Pearl Harbour sigue siendo una herida entre Japón y EEUU.
Y aún cuando ambos países estén gobernados por dirigentes políticos que se llevan muy bien, la herida de la historia de la segunda Guerra Mundial puede aparecer en cualquier momento.
La primera ministra de Japón visitó a Donald Trump en la Casa Blanca. Y vivió un momento incómodo cuando el presidente de EEUU le respondió irónicamente a un periodista japonés. Una herida de más de 80 años.
Y aún cuando ambos países estén gobernados por dirigentes políticos que se llevan muy bien, la herida de la historia de la segunda Guerra Mundial puede aparecer en cualquier momento.
Como apareció esta semana en la Casa Blanca durante el encuentro entre Donald Trump y Sanae Takaichi, una admiradora del presidente de EEUU que hoy gobierna Japón.
La prensa japonesa destacó este viernes la "incomodidad" de la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, ante el comentario que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hizo en su comparecencia conjunta en el Despacho Oval sobre el ataque japonés a la base naval estadounidense de Pearl Harbor durante la II Guerra Mundial.
Takaichi, que realiza su primera visita en el cargo a EEUU, "vivió un momento incómodo", escribió la agencia de noticias Kyodo en un texto que replicaron medios como el diario Mainichi, uno de los principales rotativos del país, mientras la cadena pública japonesa NHK recogió el episodio en un tono más descriptivo.
La prensa nipona se hacía así eco del tenso momento en el que Trump respondió, durante una comparecencia con Takaichi en el Despacho Oval, a la pregunta de un periodista japonés sobre por qué no informó a Japón ni a otros aliados antes de lanzar, junto a Israel, ataques contra Irán el 28 de febrero.
El mandatario estadounidense recurrió al ataque sobre Pearl Harbor para explicar que Washington quería iniciar la guerra contra Irán por "sorpresa" y que por eso no avisó a sus aliados.
"No conviene dar demasiadas señales. Al entrar en acción -y lo hemos hecho con gran contundencia-, no se lo contamos a nadie, porque buscábamos el factor sorpresa", explicó Trump al reportero, que le dijo que el gobierno de Tokio estaba muy sorprendido con que Washington no notificara por adelantado a Japón o a los aliados europeos sobre el inicio de la ofensiva.
Allí es donde apareció el clásico Donald Trump que suele sorprender e incomodar a sus interlocutores.
"¿Y quién sabe más de sorpresas que Japón? ¿Por qué no avisaron de lo de Pearl Harbor?", bromeó Trump frente Takaichi. Pero no se quedó allí.
"Saben más de sorpresas que nosotros", añadió el presidente de EEUU.
El ataque japonés acometido sobre la base naval en la isla de Hawai en diciembre de 1941 es, junto con los bombardeos atómicos estadounidenses sobre Hiroshima y Nagasaki, uno de los episodios mortales que Washington y Tokio evitan mencionar en la medida de lo posible en el marco de su relaciones diplomáticas.
Hasta el 11 de septiembre de 2001, cuando terroristas islámicos atacaron tres ciudades de EEUU con aviones, el ataque a Pearl Harbor fue el que más víctimas estadounidenses causó (más de 2.400) en suelo estadounidense y supuso la entrada de EEUU en la Guerra del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial.
La derrota de Japón, en 1945, terminó con los planes expansionistas de ese país que se dedicó a la reconstrucción nacional y convertirse en una potencia económica y tecnológica, alejada siempre de cualquier plan bélico.
Sanae Takaichi, elegida primera ministra de Japón el año pasado, reivindica su relación con Donald Trump y la defensa de Taiwán, territorio reclamado por China, en el dato conflictivo más preocupante de posguerra.