16 de octubre 2024 - 11:52hs

Los banqueros centrales más duros están abiertos a llevar las tasas al 3,25%. Hay dudas sobre si es un punto de inflexión o algo aislado.

Eslovenia será la sede del último cambio de tendencia en la política monetaria europea. Un movimiento que, de confirmarse, supondrá un acelerón para la relajación del precio del dinero.

En el palacio de congresos de Brdo, a apenas una hora de la capital, Liubliana, el Banco Central Europeo (BCE) se prepara para anunciar una nueva rebaja de los tipos de interés de 25 puntos básicos, hasta el 3,25%.

Más noticias

Esta decisión, en una cumbre en la que no se actualizan las proyecciones macroeconómicas, supondría acabar con el ritmo de un recorte por trimestre de las tipos, un camino que hasta hace poco muchos miembros del Consejo de Gobierno veían con buenos ojos. La reducida inflación -del 1,8% en Europa y con algunos países incluso por debajo del 1,5%-, unida a la debilidad de la actividad económica y a la relajación monetaria de la Reserva Federal en EEUU (Fed) han acabado por convencer a los representantes del BCE de que había que hacer algo más.

Y eso a pesar de que no tienen nuevos datos del mercado laboral, un elemento que ha sido clave en sus decisiones recientes y por el que, entre otras cosas, esperaron a junio antes de afrontar el primer descenso de los tipos.

Aunque todavía puede saltar la sorpresa, las probabilidades de que el BCE se decante por una nueva pausa son extremadamente escasas.

La propia presidenta del BCE, Christine Lagarde, apuntó en una de sus intervenciones más recientes que "los últimos acontecimientos fortalecen la confianza en que la inflación volverá a alcanzar su objetivo de manera oportuna. Lo tendremos en cuenta en nuestra próxima reunión de política monetaria en octubre".

Consenso

A diferencia de sus predecesores, Lagarde sólo suele lanzar mensajes de guía al mercado cuando entiende que reflejan una visión mayoritaria en el Consejo de Gobierno. Esto suponía que sólo con las declaraciones de Lagarde la potencial bajada de los tipos de interés esta semana era más que una posibilidad.

Esa idea se certificó la pasada semana tras las intervenciones de diferentes miembros del ala dura de la autoridad monetaria, los llamados halcones.

"No podemos ignorar el viento de cara sobre el crecimiento. Con señales de un debilitamiento de la demanda laboral y un mayor progreso en la desinflación, es más probable que haya una caída de la inflación sostenible a niveles de nuestro objetivo del 2% en un tiempo prudencial", señalaba Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, sobre la mejora en la confianza que permite seguir recortando los tipos.

Más allá fue incluso Joachim Nagel, presidente del Bundesbank, al señalar que está "abierto a considerar la posibilidad de dar otro paso con los tipos de interés" tras unos datos de inflación "alentadores".

Con estos elementos, los inversores descuentan, en el mercado de futuros sobre tipos de interés, una probabilidad de recorte de las tasas superior al 90%. Ni siquiera el buen dato de empleo estadounidense de hace un par de semanas, que ha limitado las expectativas de actuación de la Fed en su próxima cumbre, ha menguado las expectativas para la eurozona.

Prácticamente con la certeza de que los tipos seguirán bajando y de que, tras octubre, también se recortarán en diciembre, las miradas se centran en tratar de adivinar si el ritmo de relajación monetaria ha cambiado para el BCE o si se trata de un movimiento extraordinario.

Perspectivas

De cara a 2025, el recorte de esta reunión podría llevar a rebajas de tipos en cada una de las cumbres hasta llegar al entorno del 2,25% a mediados de año. En ese nivel se estima que se sitúa el tipo de interés neutral, que ni lastra ni estimula la economía.

Por el contrario, si octubre se queda en una bajada anecdótica y aislada, la política monetaria podría seguir siendo restrictiva hasta finales de ese año.

"Incluso si bajamos los tipos 25 puntos básicos en octubre y otros 25 en diciembre, los tipos estarían todavía en el 3%, aún terreno altamente restrictivo. Si la inflación mantiene el rumbo a la baja hacia el objetivo del 2%, ¿por qué no recortar los tipos en cada reunión?", comentó la pasada semana Yannis Stounaras, gobernador del Banco de Grecia y una de las principales palomas, en una entrevista con Financial Times.

Otros banqueros centrales, aunque de forma menos expeditiva, también han apuntado en esa dirección. Por ejemplo, Mario Centeno, gobernador del Banco de Portugal, ha señalado que "el BCE debería acelerar las bajadas de los tipos de interés".

Pero, por el momento no se espera un compromiso oficial por parte del Consejo de Gobierno, que hasta la fecha ha seguido apostando por tomar las decisiones reunión a reunión y con los datos que vayan surgiendo. Según recalcan diferentes expertos, es probable que el comunicado que el BCE publica cuando anuncia sus decisiones monetarias mantenga la incertidumbre sobre sus próximos movimientos.

De hecho, Lagarde es una de las mayores defensoras de este compromiso y, cada vez que tiene ocasión, recuerda que el BCE "no se compromete con un ritmo predeterminado de bajadas de tipos".

La flexibilidad en un momento en el que la tensión geopolítica es elevada se considera una necesidad. Si un nuevo shock energético golpeara a la economía, el BCE no se vería atado por su compromiso con el mercado y tendría plena capacidad de actuación.

Por el contrario, no adelantar los movimientos a los inversores frena el nivel de relajación monetaria que puede descontar el mercado, lo que hace el proceso más lento, incluso aunque se lleve a cabo el mismo número de recortes de tasas.

FUENTE: EXPANSIÓN-RIPE

Temas:

BCE tasas Recorte de Tasas Christine Lagarde

Seguí leyendo

Más noticias

Te puede interesar

Más noticias de Uruguay

Más noticias de Argentina

Más noticias de Estados Unidos