29 de mayo 2024
21 de abril 2024 - 19:00hs

El Real Madrid sentencia LaLiga, y de que manera. El equipo de Carlo Ancelotti se impuso por 3-2 ante el Barcelona, por la jornada 32 en el Santiago Bernabeu, y un triunfo merengue significaría bajarle el martillo al torneo y así fue. Al igual que en Montjuic en la primera vuelta, Jude Bellingham fue el encargado de marcar en el cierre para darle un triunfo que puede valer un campeonato.

El encuentro comenzó muy dinámico, con ambos equipos proponiendo juego y tomando la iniciativa con sus armas para poder lastimar, pero desde un primer momento un desarrollo muy atractivo. Un Barcelona que sorprendió al Real Madrid con la presión alta y producto de eso llegó el primer gol del equipo cule: tras el corner de Raphinha, una salida en falso de Lunin le dejó el arco servido a Christensen para cabecear y poner el 1-0 en el amanecer del El Clásico.

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El Real Madrid automáticamente adelantó sus líneas y comenzó a tomar la iniciativa en busca del empate. Por su parte, el Barça mantuvo esa presión alta para ahogar la salida del conjunto local, aunque con un poco menos de intensidad, pero un desarrollo muy equilibrado pese a la ventaja parcial del visitante.

Un Barcelona muy consolidad en defensa, ordenado y compactado, tapando todas las vías de ataque por el centro y dando más libertad por las bandas. A su vez, apostando por un ataque directo cuando la oportunidad se presentaba, o también manteniendo la posesión. Muy completo el rendimiento del conjunto culé en los primeros minutos ante un Real Madrid que no atacaba con mucha claridad.

Sin embargo, Lucas Vázquez, que comenzó a ser un dolor de cabeza por el lado derecho con sus avances, cayó en el área tras el contacto claro de Pau Cubarsi y el árbitro sancionó penal para el Real Madrid: la jugada ni se revisó, Vinicius tomó la pelota y abrió su pie derecho para estampar el empate parcial.

El equipo de Ancelotti estaba mejor asentado en el encuentro en términos de posesión y con el empate parcial mantuvo ese dominio y superioridad, ante un Barcelona que, a excepción de dos jugadas, no tuvo avances significativos ni peligrosos. No obstante, las veces que el cuadro de Xavi se propuso atacar, le llegó con cierta facilidad.

Sin embargo con el correr de los minutos el encuentro se equilibró y se repartieron el dominio. Un empate que en ese momento se ajustó bien al desarrollo del cotejo, con ambos equipos apostando a los ataques por las bandas. En el centro del campo el juego estuvo muy igualado, en parte por la buena labor defensiva de los dos.

La diferencia entre los dos fue que el mediocampo del Barça estuvo mucho más conectado con sus delanteros y pudo construir mejor las transiciones, a diferencia del Madrid en la que no se vió esa conexión entre Bellingham y Vinicius o Rodrygo. Por otra parte, la faceta donde más sufrió el cuadro de Carlo Ancelotti fue en la pelota parada en contra.

No obstante, en el cierre de la primera mitad el Madrid encontró espacios por dentro para tejer pases, lo que permitió que Bellingham, Valverde y Modric se adelanten y pisen más el área. En esa faceta, cuando se presentó, el mediocampo del cuadro local fue superior al del Barça, aunque el conjunto blanco quedó expuesto en las contras.

De cara a la segunda mitad, ingresó Fermin en el lugar de Christensen en el Barça con el objetivo de aportar piernas frescas y jóvenes para combatir el centro del campo del Madrid, que fue superior. Además, Pedri ocupó el lugar de Frenkie De Jong, quién lamentablemente abandonó la cancha en camilla por una lesión.

El segundo tiempo comenzó de la misma manera que el primero, con un ritmo altísimo y mucha instensidad, siendo palo por palo, ataque por ataque de ambos elencos. Sin chances concretas, pero sí muy dinámico. Empezó a tomar más protagonismo en el desarrollo Jude Bellingham, que con sus gambetas generó espacios que, de cara al gol, el Madrid no supo aprovechar.

A diferencia del primer tiempo, el equipo de Xavi apostó más a la tenencia de la pelota y no un juego tan vertical como prioridad. No logró traducir esa posesión en peligro concreto, pero si le bastó para manejar los tiempos del encuentro y poco a poco ir encontrando espacios para atacar y construir. No generó chances, pero si el partido se jugó más cerca del arco del Madrid en primera instancia.

Joao Félix ingresó en el Barcelona y lo hizo de muy buena manera, aportando mucha movilidad en las transiciones, empezando desde la izquierda hacia el centro para generar especios y descontracturar la defensa y el mediocampo del Madrid. La pelota la manejó en mayor proporción el conjunto culé, pero las ocasiones no aparecieron.

En todo momento el encuentro estuvo abierto para ambos equipos. El Barça tuvo más la pelota, pero en los avances del Madrid se sentía peligro. Las ocasiones empezaron a llegar debido a que las dos defensas quedaron muy expuestas. Sin embargo, de tanto insistir, llegó el gol del Barcelona: Lamine colgó un centro frontal y, en el corto despeje de Lunin, apareció en el corazón del área Fermin para empujar la pelota y poner el conjunto culé en ventaja.

No obstante, digno de un partidazo, rápidamente el Real Madrid llegó a la igualdad con el mismo método que le dió resultados, con el juego por afuera: recibió Vinicius sobre la izquierda, puso el centro y apareció por la derecha Lucas Vázquez, que fue de los mejores jugadores del local y que todo el tiempo fue un dolor de cabeza para el Barcelona.

El segundo tiempo fue un constante ida y vuelta. Prácticamente el mediocampo no existió, por parte de ninguno de los dos equipos. Con distintos métodos para atacar, tanto Barcelona como Real Madrid fueron a buscar el triunfo e intentar hacer daño. Tuvo un ritmo y una intensidad muy alta, en parte porque el cuadro de Xavi estaba obligado a ganar este partido.

Sin embargo, luego de muchas idas y vueltas, el Real Madrid se quedó con el triunfo en el cierre: luego de una excelente jugada y un Barcelona muy mal parado en defensa, Lucas Vázquez puso el centro razante y apareció en total soledad en el segundo palo Jude Bellingham para, al igual que en Montjuic, ganar el Clásico. Partidazo electrizante. Un gol que puede significar un título.

El Real Madrid se quedó con el Clásico en el cierre luego de una segunda parte infartante en la que pudo pasar absolutamente de todo. El encuentro se definió en detalles y en especial en el posicionamiento defensivo, donde el Barcelona, en especial los laterales, estuvieron muy flojos. Apareció el hombre que pedía el madridismo, Jude Bellingham para darle el triundo agónico, tal cual sucedió en Montjuic en la primera vuelta y así, prácticamente, sentenciar LaLiga.

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