2 de junio 2024 - 0:49hs

Jude Bellingham perdió en Wembley la final de la Eurocopa en 2021. Por entonces, no era ni una opción para Gareth Southgate, que no le utilizó en la final. Tres años después de aquella sonora decepción, volvió a llorar en Wembley, esta vez de alegría y con el Real Madrid en su primera temporada.

El centrocampista inglés aguantó el llanto hasta que en una de las esquinas visualizó a su familia, esa que entró al estadio cinco horas antes de que empezara el partido para saborear cada minuto de un día que sabían que estaba destinado a ser mágico. Porque el Real Madrid no juega finales, las gana; y esa inercia no la iba a cambiar la llegada de uno de los mejores jugadores del mundo.

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Bellingham, que fue el último que enfiló el túnel de vestuarios tras el calentamiento, pasó desapercibido durante 83 minutos. Fruto del cansancio de un temporada interminable, las lesiones que le han lastrado en el tramo final de curso o simplemente por un mal partido, el inglés estuvo mal, hasta que tuvo que aparecer.

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Un regalo de Maatsen, entregado ya al destino del campeón, que vio la presa y la sangre con el 0-1 y la devoró, propició que pudiera ver a su izquierda la entrada de Vinicius Júnior, al que no dudó en entregarle la llave para sentenciar esto.

Sustituido justo después del gol, el inglés se fue ovacionado y con Wembley a sus pies. Ya había jugado buenos partidos aquí con la selección, mejores que los de este sábado, de hecho, pero nunca había atrapado la gloria como sí lo hizo con el Real Madrid. Tuvo que venir el club blanco para conseguir que un inglés por fin pueda ser feliz en Wembley.

Primera UEFA Champions League y la emoción de Jude Bellingham

Acabado el partido, se desbordaron las emociones. En cuanto TNT puso un micrófono delante al inglés, se vino abajo. "He aguantado hasta que he visto a mis padres en la grada", dijo Bellingham, mientras buscaba con la mirada a Mark, su padre; Denise, su madre; y Jobe, su hermano.

"Intento ser un ejemplo a seguir para mi hermano pequeño. Es muy difícil describir con palabras lo ocurrido hoy. Es la mejor noche de mi vida", admitió el inglés. Su familia, sin embargo, podrá contar con orgullo que las cinco horas de espera merecieron la pena. Su hijo se proclamó campeón de Europa. En Wembley se puede llorar de dos maneras posibles y Bellingham ya conoce ambas.

FUENTE: EFE

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