El embajador de España en Argentina, Joaquín María de Arístegui Laborde, ha planteado organizar un nuevo enfrentamiento entre ambas selecciones tras el triunfo español en el Mundial. El diplomático sugirió en Radio Mitre que este nuevo encuentro sirva como un evento especial de despedida para Lionel Messi.
Arístegui definió el choque mundialista como una final iberoamericana en español entre el campeón de Europa y el de la Copa América. Tras la victoria, el diplomático expresó su deseo de que la Finalísima se organice pronto como una revancha tras la cancelación del partido previsto para el pasado mes de marzo, por problemas de organización y geopolíticos.
Joaquín María de Arístegui Laborde, embajador de España en Argentina.
Análisis de la Selección de España en el Mundial
El diplomático destacó el desempeño de la Selección Española al catalogar el encuentro como un partido muy serio y ordenado. Asimismo, describió al conjunto nacional como un equipo asociativo con un banquillo muy dinámico, resaltando además la multitudinaria recepción que tuvo el plantel a su regreso de Estados Unidos.
Durante su intervención, Arístegui elogió al defensor de 19 años Pau Cubarsí, a quien consideró el mejor zaguero del Mundial y que recibió el Premio a Mejor Jugador Joven de la Copa del Mundo. El embajador argumentó que la destacada presencia de futbolistas del Barcelona en el combinado nacional responde a una clara afinidad de modelos entre el club catalán y la Selección.
Pau Cubarsí, una de las figuras de España en el Mundial.
Rechazo a las teorías conspirativas tras la gran final
Consultado por las versiones que atribuían el resultado a un supuesto arreglo, Arístegui aclaró que no presta atención a ese tipo de lecturas. El embajador defendió el mérito deportivo del campeón: “España tuvo un gran mérito en este partido, que fue neutralizar la capacidad absolutamente extraordinaria de Argentina de sobrevivir a cualquier cosa”.
En la entrevista con Radio Mitre, el diplomático aclaró que aunque "Argentina siempre fue mi segundo equipo", en la final apoyó a España. Arístegui concluyó que la cercanía entre ambos pueblos permite asumir la derrota con menor rechazo, aunque esa misma relación también puede alimentar sospechas y teorías conspirativas tras el partido.