14 de noviembre 2025 - 11:50hs

La industria española del automóvil atraviesa el momento más delicado de su historia reciente. Tras décadas como potencia europea —segundo fabricante del continente y octavo del mundo— España ha cedido posiciones en el ránking global al ritmo que caen las ventas y la producción.

Desde la pandemia, los concesionarios europeos han pasado de vender 19 millones de vehículos a apenas 15, un desplome que se ha traducido en dos millones de coches menos fabricados en España. El equivalente a dejar las 16 plantas del país paradas durante un año entero.

Ante este escenario, las patronales, sindicatos, eléctricas, comunidades autónomas y el resto de actores del sector han logrado algo poco común: cerrar filas. Con Anfac al frente, han consensuado un diagnóstico y un tratamiento que ya está sobre la mesa del Gobierno: el Plan Auto 2030, un programa de alcance nacional para frenar la pérdida de competitividad y estimular la demanda.

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Sintonía con Industria, pero sin resultados aún

El sector encontró en el ministro de Industria, Jordi Hereu, un interlocutor receptivo. Tanto él como el presidente Pedro Sánchez escenificaron hace un año su compromiso con la automoción. Sin embargo, el tiempo ha jugado en contra: la situación no solo no mejora, sino que se ha deteriorado.

El mensaje que trasladan ahora las patronales es directo: si España no vende más coches, las fábricas reducirán producción. Y eso comprometería miles de empleos y un sector que aporta alrededor del 10% del PIB.

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Qué propone el Plan Auto 2030

Aunque aún faltan detalles, las líneas principales ya están claras para los futuros compradores:

  • Ayudas directas a la compra de vehículos electrificados: híbridos enchufables y 100% eléctricos. La posibilidad de incluir híbridos convencionales está sobre la mesa, aunque con importes menores.

  • Descuento aplicado en la factura, no mediante trámites posteriores.

  • Ayudas que no computen en el IRPF, una queja clásica del Moves.

  • Gestión centralizada para evitar el caos actual, donde algunas comunidades aún no han activado el Moves y otras agotaron los fondos hace meses.

En la práctica, el plan replicaría el espíritu del Moves —que ofrece entre 4.000 y 7.000 euros— pero corregiría sus disfunciones: dos años de espera para cobrar, desigualdad territorial y miles de expedientes en riesgo de quedarse sin financiación.

El Moves, en el limbo

Las patronales advierten de que el Moves no puede caer en el olvido. Miles de compradores tienen aprobada la ayuda pero no la cobran porque sus comunidades agotaron los fondos. Y si no se habilita una nueva partida, podrían perderla para siempre.

El sector mira al ejemplo del Plan Reinicia Auto, aplicado en Valencia tras la DANA, como modelo de agilidad. Espera que el Plan Auto 2030 marque un punto de inflexión y evite que España siga perdiendo peso en un sector que es clave para su economía.

FUENTE: El Observador

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