23 de mayo 2024
13 de marzo 2024 - 13:00hs

Extraordinario el encuentro que se vivió en el Cívitas Metropolitano. Una noche mágica de Champions. El Atlético de Madrid logró la épica tras remontar la serie ante el Inter de Milán, luego de imponerse por 2-1 en el tiempo reglamentario y hacerlo posteriormente por 3-2 en los penales, para sellar su clasificación a cuartos de final de la Liga de Campeones en lo que fue una eliminatoria magnífica.

En primera instancia, Federico Dimarco abrió el marcador, pero los goles de Antoine Griezmann y Memphis Depay en el cierre, forzaron el tiempo extra. En esa vía, Lautaro Martínez falló su lanzamiento definitivo y el equipo del Cholo Simeone eliminó al vigente campeón de la UEFA Champions League.

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El encuentro comenzó muy intenso por parte del Atlético de Madrid, tomando la iniciativa para atacar condicionado por el resultado de ida y estar en desventaja. El Inter, por su parte, inició muy ordenado en defensa y expectante, atento de cuidar todos los espacios y cuidar los avances de los laterales del cuadro español.

La gran arma letal que utilizó el conjunto de Simeone fue, principalmente, Samuel Lino que fue el más desequilibrante por la banda izquierda en el comienzo, asociándose con Griezmann que retrocedió para construir la transición ofensiva. Una presión muy alta ejerció el Atlético de Madrid, con el objetivo de recuperar rápido y verticalizar.

El Inter apostó primero por ejercer un papel más conservador y apostar al contraataque, pero atento a no jugar por mucho tiempo cerca de su arquero. Algo lógico, se lo vió al conjunto italiano con una revolución menos a comparación del Atlético de Madrid, obligado a ganar el partido. Un comienzo de partido acorde a lo que se esperaba.

La postura del equipo de Inzaghi le dió resultado con una ocasión clara de Dumfries. El Inter recuperó en mitad de cancha y salió lanzado al ataque ante un Atlético de Madrid muy expuesto y mal parado en defensa que, de milagro y gracias a Jan Oblak, no terminó en gol. Sin embargo, el cuadro Neroazzuro se lo vió más apagado, dando más prioridad a la solidez defensiva y a bajarle el ritmo al juego con la tenencia de la pelota.

El elenco de Simeone tapó y ejerció una presión muy intensa en el centro del campo para que, tanto Barella como Çalhanoğlu, no tengan tiempo de pensar para elaborar los ataques, ya que son los principales gestores de juego del Inter. De hecho, una de las zonas donde más recuperó el Atleti fue allí, para activar rápido y ser vertical. Llegó con más peligro y más cantidad de veces el cuadro rojiblanco en los primeros minutos, jugando un partido inteligente.

Con el correr de los minutos el Inter cumplió su objetivo que fue equilibrar el desarrollo. El Atlético redujo sus chances de peligro y el partido entró en un bache. Sin embargo, el gran problema del conjuto de Simeone fue su posicionamiento en defensa, ya que en todas las ocasiones quedó expuesto al contraataque y muy mal parado. Le costó mantener el órden defensivo cuando atacó.

No obstante, el tiempo transcurrió y el Inter comenzó a tener muchas imprecisiones a la hora de gestar ataques o en salida y, sumado a la presión del Atlético, fue un panorama favorable para el cuadro español, que movió la pelota con más criterio. Un partido muy entretenido, com ambos elencos ejerciendo bien su tarea. 

Casi a la media hora del encuentro se produjo la mejor jugada elaborada del Atlético de Madrid, haciendo hincapié en el buen manejo de la pelota, con mucha movilidad, participación de todos y muy criterioso. Esa ocasión derivó en un excelente centro preciso de Mario Hermoso que conectó Morata de cabeza, pero que atajó bien Sommer.

Poco a poco, el cuadro del Cholo Simeone adelantó más sus líneas, robó mucho más y aplicó una presión asfixiante que le impidió salir con comodidad al Inter en un gran lapso del encuentro. El equipo italiano se fue quedando sin ideas claras, sin un circuito o una vía de ataque marcada, en parte por que el Atleti ajustó más en defensa.

Sin embargo, una espectacular transición ofensiva y combinación colectiva del Inter derivó en un golazo de Federico Dimarco: juntó pases rápidos sobre la izquierda, Barella rompió lineas por afuera y Di Marco trazó la diagonal hacia el centro para recibir el pase atrás y definir en soledad, para de esta manera poner el 1-0 y estirar la ventaja global.

No obstante, el Atlético de Madrid respondió muy rápido al golpe sufrido: Koke recibió la pelota en la puerta de área tras un rechazo, profundizó con un pase vertical para Griezmann, que volvió para esto e igualar el partido y ponerse nuevamente a un gol de diferencia. 

El Inter entretuvo más la pelota que el Atlético de Madrid. No fue su prioridad atacar, sino bajar más las pulsaciones del encuentro y jugar con la desesperación del conjunto rojiblanco. El equipo de Simeone fue levemente superior al elenco italiano por su agresividad e iniciativa ante el cuadro Neroazzurro que no estuvo del todo cómodo en el cotejo, en parte por la presión del conjunto español.

Fue un primer tiempo muy entretenido en el que ambos tuvieron sus momentos en el encuentro, algunas más por parte de Atleti. El elenco de Simeone concentró más gente en el centro del campo para impedir la circulación del Inter en esa zona. Tal es así que, las chances más claras del Inter, e incluso el gol, se gestaron por las bandas. El conjunto español fue mucho más vertical, apostó a recuperar rápido la posesión y atacar de inmediato, fórmula que le resultó muy bien.

El libreto del encuentro no se modificó en el inicio de la segunda mitad, con el Atlético de Madrid siendo más criterioso con la pelota, más profundo y afectuando la presión. El Inter, por su parte, muy impreciso y con pérdidas rápidas de la posesión, sobre todo en salida desde abajo, y tomando malas decisiones en 3/4 de cancha hacia adelante.

El tiempo pasó y el desarrollo del encuentro se equilibró, no hubo un claro dominador del juego. El Inter tuvo más la posesión pero no tradujo esa tenencia en peligro concreto, como tampoco el Atlético de Madrid llegó más. El equipo de Inzaghi profundizó mucho más por las bandas, pero atacó con poca gente ya que sus mediocampistas se ubicaron más atrasados.

La tarea defensiva del Atlético de Madrid fue muy buena, dejando de lado pequeños errores, pero en línea generales fue una correcta actuación del cuadro español en ese sentido, sobre todo anulado el centro del campo del Inter. Poco a poco, los de Simeone apretaron mucho más, algo que era de esperarse por el tiempo que restaba y por el resultado, pero no lograba suficiente claridad y eficacia.

Marcos Thuram tuvo una chance clarísima para bajarle la persiana a la eliminatoria y encarrilar la clasificación. Lautaro Martínez hizo una jugada asombrosa controlando, encarando y asistiendo con un pase milimétrico para el francés que, cara a cara con Oblak, mandó la pelota por encima del travesaño.

Llego un punto que el Atlético de Madrid puso toda la carne en el asador y le dió más prioridad al ataque que a la defensa. Movió la pelota por todo el frente la manera posible de penetrar la defensa del Inter. Sin desesperarce, pero apurando. En este contexto, más que nunca, el Inter apostó por el contraataque como su vía más factible.

Minutos más tarde, se repitió la misma fórmula de contraataque nuevamente con Lautaro como conductor y Barella como definidor, pero Oblak se quedó con remate del italiano. A esa altura, el equipo de Simeone estaba volcado al ataque y también tuvo sus oportunidades clarísimas para igualar la serie.

De tanto insistir, llegó el merecido premio: Koke profundizó de manera extraordinaria en el centro del área para Memphis Depay que controló y de media vuelta remató cruzado para igualar la serie en el cierre del encuentro. El Inter perdonó muchísimo y no convirtió las ocasiones que tuvo, y lo terminó pagando caro.

Electrizante el encuentro que se vivió en los 90 minutos que, merecidamente derivó en el tiempo extra. El Atlético de Madrid fue superior en esta ocasión, pero el Inter perdonó mucho y no solo en este partido sino que también en la ida, por que en Milán el cuadro italiano fue mucho más que el conjunto rojiblanco en la revancha.

En la primera parte del tiempo suplementario fue muy discreta, con ambos equipos guardando piernas y preservando el estado físico para la segunda mitad, pero se notó al Inter tomando más la iniciativa para avanzar y fue el Atlético de Madrid quien se instaló más en defensa y jugó más al contraataque.

De cara a la segunda mitad, se lo notó mucho más entero físicamente el Inter que el Atlético de Madrid, lo que provocó que el elenco italiano presiona y apriete mucho más y sea quienes tomaron la iniciativa. El Cholo así lo entendió, por lo que optó por colocar jugadores más defensivos y quitar gente en el ataque, para preservar.

La mejor noticia para el Inter fue el excelente ingreso de Alexis Sánchez, que entró tarde al encuentro. Fue el hilo conductor del conjunto italiano y quién gestó absolutamente todo. Le dió mucha claridad a las transiciones ofensivas y precisión, prácticamente lo que necesitó en todo el tiempo reglamentario.

El resultado no se modificó en el tiempo extra y la serie se definió desde el punto del penal. Comenzaron marcando los dos primeros lanzamientos y posteriomente, tanto Alexis Sánchez como Saúl, fallaron sus intentos. Acto seguido, nuevamente Oblak se hizo enorme y se quedó con el penal de Klaassen para que explote el Cívitas.

Finalmente, tras la anotación de Ángel Correa, el capitan Lautaro Martínez erró su disparo de manera increíble y el Atlético de Madrid logró la épica y se clasificó a los cuartos de final de la UEFA Champions League tras imponerse 3-2 en los penales ante el Inter, el vigente subcampeón. Una eliminatoria acorde a las expectativas y que no dió respiro y que, merecidamente, terminó con el Atleti en la próxima ronda.

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