Adidas arrasó con Nike en este Mundial.
Cuando España y Argentina salgan a la cancha para jugar la final el domingo, las dos selecciones vestirán la marca alemana. Gane quien gane, Adidas ya se llevó la Copa.
Adidas patrocina tanto a Argentina como a España. Calcula ventas por 1.500 millones de euros por el Mundial. Messi puede traccionar un furor por la "celeste y blanca". Nike era sponsor de Francia e Inglaterra, y de figuras como Ronaldo. Su acción cae 40% este año. Estiman que Adidas puede trepar hasta 20%.
Cuando España y Argentina salgan a la cancha para jugar la final el domingo, las dos selecciones vestirán la marca alemana. Gane quien gane, Adidas ya se llevó la Copa.
Y no sólo eso. La compañía es sponsor tanto de la joven estrella española Lamine Yamal como de la leyenda argentina Lionel Messi, que de lograr una victoria, tiene el poder de generar aún más ingresos con un boom de demanda de la “celeste y blanca”.
Todo parece servido para que Adidas brille.
La contienda final de este domingo será la antesala de la presentación de resultados del segundo trimestre el 30 de julio, que se espera refleje un incremento de ingresos mayor de lo previsto de las ventas por el Mundial.
En total, Adidas calcula que las ventas relacionadas con el evento le reportarán 1.500 millones de euros.
“Ver a dos equipos —y a los árbitros— con las tres rayas en la final es más de lo que podíamos haber deseado”, reconoció a Bloomberg el director ejecutivo de Adidas, Bjoern Gulden.
Es que la empresa es además el patrocinador oficial de la FIFA. Su logo estará literalmente en todas partes.
Desde ya que nada de esto pasó desapercibido para los analistas bursátiles que salieron uno tras otro a recomendar la acción y arriesgar un potencial de apreciación de más del 20%.
¿Y Nike?
Nike tenía la ventaja natural de jugar de local, en su principal mercado, Norteamérica, que representa más del 40% de sus ventas. Pero a diferencia de Adidas, venía de un proceso de ajuste operativo del negocio.
Más allá de eso, todo lo que podía salir mal, falló.
La marca patrocinaba a dos de los equipos anfitriones, Estados Unidos y Canadá, que ni quisiera llegaron a la etapa de eliminatorias.
Nike era sponsor, en total, de 12 selecciones, entre ellas algunas de las favoritas para este campeonato. Uruguay y Brasil se fueron mucho antes de lo esperado. Y Francia e Inglaterra terminaron enfrentadas por el bronce, aún cuando dieron un show del mejor fútbol con una revancha de goles.
Adidas no sólo tuvo a los dos finalistas, sino que de los 14 equipos que patrocinó, cuatro quedaron en el top 10. Claro que tampoco todo fue perfecto. Entre los 14 estaba Alemania, una gran decepción en este Mundial.
Y si vamos a las “celebrities” deportivas, la suerte de Nike tampoco fue la mejor. Desde Cristiano Ronaldo (Portugal) y Kylian Mbappé (Francia) a Erling Haaland (Noruega) y Vinícius Jr. (Brasil), todo jugó en contra.
Aunque hay algunas excepciones. Nike también tiene jugadores patrocinados en la final: el español Rodri y el argentino Enzo Fernández. Fernández marcó uno de los goles más memorables del torneo que definió el empate en los últimos minutos contra Inglaterra.
Pero el cuadro general se vio reflejado en la evolución de las acciones de las dos empresas en el transcurso del torneo. Adidas subió cerca de un 6%, mientras que Nike ganó sólo un 1,4%.
La marca estadounidense viene de un derrotero bursátil sombrío. Si bien hoy cotiza a 43,76 dólares, en el transcurso del Mundial estuvo a punto de quebrar la barrera de los 40 dólares. En los últimos 12 meses, el papel pierde 38% y en lo que va del año, retrocede 40%, camino a su quinto descenso anual consecutivo.
Poco después de que termine el Mundial, Adidas dará otro golpe de efecto con la llegada de su balance.
En Deutsche Bank, acaban de corregir al alza sus proyecciones y ahora estiman que en el segundo trimestre las ventas crecerán -a una tasa de cambio constante- un 16% en lugar de un 14% y que un 7% será atribuible al impacto del Mundial.
Por región, esperan que el mayor incremento se registre en América latina (35%), seguida de Japón y Corea (20%). En Norteamérica, sede del evento, el aumento previsto es del 18% y en Europa, del 15%.
Es un gran envión para la firma alemana en un momento difícil para toda la industria, muy sensible al ciclo económico, las fluctuaciones cambiarias y las tensiones comerciales (tarifas).
Además, Adidas podría finalmente pisar más firme en el mercado de su rival, al que siempre le costó llegar y donde tiene mucha cuota por ganar. Como apuntan en el banco UBS, “el torneo tiene el potencial de actuar como un catalizador estructural de crecimiento”.
El correlato bursátil de esta perspectiva tan positiva del negocio es una cascada de mejoras en el precio objetivo de la acción, que hoy cotiza en Frankfurt a 180,10 euros.
El papel sube 7,3% este año pero cae 10,35% en los últimos 12 meses. Tiene todavía mucho por recuperar. En febrero de 2025 cotizaba en la zona de los 250 euros.
Pero hoy todos recomiendan comprar. En HSBC pronostican que la acción trepará hasta los 210 euros. En Morgan Stanley creen que el avance se extenderá hasta los 215. Y el UBS redobla la apuesta y augura una escalada hasta los 219, lo que supone una suba de 21,6% contra el cierre del viernes.
La paradoja es que más allá de esta victoria aplastante ante Nike en el Mundial los analistas consideran que lo que realmente tendrá un impacto profundo en el negocio de Adidas es otro evento que ocurrió apenas unos meses antes.
No será el fútbol sino el running.
En abril, en la maratón de Londres, dos atletas corrieron por primera vez 42.195 kilómetros en menos de dos horas. Ambos llevaban el logo de Adidas.