30 de julio de 2026 10:11 hs

En Wall Street les encanta ponerle nombre a todo.

Cuanto más ocurrente mejor. Así que lo llamaron “efecto chip-wreck”, que es un juego de palabras con “shipwreck”, naufragio en inglés.

El temblor que sacudió a Corea del Sur es sólo la última de las corrientes de ventas masivas en el sector de chips, los fabricantes de semiconductores que alimentan a la industria de la Inteligencia Artificial (IA).

No es extraño que el epicentro haya sido Seúl. Dos de las tres compañías que dominan el suministro mundial de memoria para la IA son de Corea del Sur: SK Hynix y Samsung Electronics. La tercera es la estadounidense Micron Technology.

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El derrumbe refleja una serie de preguntas que el mercado se viene haciendo hace ya un tiempo. Si la bolsa coreana no quedó atrapada en una manía inversora. Y si el frenesí general por los chips no va camino al naufragio.

Una vez más, el temor a la burbuja.

Y más específicamente, tres cuestiones que no dejan dormir tranquilos a los que tienen estas acciones: la sobreinversión, el financiamiento circular y la competencia china.

Las acciones venían de multiplicar su valor casi por cuatro

El principal índice de referencia de Corea del Sur, el Kospi, acumuló un rojo del 16% en sólo dos días. La bolsa se hundió un 10,84% en la sesión del martes y perdió otro 6% el miércoles, después de llegar a caer 11%.

Las dos principales tecnológicas, SK Hynix y Samsung, que representan más de la mitad del peso total del índice, perdieron 14,65% y 13,39%, respectivamente en ambas jornadas.

Pero qué inversor no se ve tentado a tomar ganancias. SK Hynix había acumulado una suba de 278% hasta tocar su máximo en junio y Samsung, 208%. Es decir, que una casi cuadriplicó su valor y la otra lo triplicó.

Con este último desplome, de todos modos, Seúl ya borró un 41% de su valor en apenas 40 días, desde su máximo histórico. Ahora, el Kospi había trepado un 69,12% en 2025 y acumulaba un impresionante 116,3% en 2026 hasta el 22 de junio.

Esto es, venía de experimentar una fiebre inversora que tarde o temprano iba a bajar con una corrección.

Pero lo mismo está ocurriendo, algo más suavizado, en Wall Street.

El índice de semiconductores de Filadelfia, que reúne a 30 empresas del sector de EE.UU., retrocedió un 21% desde que alcanzó su máximo en junio. Hasta ese momento, había duplicado su valor (+106%).

Las acciones de Micron, la principal empresa, caen 41% desde fines de junio, cuando marcó su récord histórico. Ahora, en lo que iba del año el papel había tenido un rally extraordinario de 340%.

1- Sobreinversión

Los inversores están castigando sin piedad a SK Hynix. Desde su máximo de fines de junio ya perdió el 52% de su valor en la bolsa coreana, lo que equivale a u$s 570.000 millones. También cayó por debajo de su precio de salida a Bolsa en Wall Street el 9 de julio.

Pero la presentación de sus resultados -detonante de las caídas- generó alarma porque puso sobre la mesa un temor que ronda a los inversores: el nivel de gasto.

SK Hynix destinó al menos u$s 31.000 millones a gastos de capital este año, un desembolso récord que coincide con la creciente preocupación en torno a la sobreinversión en capacidad de IA.

En el último tiempo creció el debate sobre si el gasto global en IA justificará las valuaciones del sector de chips.

La empresa a su vez registró márgenes de más del 80%, un récord histórico, debido a la escasez endémica de memoria, que le permitió aumentar los precios a clientes como Apple y Nintendo.

En los últimos años, los jugadores que dominan el sector orientaron su producción hacia la memoria de alto ancho de banda utilizada en los aceleradores de IA de Nvidia, lo que redujo el suministro de memoria convencional.

A los inversores también les inquieta que el aumento vertiginoso de los costos de los chips obligue a elevar los precios de los productos electrónicos y finalmente, a reducir la producción por una caída de la demanda.

A todo esto, los inversores no parecen haber prestado mucha atención al hecho de que la firma registró un aumento de seis veces en sus beneficios trimestrales.

2- “Financiamiento circular”

Nvidia está trabajando en una nueva ronda de acuerdos de IA por valor de más de u$s 750.000 millones, acelerando las inversiones que, según advierten algunos en el mercado, están inflando sin sustento la demanda y las valoraciones en todo el sector.

Entre las muchas asociaciones de este tipo, Nvidia también cerró una con SK Hynix que supondrá negocios entre ambas por más de u$s 500.000 millones.

Pero el punto sobre el que muchos llaman la atención es la naturaleza circular de este tipo de acuerdos, en los que Nvidia financia y adquiere participaciones en empresas y proyectos que utilizan sus chips. Esto es invierte en compañías que compran sus productos.

Sin embargo, esta clase de operaciones no hace más que acelerarse y el temor es que puedan distorsionar la demanda y magnificar las pérdidas si la IA no genera beneficios para quienes invierten cientos de miles de millones de dólares en esta tecnología.

Al establecer una creciente interconexión entre muchas empresas de IA, este tipo de transacciones pueden exponer al sector a crisis sistémicas. Esto significa que lo hacen mucho más vulnerable al contagio. Aumentan las probabilidades de que la caído de uno signifique la caída de varios o de todos.

En lo que va de 2026, las acciones de Nvidia sufrieron por recurrir a este tipo de financiamiento. Si bien subieron casi 27% hasta alcanzar su máximo del año el 14 de mayo, actualmente opera un 17,6% por debajo de ese nivel.

El año pasado había avanzado un 35%. Quedaron lejos ya las ganancias anuales de tres dígitos, con el récord de 2001 de 308%. De hecho, la firma perdió recientemente su estatus como la empresa más valiosa del mundo, desplazada por Apple.

Aunque su modelo es uno de los más agresivos, Nvidia está lejos de ser la única.

Por ejemplo, Alphabet (Google) acordó inversiones en Anthropic (el rival de OpenAI) por un valor de hasta u$s 2.000 millones. En paralelo, Anthropic se comprometió a utilizar masivamente los servicios de la nube de Google y sus procesadores propietarios (TPUs) para entrenar sus modelos.

3- Competencia china

Hace poco una noticia llegada de China generó otra de estas tomas de ganancias virulentas en la industria. Y es que los chinos están haciendo avances con los que nadie contaba.

La industria de semiconductores de China puede haber logrado un descubrimiento en la construcción de máquinas para fabricar chips que durante mucho tiempo estuvo dominada por la holandesa ASML Holding.

Una empresa respaldada por el Estado en Shanghai de la que ni siquiera trascendió el nombre encontró una manera de desarrollar las llamadas “herramientas de litografía ultravioleta profunda por inmersión”. En una palabra, herramientas capaces de fabricar los chips más utilizados en el mundo de la IA.

Tras años de controles de exportación cada vez más estrictos impuestos por Estados Unidos y sus aliados, China busca aumentar su autosuficiencia en la producción de semiconductores y equipos para la fabricación de chips.

La noticia conmocionó al mercado. Incluso cuando se supo que el desarrollo estaba en una etapa muy embrionaria. Los chinos esperan construir cinco de estas máquinas este año y 20, el que viene.

Pero es un dato que puede cambiarlo todo.

Por un lado, si China logra producir en masa estas máquinas. Y por el otro, si consigue utilizarlas para fabricar los chips más complejos, que normalmente sólo provee la empresa holandesa.

Este último hito también supondría un gran problema para fabricantes como Nvidia, ya que los clientes chinos tendrían menos motivos para esperar a acceder a los productos restringidos.

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