Existen pocos eventos tan distintos a simple vista como una carrera de Fórmula 1 y un musical. Sin embargo, al ingresar en el mundo del Rey León, empiezan surgir numerosas similitudes en lo que respecta al trabajo que realizan ambos espectáculos detrás de escena.

La labor sincronizada que llevan adelante sus respectivos equipos antes, durante y después del evento son los grandes responsables de que los pilotos y los artistas puedan lucirse a la hora de la verdad.

En la Fórmula 1, esta labor suele verse cuando llega el momento de la parada técnica en boxes. Allí, un grupo de técnicos cambian los neumáticos a toda velocidad para que el auto retorne a la pista en el menor tiempo posible. Un pequeño retraso, podría hacerle perder la carrera.

Cada uno sabe perfectamente lo que tiene que hacer cuando llega el vehículo. Eso se entrena durante meses y se practica cada semana, tanto como lo hace el conductor con el circuito. Nadie puede ponerse a pensar cuál es su función en ese instante y, menos aún, adónde dejó la herramienta que tiene que utilizar.

En el caso del Rey León, ocurre algo similar, aunque de manera menos visible. Se trata de una maquinaria tan compleja que un fallo en la sincronización de quienes trabajan detrás de escena puede provocar que se desmorone toda la obra.

Los 54 actores están perfectamente coordinados con la ejecución de las melodías que llevan a cabo los catorce músicos, siguiendo la batuta del director Sergi Cuenca, quien guía a unos y a otros al mismo tiempo.

Si alguno de los protagonistas no logra salir cuando debe porque los asistentes no llegaron a cambiarle su vestuario o no consiguieron ingresar la escenografía correspondiente, toda la estructura puede tambalearse.

100 TÉCNICOS DETRÁS DE ESCENA

Por eso, trabajan en la obra cerca de cien técnicos entre los que se encuentran desde maquilladores hasta quienes ayudan a los actores a colocarse los setenta trajes que se utilizan por noche. Estos pesan hasta once kilos, miden en algunos casos más de dos metros de altura y cuentan con complejos mecanismos para que las estructuras que cargan tengan movimientos que simulen a los de los animales que les toca representar (jirafas, hienas, leones, etc.).

Otra coincidencia entre ambos son los espacios laborales. Los boxes de un circuito de automovilismo suelen ser sitios en los que todo está perfectamente ordenado. Los técnicos saben dónde se encuentra cada una de las herramientas que deberán utilizar a lo largo de la carrera para asistir al vehículo y, así, evitar perder segundos que pueden resultar vitales para obtener la victoria.

En el Rey León, ocurre algo parecido. Detrás de la escenografía principal, se desarrolla un mundo paralelo donde cada actor tiene un sitio determinado con su nombre en el que están todos sus atuendos, ordenados según como los tendrá que usar en cada momento,en los doce cambios de vestuario que se llevan a cabo durante la obra.

Apenas ingresan los protagonistas en ese sector, cuatro asistentes los ayudan a desvestirse y les colocan el traje que tienen que usar en la siguiente escena, con movimientos tan veloces que llegan a durar apenas treinta segundos.

Una mayor complejidad tiene el trabajo cuando ocurre una emergencia. En esos casos, el equipo de boxes tiene que salir a resolver el problema en medio de la carrera en el menor tiempo posible para que el auto pueda volver pronto a la pista y no pierda muchas posiciones.

En este musical, cuando uno de los trajes sufre un desperfecto, se rompe parte de la tela o los sistemas electrónicos tienen fallas de funcionamiento, los técnicos deben encontrar la manera de solucionarlos en cuestión de segundos, tarea que recae en los sectores de Puppets, Utilería o Vestuario, según corresponda.

Si bien cada uno de estos atuendos tiene sus remplazos, para subsanar estas situaciones, esto requiere desarmar los circuitos que llevan puestos los actores y volver a instalárselos a contrarreloj para que retornen al escenario en el momento indicado.

Para minimizar muchos de estos contratiempos, cada uno de los asistentes llega a sus respectivos eventos horas antes de que comience el espectáculo y se dedican a controlar que todo esté en su sitio y que cada una de las herramientas o mecanismos funcionen correctamente. Así, logran evitar sorpresas al momento de utilizarlos.

UN MUSICAL RECORD

Toda esta sincronización de decenas de personas trabajando detrás de escena, sumada a la calidad profesional de los protagonistas ha hecho que el Rey León se transforme en el musical récord en España con más de seis millones de espectadores que la han visto en el teatro Lope de Vega, de Madrid, en los trece años que lleva en cartel.

Esto ha convertido a la capital española en la cuarta ciudad en el mundo en la que mayor tiempo se ha representado la obra, de las siete en las que actualmente está en escena, sólo por detrás de Nueva York, Londres y Hamburgo.

Originalmente, la productora Stage Entertainment se planteó que debía realizar nueve funciones semanales durante tres años para poder recuperar los diez millones de euros que había invertido para montarla, algo que superó con creces.

Esto incluyó la modificación del patio de butacas del teatro ya que contaba con un único pasillo central para que ingresara el público. Sin embargo, la obra precisaba de dos, uno en cada uno de los laterales, para que pudiera desfilar parte del elenco, por lo que tuvieron que redistribuir los asientos sin dañar su diseño arquitectónico.

En los dos primeros años (2011-2012), la mayoría del público era proveniente de la capital española. Sin embargo, esto fue cambiado con el correr del tiempo al punto de que, en la actualidad, el 60% de los cerca de 12.000 espectadores semanales que asisten a sus funciones son turistas de otras comunidades autónomas. Incluso, el 10% de ellos son extranjeros que aprovechan su estadía en la ciudad para ver el espectáculo.

Esto se debe a que el Rey León, a diferencia de la mayoría de los musicales, carece de la posibilidad de salir de gira por el interior debido al tamaño y la complejidad de susescenografías y a la cantidad de vestuario que utiliza en cada función.

Por eso, Stage Entertainment ha diseñado paquetes en los que ofrece entradas con estadía en un hotel e, incluso, el pasaje en tren desde cualquier destino de España para quienes quieren viajar especialmente para verla.

Algunas de estas propuestas, también, cuentan con una visita guiada, en la que se les explica el funcionamiento de la obra detrás de escena, con una copa de bienvenida y con un cóctel en el entreacto, para que la experiencia se torne única e inolvidable.

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