29 de agosto 2025 - 12:25hs

El rápido ciclo de recortes de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE) vivido en el último año ha llegado a su fin.

Con el precio del dinero en el 2%, los miembros del Consejo de Gobierno de la autoridad monetaria coinciden en que se ha llegado a un punto cómodo para la política monetaria y que, si se realizan más rebajas de las tasas, estas serán "ajustes marginales".

Así lo reflejan las actas de la última reunión celebrada por la institución con sede en Fráncfort el pasado 24 de julio y publicadas ayer. Sin embargo, sólo en el análisis de la situación actual se encuentran puntos de consenso entre los dos grandes grupos de la autoridad monetaria, los halcones, más dados a tipos de interés restrictivos, y las palomas, favorables a la expansión monetaria.

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En su mirada al futuro, el BCE presenta una gran división entre sus miembros, con algunos representantes que ven necesario recortar los tipos de interés alguna vez más antes de que finalice el año. De hecho, incluso un miembro del banco central aseguró que bajar los tipos en julio hubiera sido una posibilidad, aunque finalmente la institución se decantó de forma unánime por la pausa en el 2%.

"Es importante tener presente que tanto las proyecciones como las expectativas del mercado de una inflación inferior a la esperada parten de una previsión de tipos de interés que incluye un recorte adicional de las tasas de interés", aseguran los miembros más cautos de la autoridad monetaria, que temen que la inflación pueda reducirse en exceso por debajo del objetivo del 2% si no se bajan más los tipos de interés este año.

De hecho, incluso con ese ajuste adicional, la inflación ya se anticipa que se sitúe "persistentemente por debajo del objetivo durante varios trimestres consecutivos", una tendencia que no relajar el precio del dinero sólo contribuiría a agravar.

Sin embargo, los halcones del BCE piensan justo lo contrario. El ala dura de la institución presidida por Christine Lagarde destacó en la última cumbre que "es cada vez más improbable que se mantenga la inflación por debajo de la meta. Por lo tanto, centrarse excesivamente en no alcanzarla sería un error".

A su juicio, el BCE debe colocarse en una posición de flexibilidad total, lo que implica no sólo no bajar los tipos de interés ahora que la incertidumbre sigue siendo elevada, sino valorar que la posibilidad de volver a elevar las tasas pueda ser una opción tan viable como la de recortarlas.

"Es importante que el Consejo de Gobierno tenga una perspectiva bilateral, manteniendo plena opcionalidad para futuras reuniones y siendo ágil para reaccionar rápidamente ante grandes shocks en caso necesario", indican las actas que resaltaron algunos miembros del BCE.

Lo cierto es que, por primera vez, la autoridad monetaria reconoce que sus tipos de interés "ya respaldan significativamente la demanda de préstamos y que los recortes anteriores del precio del dinero aún no se han trasladado de forma total a la economía", por lo que las condiciones de financiación deberían relajarse todavía más a pesar de la pausa.

Septiembre

Las actas de la última cumbre también ponen el foco en la reunión del próximo 11 de septiembre, considerada por los representantes del BCE clave para dirimir si es posible llevar a cabo más recortes de los tipos de interés, aunque después la decisión se vaya tomando reunión a reunión y con los datos de inflación ya en la mano.

"Para septiembre [contaremos con] una mejor comprensión de cómo la economía estaba respondiendo a los desafíos actuales", aseguraron los banqueros centrales que, por el momento, no ven una gran presión para cambiar su política con prisa y pueden permitirse el lujo de esperar a que se desarrollen los acontecimientos.

ANDRÉS STUMPF

FUENTE: RIPE-EXPANSIÓN

Temas:

BCE Banco Central Europeo 2025 Christine Lagarde

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