27 de mayo 2024 - 17:56hs

Rafael Nadal se despide de su Grand Slam favortito en lo que es el patio de su casa. El español se quedó afuera de Roland Garros en primera ronda, luego de caer por 6-3, 7-6 y 6-3 ante Alexander Zverev, número 4 del ranking ATP, y le puso punto final a su participación en el torneo que conquistó 14 veces.

El resultado, 6-4, 7-6 (5) y 6-3, fue tan inapelable como el partido, que tuvo un único dominador, salvo un intento de rebelión del español en las postrimerías del segundo set y en el inicio del tercero, que acalló el germano elevando el nivel para no dar esperanzas a su rival y a la grada que lo aclamaba.

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Aunque Nadal se negó a decir adiós, abundaron los síntomas de que era una despedida. Las gradas llenas en una primera ronda, algo que nunca antes había visto el Grand Slam de tierra batida, la congregación de los fieles del español, reunidos para asistir a un milagro o a un final de ciclo.

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Fue lo segundo, aunque Nadal, que por vez primera en toda su carrera encadenó dos derrotas consecutivas sobre tierra batida, dejó algún destello de que no está tan lejos de la primera clase del tenis.

Al final se despidió del público, aseguró que "seguramente" será su último baile en la central, aunque reiteró que no lo asegura al cien por cien, agradeció el apoyo de la grada y dijo adiós: "Lo que siento ahora es difícil de describir, es algo muy especial que siempre llevaré en mi corazón".

Rafa aseguró que le queda todavía para poder rivalizar contra jugadores como Zverev, pero demostró que su apuesta por seguir un año más, a punto de cumplir los 38, no era tan ilusa como algunos pretendían y que su sueño de volver a París para los Juegos dentro de dos meses tampoco es una quimera.

Frente a un rival que todo el mundo coincide en que es el jugador en mejor forma del momento, que alzó el torneo en Roma hace poco más de una semana, Nadal tuvo instantes de brillantez que hicieron las delicias de su parroquia.

Nadie quería perdérselo. En la grada estaban dos números 1, el serbio Novak Djokovic -con quien Rafa ha mantenido la mayor rivalidad de la historia del tenis- y la polaca Iga Swatek -confesa devota de Nadal-, además de Carlos Alcaraz, su heredero natural.

Gritó de júbilo el público con el ramillete de golpes que dejó el español, recuerdo de todo lo que ha sido en esta tierra batida, se entusiasmaron con sus carreras, con el puño cerrado al aire cuando lograba doblegar al gigante alemán. Sin que oficialmente lo fuera, pareció un último regalo a un público al que le ha dado todo y que en este final de trayecto parece al fin darse cuenta de que tiene ante sí un mito inigualable.

Rafael Nadal no aprovechó su oportunidad

El 'drive' y el revés a dos manos que en tantas ocasiones habían derribado a rivales sin miramientos aparecieron, no con el esplendor seguramente de antaño, pero sí con la suficiente finura y agresividad para que el de Hamburgo dejase de estar cómodo y empezase a sufrir. De todos modos, el alemán tuvo un 15-40 con 2-1, salvado con calidad por parte de Nadal, que a la siguiente logró el ansiado 'break'.

Fueron los mejores momentos del exnúmero uno del mundo ante una Philippe-Chatrier emocionada y exultante ante el tenis del español, con gestos de celebración por su nivel que hacía mucho que no se veían. Sin embargo, eso no desarmó a Zverev que aplacó al ambiente con un brutal décimo juego cuando sacaba el balear para igualar el partido. Nadal encajó el golpe y gozó de un 15-40 a renglón seguido, pero el germano volvió a tirar de su saque para asegurarse un 'tie-break' donde se mantuvo la igualdad y adverso finalmente (7/5) para el español, pese a algún golpe de genio.

La pérdida del parcial pareció afectar algo al de Manacor, que se vio con problemas en el primer juego de la tercera manga, pero que se rehizo no sólo para levantar el peligroso 15-40 sino para romper el saque del alemán, que sabía que no podía aflojar y que replicó al instante. Nadal no pudo aprovechar una nueva oportunidad y en el siguiente saque sacó su carácter y su saque para evitar un nuevo 'break'.

Sin embargo, Zverev siguió firme y con un tremendo 'passing' sobre una subida a la red, donde el balear se había mostrado fino y letal durante todo el partido, le dio una rotura clave. Nadal aún estuvo cerca de recuperarla, pero el cuatro del mundo sacó a relucir su tremendo revés a dos manos para acabar con la resistencia del 'rey' de la Philippe-Chatrier.

Un Zverev que jugó un gran partido, muy sólido con sus ataques aunque por momentos tuvo bajones por el envión de Nadal, pero que controló en líneas generales todo el desarrollo del encuentro y se adaptó muy bien al mismo, con buenas distribuciones de la pelota y empleando golpes agresivos.

El alemán ratificó el quiebre a su favor en el game siguiente para ponerse 5-3 y quedar en las puertas de la victoria. Algo que finalmente consiguió, tras dos oportunidades de match point, el alemán cerró el tercer set por 6-3 tras un error de Rafa y el balear le puso, quizás, punto final a su presencia en Roland Garros.

FUENTE: EFE

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