Se terminó el tiempo de las ambigüedades. La amnistía era hasta hace pocas semanas el elefante en la habitación cuando se hablaba de la investidura de Pedro Sánchez, pero eso ya es el pasado.
El presidente del Gobierno en funciones pronunció por primera vez la palabra hace 22 días. Y este sábado, finalmente, ha defendido su aplicación. "En el nombre de España, defiendo la amnistía en Cataluña", ha lanzado en su discurso de apertura del Comité Federal que el PSOE celebró este sábado.
En este encuentro se aprueba la celebración de una consulta a la militancia para que avale los pactos a los que el secretario general deberá llegar con los catalanes de ERC, Juntos y los vascos pro ETA de EH Bildu para volver a ser investido.
El presidente llevaba semanas evitando posicionarse públicamente sobre una medida que en campaña electoral negaba por inconstitucional, pero que con el paso de las semanas tras la celebración de las elecciones del pasado 23 de julio todas las formaciones políticas iban dando por hecho.
Hasta este sábado, día en el que ha pedido el aval al partido para una medida de gracia que respaldan "más del 80% de los catalanes" y que traerá, a su juicio, el "reencuentro total" en Cataluña.
"En el interés de España, en defensa de la convivencia entre españoles, defiendo hoy la amnistía por los hechos acaecidos en la década pasada", ha lanzado antes de que el Comité Federal se pusiera en pie para aplaudirle -todos menos Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha y siempre crítico con el presidente-.
En su discurso, del que ha centrado una gran parte en Cataluña, ha defendido la aplicación de los polémicos indultos a los condenados por el ‘procés’ que aprobó en 2021.
Esa propuesta “desinflamó el conflicto, pero no supuso su superación”. “Dije claramente que era un primer paso y que vendrían más”, ha continuado Sánchez.
Y es ahí donde entra la amnistía, condición ‘sine qua non’ de Juntos y ERC. En este sentido, el presidente ha reconocido que no entraba en el plan de los socialistas llevarla a cabo “en este momento, pero uno en política ni en la vida puede elegir el momento”.
Así las cosas, Sánchez se ha afanado en explicar el inexplicable “cambio” de postura.
Lo ha hecho basándose en las elecciones del 23 de julio, que dieron lugar a un parlamento en el que hay 56 diputados “que reclaman una amnistía para apoyar la investidura”.
“Es una condición para que haya un gobierno de progreso y para evitar un gobierno de la derecha y la ultraderecha”, ha añadido Sánchez acordándose de que la derecha también ha cedido a peticiones del independentismo en anteriores legislaturas y del célebre “hablo catalán en la intimidad” del ex presidente José María Aznar.
No ha sido esta la única explicación con la que Sánchez ha justificado la futura aprobación de una hipotética ley de amnistía, sino que ha sido claro al hablar de la “oportunidad”.
“Hay que hacer de la necesidad, virtud”, ha apuntado en referencia a que necesita los votos de los independentistas para que su pacto de coalición con Sumar se pueda llevar a cabo.
Además, ha asegurado que la medida será “absolutamente constitucional”, aunque ha declarado que “no es un fin en sí mismo, ni el fin del camino”. “Es un medio para avanzar en la concordia y el reencuentro”, ha concluido.
Tras la intervención del presidente ha sido el turno de otros miembros del Comité.
Habían pedido hasta 30 turnos de palabra y, según fuentes presentes en el cónclave, Page ha sido el único que se ha mostrado crítico con la amnistía.
"Y no ha estado tan duro como está cuando habla con los medios", decía un miembro del partido, que defiende que el partido está unido porque lo que hay enfrente es un posible gobierno del Partido Popular y Vox.
Además, otras voces de la formación ponen en valor la "valentía" de Sánchez y el "respeto" a los órganos del partido tras mostrarse favorable a la amnistía por primera vez en la máxima reunión de la formación.