Ante más de una veintena de jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos los Reyes de España, y bajo una carpa enorme que cubría la puerta de acceso al campo por la que entraban los trenes con los prisioneros, Leon Weintraub, un médico de 99 años que reside en Suecia, expresó su dolor al ver "uniformes y eslóganes de estilo nazi en marchas en toda Europa".
Weintraub se dirigió especialmente a los más jóvenes, pidiéndoles que "sean sensibles ante todas las expresiones de intolerancia y resentimiento hacia quienes son diferentes" por su color, religión u orientación sexual.
Y defendió la necesidad de "tomarse en serio lo que los enemigos de la democracia predican", apelando a "evitar los errores" de principios de los años 1939 "cuando el mundo no se tomó en serio los planes de los nazis" contra judíos, gitanos y otros "considerados no aptos para vivir"
Weintraub, quien escapó de Auschwitz tras conseguir unirse a un grupo de prisioneros trasladados a otro campo, llamó a todos los presentes, entre los que había más de una veintena de jefes de Estado y de Gobierno entre los 2.000 asistentes, a que "intensifiquen sus esfuerzos para combatir los puntos de vista que llevaron al genocidio" que precisamente se está conmemorando este 27 de enero, Día Internacional del Recuerdo del Holocausto.
"Nuestra herencia y ADN confirma que solo existe una raza de humanos, el Homo Sapiens", dijo y añadió en su intervención, que fue la última de cuatro sobrevivientes que tomaron la palabra, que "por tanto la teoría del racismo, que es un principio fundamental de la ideología nazi, es falsa e incompatible con la realidad".
No perder la memoria de las víctimas
"Permitir que la memoria de millones de víctimas inocentes se difumine sería el equivalente de robarles sus vidas por segunda vez", advirtió, en línea con el mensaje que también hizo llegar Marian Turki, un historiador de 98 años y que llegó a Auschwitz en agosto de 1944, aunque terminaría siendo liberado en Buchenwald.
"Los que vivieron para ver la libertad fueron unos pocos", señaló y añadió que ahora quedan ya solo "un puñado" para poder seguir contando su historia.
Turki, quién tomó la palabra el primero, defendió que hay que recordar a "la inmensa mayoría que nunca nos contaron lo que experimentaron y sintieron" porque no sobrevivieron.
En tanto, Tova Friedman, que tenía poco más de 6 años cuando fue liberada junto a su madre en Auschwitz tras haberse conseguido esconder en la enfermería entre cadáveres, defendió que además de recordar a las víctimas del Holocausto "todos tenemos la obligación de alertar y de enseñar que el odio engendra odio y el asesinato más asesinato".
Friedman, que reside en Estados Unidos, denunció que los valores judeocristianos "se han visto eclipsados en todo el mundo por el prejuicio, el miedo, la sospecha y el extremismo" y también advirtió sobre el "rampante antisemitismo que se está propagando entre las naciones" .
Tras hacer una férrea defensa del Estado de Israel, "la única democracia en Oriente Próximo", llamó a despertar "nuestra consciencia colectiva para transformar la violencia, la ira, el odio y la maldad que tan fuerte se ha arraigado en nuestra sociedad en un mundo más humano y más justo antes de que estas fuerzas negativas nos destruyan a todos".
Embed - DIRECTO | Actos conmemorativos del 80º aniversario de la liberación de Auschwitz (27/01/2025)
La historia no debe repetirse
Javina Iwanska, de 95 años y a quien trasladaron a otro campo una semana antes de la liberación, sostuvo que el acto es "para recordar y honrar la memoria de las personas que fueron brutalmente asesinadas por los nazis" pero también "para proclamar que nunca más permitiremos que la historia se repita".
Unos 50 supervivientes llegaron este lunes a Oswiecim, la localidad polaca en la que se construyó el campo, acompañados por familiares dada su avanzada edad.
En total, se estima que unos 1,3 millones de personas fueron deportadas a Auschwitz, de las que 1,1 millones fueron asesinados, en su mayoría judíos.
Conscientes de que esta sea quizá la última ocasión en que quienes consiguieron salir con vida de este horror pueden asistir, casi 60 países enviaron delegaciones.
La cita reunió a la gran mayoría de las casas reinantes europeas, con la presencia de los Reyes Felipe VI y Letizia junto a los de Bélgica, Países Bajos y Dinamarca, así como el rey Carlos III de Inglaterra. A su vez, Suecia, Noruega y Luxemburgo enviaron a los herederos.
Además del presidente, Andrej Duda, y el primer ministro, Donald Tusk, del país anfitrión, Alemania también estuvo doblemente representada por su presidente, Frank-Walter Steinmeier, y su canciller, Olaf Scholz.
También viajaron a Auschwitz el presidente francés, Emmanuel Macron, y el italiano, Sergio Mattarella, así como otros varios jefes de Estado europeos.
Todos ellos, junto a los supervivientes, depositaron una vela en recuerdo de las víctimas en una plataforma situada delante de un vagón de tren de madera como los que sirvieron para trasladar hasta el campo a los prisioneros.
En silencio, uno a uno fueron desfilando y depositando las velas con gesto serio y agachando las cabezas en señal de respeto. Tras ello, muchos de los dignatarios se pararon para saludar y conversar brevemente con algunos sobrevivientes al pasar a su lado.
El vagón fue el otro gran protagonista de la ceremonia, que fue organizada por el Museo Auschwitz-Birkenau en una enorme carpa que cubrió la puerta de entrada atravesada por la vía del tren por la que llegaban los prisioneros.
Este vagón es concretamente un homenaje a los alrededor de 420.000 judíos deportados desde Hungría hasta el campo.