La noche del 7 de noviembre en el Roig Arena de Valencia se transformó en un espacio donde la música, el arte y las emociones se fusionaron en una experiencia única. Rosalía, una de las artistas más relevantes de la música global, inauguró de manera memorable Los40 Music Awards 2025 con la presentación en directo de Lux, su esperado cuarto álbum de estudio. La ocasión no solo marcó el debut en vivo de su nueva obra, sino que fue un acto cargado de simbolismo y emoción, con la cantante mostrando una de sus facetas más íntimas y personales ante un público extasiado.
“Reliquia” fue la canción elegida para abrir el espectáculo, una pieza cargada de significado que encierra muchas de las emociones y vivencias que han acompañado a Rosalía durante su carrera.
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Desde el primer acorde, el público valenciano sintió cómo la energía de la artista llenaba el espacio, mientras la atmósfera se teñía de un misticismo palpable. Rosalía, rodeada de cruces iluminadas y velas, apareció en el escenario en penumbra, caminando lentamente a lo largo de una pasarela que parecía conectar dos mundos: el suyo y el de su público. La imagen evocaba una especie de ritual moderno, donde la música y la estética se mezclaban para crear un paisaje sonoro visualmente deslumbrante.
Lo que vino después fue una muestra del talento y la capacidad de Rosalía para fusionar lo clásico con lo contemporáneo. La presencia de una orquesta en vivo añadió una dimensión de grandiosidad a la actuación, mientras las velas y las cruces proyectaban una atmósfera íntima y solemne. La artista no solo entregó una interpretación vocal impecable, sino que también invitó a los espectadores a sumergirse en su viaje personal, mientras las proyecciones de la letra de la canción en las cruces iluminadas añadían una capa más de significado a su propuesta artística.
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Rosalía actúa durante la gala de LOS40 Music Awards 2025 que se celebra este viernes en el Roig Arena de Valencia. EFE
En uno de los versos más emotivos de Reliquia, Rosalía canta: “Pero mi corazón nunca ha sido mío, yo siempre lo doy”. Estas palabras, que parecen un reflejo de su generosidad artística, cobraron un sentido aún más profundo al ser cantadas en ese contexto. Rosalía no solo cantaba para su audiencia, sino que compartía con ellos algo más personal, como si estuviera despojándose de las barreras que normalmente existen entre el artista y el público. Lux, el disco que acaba de presentar, representa un ciclo de su vida y su evolución, algo que se dejó ver en cada acorde y en cada gesto durante su actuación.
Un retorno simbólico a Valencia
Un año antes, Rosalía había estado en Valencia en un contexto completamente diferente, como voluntaria en los días posteriores a la devastadora DANA, la tormenta que azotó la provincia dejando 229 muertos. Aquella tragedia marcó profundamente la ciudad, y la presencia de la cantante en este evento, tras una situación tan difícil, no pasó desapercibida. En ese sentido, su regreso al escenario valenciano no solo tenía un peso artístico, sino también emocional, como un símbolo de resiliencia y fuerza.
Incluso, aunque no estaba nominada en ninguna categoría, pues acaba de sacar su álbum ‘LUX’ más de tres años después de su último disco, la catalana recibió el reconocimiento a Global Icon, y se lo dedicó a las víctimas de la DANA: “Me gustaría aprovechar este momento para mandar mi apoyo a todos los afectados por la dana, que sepáis que no estáis solos y que seguimos con vosotros”.
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Luego gradeció tanto la acogida como el reconocimiento: “Qué honor, gracias a vosotros y a todo el público, sin vosotros nada de esto sería posible”, dijo emocionada.
Un espectáculo de contrastes y de sentimientos
La canción Reliquia no solo fue el inicio del espectáculo, sino una representación de la esencia de Lux, el álbum que explora una nueva faceta de Rosalía como artista. Durante su actuación, la artista se desplazó por el escenario con calma, mientras los acordes de la orquesta acompañaban sus pasos. A lo largo de la actuación, el público pudo sentir la transición de la serenidad a la fuerza, con momentos donde los violines daban paso a un cierre cargado de ritmos electrónicos. Este contraste, entre lo clásico y lo moderno, fue reflejo de la dualidad de la propia artista, que ha sabido mezclar géneros con una singularidad inconfundible.
En el clímax de la actuación, las partituras que caían del cielo parecían simbolizar el vuelo de sus propias composiciones, como si Rosalía, a través de su música, liberara las emociones contenidas en su alma. La ovación fue inmediata y ensordecedora, mientras ella se despedía del escenario con un “Gràcies, València”, dejando al público con una sensación de haber sido testigos de un evento único.
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Expectativas y futuro
Horas antes de su histórica actuación, en su paso por la alfombra roja, Rosalía no pudo evitar expresar lo sorprendida y emocionada que estaba por la acogida que su nuevo disco había tenido entre sus seguidores. "Me ha sorprendido mucho la respuesta, ha sido muy bonito ver cómo la gente tenía tantas ganas de escuchar Lux". Con esas palabras, la cantante reafirmaba su conexión con un público que la sigue con fervor, y que estaba deseoso de conocer su evolución musical.
A lo largo de la noche, otros artistas internacionales y nacionales como Aitana, Ed Sheeran y Feid también hicieron su aparición, contribuyendo a una velada que ya quedará en la memoria de todos los asistentes. Sin embargo, fue la actuación de Rosalía la que marcó el inicio de esta edición de Los40 Music Awards 2025, un evento que, además de premiar lo mejor de la música, mostró cómo la música puede ser un vehículo de emociones, de sanación y de celebración.