Iberdrola, la mayor energética española, aspira a dar un gran salto en sus parámetros financieros y operativos en su nuevo plan estratégico, que será presentado este próximo miércoles 24 de septiembre en Londres ante cientos de inversores a lo largo del denominado CMD (Capital Markets Day).
Así lo ha ido indicando la cúpula del grupo en reuniones previas con analistas desde hace semanas, para que los expertos financieros rehagan y afinen sus previsiones. Todas ellas apuntan ahora a mejoras en inversión, beneficio neto y dividendos. Según coinciden distintas fuentes, en su nueva hoja de ruta Iberdrola traza unas metas a medio plazo, hasta 2028, y ofrece también una visión hasta 2031, siempre con el ejercicio de 2025 como el punto de inflexión de un nuevo salto estratégico.
El objetivo es alcanzar este año cifras históricas en inversión, beneficios y dividendos y, a partir de ahí, ir creciendo de forma sistemática y permanente, sin retroceder. En concreto, Iberdrola aspira a rebasar ya en 2025 los 11.900 millones de euros de inversión alcanzados en 2024, los 5.600 millones de beneficios del pasado ejercicio y los 0,56 euros por acción de dividendo de hace un año.
Hitos de los 6.000 y 7.000
En el periodo 2025-2028, la inversión anual apunta a situarse entre 12.000 millones y 14.000 millones. El beneficio podría rebasar ya este año el hito de los 6.000 millones por primera vez en la historia de la empresa. En concreto, 6.400 millones. Y desde ahí, subir sin parar hasta otro listón, el de los 7.000 millones, con 7.300 millones en 2028.
Teniendo en cuenta que Iberdrola mantendrá su política de dividendo creciente, en paralelo al aumento del beneficio, la retribución al inversor -siempre conservando la dualidad de pago en efectivo o en acciones-, podría alcanzar los 0,64 euros por acción y luego ir escalando hasta los 0,71 euros en 2028. El actual plan 2024-2026 contemplaba alcanzar al final del periodo un beneficio máximo de 5.800 millones en 2026, y un dividendo máximo de 0,66 euros por acción.
Lo difícil es el 'más y más'
En términos de valores absolutos, es decir, sumando todas las cantidades anuales, Iberdrola aspira a unas inversiones totales de entre 50.000 millones y 55.000 millones de euros a lo largo del nuevo plan hasta 2028.
El actual plan 2024-2026 contemplaba 41.000 millones de euros de inversión (36.000 millones como inversión neta, es decir, descontando aportación de socios y aliados en los proyectos).
En beneficios netos Iberdrola aspira a alcanzar un volumen total de más de 25.000 millones. En dividendo, la meta estaría en más de 17.000 millones. A simple vista, los planes de Iberdrola son sencillos e incluso aburridos de puro simples: las cifras siempre van en aumento, y cada cierto tiempo, de forma sistemática, la empresa supera sus propios objetivos con creces.
Enormes expectativas
¿Por qué entonces se crea tanta expectación entre los inversores cada vez que el grupo, presidido por Ignacio Galán, lanza un nuevo plan?
Precisamente por eso. Porque el mercado espera ver cómo logra cumplir con esa implacable dinámica de ir, siempre, de más a más, año tras año. La receta del nuevo plan serán las redes.
RAB, la nueva obsesión
Aunque sin descuidar las renovables, Iberdrola ya venía virando su estrategia hacia el negocio de las líneas e infraestructuras eléctricas, y la apuesta por la concentración de su actividad en mercados muy concretos, sobre todo Reino Unido, Estados Unidos y Brasil, además de España. El nuevo plan es la consagración definitiva de ese viraje. En el anterior plan, que ya culmina, la inversión en redes suponía una horquilla de entre el 50% y el 60% de la inversión total. Ahora, ese porcentaje se espera que supere ampliamente el 60%, con una gran parte (aproximadamente tres cuartas partes) centrado en Reino Unido y EEUU, muy por encima de Brasil y España.
El viraje hacia las redes que Iberdrola inició ya en el plan que ahora culmina, y que definitivamente se consolidará en la nueva estrategia, ha generado una nueva obsesión financiera: el RAB. Este tecnicismo son las siglas, en inglés, de Regulated Asset Base. Es decir, se refiere al volumen de activos que Iberdrola tiene en negocios regulados, que aportan un flujo predecible de recursos porque sus ingresos dependen de la normativa (por ejemplo, los peajes de las redes eléctricas, que se fijan por periodos de varios años).
La cifra mágica
Los analistas sitúan , en sus informes previos al CMD, los 90.000 millones como la gran cifra mágica del nuevo plan. No solo es el volumen acumulado de inversión al que aspiraría Iberdrola hasta 2031. También es el volumen RAB.
Meta: 90.000 millones
El nuevo plan de Iberdrola sustituye al del periodo 2024-2026, que fue lanzado en marzo del pasado ejercicio pero que ha sido superado con creces.
Aunque los planes de Iberdrola suelen ser trienales, también ofrecen visibilidad más a largo plazo. La vista está ya puesta en 2031.
En el mercado ya se está descontando que el grupo adquiera una velocidad de crucero de entre 12.000 y 15.000 millones de inversión, lo que supondría llegar al hito, acumulado, de 90.000 millones de aquí a 2031.
Iberdrola apuesta por el crecimiento orgánico, pero, como ya se ha visto con la compra de ENW, o la recompra de filiales (Avangrid y Neoenergia), no se descartan adquisiciones, y seguir rotando activos.
Fusiones, compras y sucesión, preguntas de los analistas en el CMD
En sus informes previos a la gran cita financiera de Iberdrola de este miércoles, a los que ha tenido acceso EXPANSIÓN, algunos analistas señalan cuáles pueden ser algunos de los temas a preguntar en el Capital Markets Day (CMD). Es el caso de Morgan Stanley, que señala dos: la gran capacidad de Iberdrola en estos momentos para transacciones inorgánicas, adicionales a su crecimiento orgánico; y la sucesión al frente del grupo. "Esperamos que el potencial de fusiones y adquisiciones sea una cuestión clave para los inversores [en el CMD]; especialmente dadas las preocupaciones del mercado respecto a las palancas de crecimiento orgánico [de Iberdrola] para mantener la tasa de crecimiento histórica", dice Morgan Stanley en un informe.
Los analistas de esta entidad señalan: "Observamos que, aproximadamente 11.000 millones de euros de capital movilizado, más una valoración superior en un 40% a la de sus competidores [en Bolsa] le da a Iberdrola margen de maniobra si desea llevar a cabo fusiones y adquisiciones".
Por otra parte, los analistas señalan que "otra pregunta clave probablemente se refiere a la sucesión directiva, dado el reciente cambio de consejero delegado, Armando Martínez por Pedro Azagra ,y la espera de la jubilación del director financiero [José Sainz Armada]". "No esperamos una actualización sustancial y observamos que el presidente ejecutivo [Ignacio Galán] nunca ha fijado una fecha de salida"
FUENTE: RIPE - EXPANSIÓN