En un logro sin precedentes, Curazao alcanzó la clasificación al Mundial 2026, convirtiéndose en el país más pequeño en población y en superficie en lograrlo.
La isla, con tan solo 192,000 habitantes, dejó una huella imborrable en la historia del fútbol al sellar su pase a la Copa del Mundo tras un empate sin goles contra Jamaica, en un enfrentamiento decisivo en Kingston.
La clasificación de Curazao a su primer Mundial representa la culminación de más de dos décadas de trabajo y esfuerzo, desde que en 2004 se inició el sueño de llegar a la Copa del Mundo.
Hoy, la pequeña nación caribeña celebra lo que parecía una utopía hace apenas unos años, al lograr el primer puesto en el Grupo B de la Confederación de Fútbol de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe (Concacaf).
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El hito de un país pequeño pero grande en corazón
Curazao no solo ha sido el país más pequeño en población en clasificar al Mundial, sino que también ostenta el récord de ser la nación más diminuta en términos de superficie en lograrlo.
Con una extensión territorial similar a la de Andorra, la isla es diez veces más pequeña que Cabo Verde, el anterior poseedor de este récord, que había hecho historia en octubre.
El presidente de la Federación de Fútbol de Curazao, Gilbert Martina, celebró el triunfo con emoción y gratitud. "Después de 21 años, hemos culminado el proyecto mundialista que iniciamos en 2004. Este es un logro para todos los curazoleños, en la isla y en todo el mundo. Somos pequeños en tamaño, pero grandes en alma y corazón", declaró Martina a pie de campo, justo después del partido que selló la clasificación.