El básquet sin público por el club Maccabi: otro gesto de antisemitismo que preocupa en España
La suspensión del partido entre Real Madrid y Maccabi por "cuestiones de seguridad" es otra agresión contra Israel y la comunidad judía española. Fue por amenazas de activistas políticos aliados de Pedro Sánchez.
12 de enero 2026 - 23:52hs
El Movistar Arena vacío, mientras se disputaba el partido de básquet entre el Real Madrid y el Maccabi Tel Aviv.
La administración de Pedro Sánchez no cesa en sus intentos de promover en España acciones que pueden perfectamente ser consideradas como actos de antisemitismo.
Por acción u omisión, el presidente del gobierno y sus socios de Sumar y Podemos, aprovechan cada oportunidad para generar una campaña de boicot y combate contra Israel que termina derivando en un aumento del activismo odio contra los judíos en el país.
Es lo que sucedió en la última semana, cuando un simple partido de básquet, el que disputaron en el Movistar Arena de la capital española el Real Madrid y el Maccabi Rapyd Tel Aviv, de Israel, debió disputarse a puertas cerradas por las amenazas de un grupo de activistas violentos pertenecientes a grupos políticos aliados al gobierno de Pedro Sánchez.
La suspensión fue criticada duramente por sectores de la oposición política de España, y por los referentes de la comunidad judía española.
WhatsApp Image 2026-01-12 at 21.57.16 (1)
Dos años de gestos que alientan el antisemitismo
En estos últimos dos años, el mandatario cuestionó públicamente el derecho de Jerusalén a defenderse tras el ataque del grupo terrorista Hamás del 7 de octubre de 2023; impulsó el reconocimiento del estado palestino por parte de España de manera unilateral; denunció por genocidio al primer ministro Benjamín Netanyahu en la Corte Penal Internacional y canceló contratos de compra de armamentos israelíes que estaban vigentes, entre otras medidas.
Por otra parte, la vicepresidenta segunda del gobierno, Yolanda Díaz, repitió en uno de sus discursos el lema “desde el río hasta el mar”, invocado por el fundamentalismo islamista para promover la desaparición de Israel.
Y Pedro Sánchez amenazó explícitamente a Israel cuando afirmó que no hubiera ocurrido el (falso) genocidio en Gaza si España "hubiera tenido armas nucleares".
Sus socios de Podemos y del partido pro ETA EH Bildu, en tanto, generaron incidentes contra el equipo Israel Premier-Tech a lo largo de buena parte de la última Vuelta de España de ciclismo en agosto pasado.
Estos sectores, que forman parte de la coalición de gobierno, están decididos a fomentar la violencia sin miramientos contra todo lo que tenga que ver con Israel, sin importar si se trata de un festival de música o de un evento deportivo, mientras entonan su canto de guerra: “Desde el río hasta el mar, Palestina vencerá”.
O sea, buscan y promueven la desaparición del Estado judío y el exterminio de todos sus habitantes.
1698221255500.webp
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez y la líder de Sumar y vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo en funciones, Yolanda Díaz.
El temor de la comunidad judía en España
Cada una de estas medidas y eventos han impactado de lleno en la vida de la colectividad judía española, que se siente sorprendida, asfixiada, perseguida y atemorizada por la campaña pro Hamás promovida desde la Moncloa, y desde los medios de comunicación alineado con el oficialismo desde hace dos años.
Frente a esto, las respuestas de la dirigencia de la comunitaria son tímidas y débiles ya que sus líderes prefieren cultivar el bajo perfil, en una mezcla de temor e intereses personales para no incomodar al gobierno. Eso genera una sensación aún de mayor de impotencia y desprotección entre sus miembros.
No es para menos. La violencia de tono antisemita en España ha llevado a que se produjeran ataques contra sinagogas, restaurantes kosher y hoteles cuyos dueños eran ciudadanos españoles e israelíes en distintas ciudades del país a lo largo de estos últimos dos años.
Los incidentes contra esta colectividad crecieron el 321% en 2024 frente a 2023 y un 567% en comparación con 2022, según el Observatorio del Antisemitismo en España, que realiza la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE) y el Movimiento contra la Intolerancia (MCI).
El dato de los ataques acontecidos durante 2025 aún no se conoce, pero promete continuar con esta tendencia alcista de la mano de campañas como la lanzada por el grupo BarcelonaZ, que publicó en Internet un mapa en el que marcaba 152 puntos donde se ubican comercios y negocios de judíos, israelíes y corporaciones españolas e internacionales con intereses en Israel en la capital catalana para “comprender cómo opera” él sionismo en su territorio.
Todo eso está poniendo en riesgo a los miembros de la colectividad local, algo que desde el gobierno prefieren no ver o mirar para otro lado, dado que son los responsables de incentivar tácitamente esta situación.
Solo falta que algún fanático encienda la mecha y ataque a cualquiera de ellos en forma individual o en algún evento público, ahora que sabe dónde encontrarlos, y que se desate una tragedia, tal como ocurrió en diciembre en una playa de Sydney, en Australia.
68b861037545d.jpeg
Manifestantes pro islámicos detienen la etapa final de la Vuelta de España, en Bilbao.
Un camino que lleva a la violencia
La estrategia de los socios de ultra izquierda del gobierno contra la comunidad judía de España está siendo amparada por el propio Pedro Sánchez, quien los deja hacer mientras se mantiene en silencio ante su accionar en lugar de salvaguardar la seguridad física de los perjudicados.
Esta cortina de humo le sirve a Sánchez para cubrir su complicado frente interno, que incluye escándalos de corrupción, y busca desviar deliberadamente la atención de la opinión pública.
Esto ya lo demostró durante la última Vuelta de España cuando se produjeron desmanes que pusieron en riesgo la prueba y la integridad de los competidores y de los espectadores que se habían agolpado pacíficamente para disfrutar de una fiesta del deporte.
El colmo se produjo en Madrid donde tuvo que cancelarse la última etapa por las protestas pro Hamás y los disturbios que montaron los seguidores de Podemos en el centro de la ciudad.
En lugar de evitar que se lleven adelante las manifestaciones violentas y disolver sus mítines, Sánchez prefirió mirar hacia otro lado, sentado cómodamente en la Moncloa, y dejó que la situación se desmadrara porque eso le servía para sumar una medalla más a su campaña contra Israel. Cuanto peor, mejor.
Envalentonados con el apoyo “tácito” del gobierno, los mismos grupos amenazaron con provocar disturbios dentro del estadio Movistar Arena de Madrid durante el partido que disputaron el Real Madrid y el Maccabi Rapyd Tel Aviv el último jueves, correspondiente a la 21ª jornada de la Turkish Airlines EuroLeague de baloncesto.
Atemorizado por lo que pudiera ocurrir, el delegado del Gobierno en la ciudad, Francisco Martín, decidió que el encuentro se disputaría a puertas cerradas por motivos de seguridad, tal como había ocurrido el martes en el encuentro entre este mismo equipo y el Barcelona en el Palau Blaugrana en Barcelona.
En lugar de incrementar los controles en los ingresos y dentro del estadio para evitar que ocurrieran desmanes durante el juego, optó porque no asistiera nadie y estigmatizar una vez más al combinado israelí y señalarlo tácitamente como el culpable de que esto ocurriera. Muerto el perro, se acabó la rabia.
Incluso, el secretario de Organización de Podemos, Pablo Fernández, llamó a “impedir” que se celebrara el encuentro ya que con esto se estaba “lavando la cara a los (supuestos) genocidas que continúan exterminando al pueblo palestino”.
Previamente, estos grupos de activistas fanáticos y violentos habían solicitado que se excluyera a los equipos de Israel de todas las ligas deportivas europeas.
Fuera del estadio, no más de trescientos de sus seguidores se manifestaron contra la presencia del Maccabi Rapyd Tel Aviv, liderados por la secretaria general de Podemos diputada, Ione Belarra, cantando consignas que acusaban a Israel de genocida y a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, de ser sionista.
“La seguridad no puede utilizarse como un instrumento político. Mezclar la cultura y el deporte con la política ha dejado a España fuera de Eurovisión, ha provocado la cancelación de etapas de la Vuelta Ciclista y ha perjudicado a los aficionados en distintos eventos deportivos. El deporte y la cultura deben unir a las personas, no convertirse en herramientas de división y odio”, afirmó la embajada de Israel en España en un posteo en la red social X.
La seguridad no puede utilizarse como un instrumento político.
Mezclar la cultura y el deporte con la política ha dejado a España fuera de Eurovisión, ha provocado la cancelación de etapas de la Vuelta Ciclista y ha perjudicado a los aficionados en distintos eventos deportivos.… https://t.co/9x3R0eesoJ
La Coordinadora Estatal de Lucha contra el Antisemitismo, en tanto, manifestó en un comunicado “su más firme rechazo” a que el partido se celebrara a puertas cerradas “como consecuencia de una hostilidad organizada cuyo objetivo es estigmatizar y excluir al equipo israelí y a sus seguidores”.
Esta decisión política “en sus efectos, premia el hostigamiento y castiga el público respetuoso, mediante la restricción generalizada de derechos de los aficionados pacíficos”, resaltó la entidad.
Mientras se siga blanqueando al estado genocida de Israel, mientras se sigan manteniendo relaciones diplomáticas, económicas, culturales y deportivas con Israel, continuaremos saliendo a las calles para denunciar el genocidio y apoyar a Palestina. pic.twitter.com/fjatNyWErn
El clima de violencia verbal del Gobierno y de sus aliados se ha incrementado exponencialmente desde el ataque terrorista del 7 de octubre de 2023 contra Israel y se ha trasladado a lo físico, lo que hace pensar que estas situaciones volverán a repetirse una y otra vez en el corto plazo.
Los próximos capítulos de esta historia serán cuando el Maccabi Rapyd Tel Aviv visite al Valencia Basket el 29 de enero el Roig Arena en la capital del Turia y cuando el Hapoel Ibi Tel Aviv enfrente al Barça en el Palau Blaugrana en Barcelona el 13 de marzo, al Real Madrid en el Movistar Arena de la capital el 24 de marzo y al Kosner Baskonia en el Fernando Buesa Arena, de Vitoria-Gasteiz el 27 de marzo en la Turkish Airlines EuroLeague de baloncesto.
Resulta difícil prever cuáles serán las consecuencias finales de todo este clima de violencia y hostilidad de corte antisemita.
Las autoridades aún están a tiempo de poner un pie en el freno y evitar que esto se desmadre, y se desate una tragedia, en lugar de seguir avivando el fuego.
De no hacerlo, luego será demasiado tarde para lamentarse de las consecuencias de sus actos u omisiones cuando ocurra algo más grave.
En ese caso, sus lamentos y sus falsas condolencias serán mal recibidas y despreciadas.
(*) Hernán Dobry es periodista de Opinión, y Magister en Relaciones Internacionales.