La tensión entre jugadores del Real Madrid y el FC Barcelona tras el último clásico amenaza con trasladarse al vestuario de la selección española, como ya ocurrió durante los años más duros de la era Mourinho en el conjunto merengue y Pep Guardiola en el equipo catalán.
Un clásico con heridas abiertas
El clásico del pasado fin de semana no solo dejó un resultado (2-1 a favor del Real Madrid), sino también una herida que amenaza con abrirse dentro del fútbol español. El joven Lamine Yamal, de apenas 18 años, terminó enfrentado con Dani Carvajal y Vinícius Júnior después de una sucesión de roces en el campo y declaraciones cruzadas que tensaron el ambiente.
Todo comenzó días antes del partido, cuando el atacante del Barça deslizó en una entrevista que el Madrid “roba y se queja”.
La frase —que pretendía ser una broma— se transformó en combustible.
Carvajal, capitán blanco y compañero de Yamal en la selección, esperó el final del encuentro para encararlo en pleno césped: “Hablas demasiado, ahora te toca hablar en el campo”, le espetó ante las cámaras. Vinícius intervino en defensa de su compañero, y la discusión derivó en empujones y gritos que obligaron a intervenir al personal de seguridad.
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Dani Carvajal es baja por su grave lesión en la rodilla.
La preocupación de la Federación
En la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) preocupa el efecto dominó que esta pelea pueda generar dentro de La Roja.
Carvajal y Yamal comparten vestuario en las convocatorias de Luis de la Fuente, y las imágenes del enfrentamiento recorrieron el país en cuestión de horas y el mundo entero.
Desde la Federación no hubo comentarios oficiales, pero fuentes cercanas al cuerpo técnico admitieron a la prensa deportiva que “la prioridad es mantener la armonía del grupo, sobre todo antes de los amistosos de noviembre”.
En el entorno de la selección se teme que el clima de división que caracterizó la década pasada vuelva a instalarse justo cuando España atraviesa un ciclo de reconstrucción tras su título en la Nations League.
Ecos de la era Mourinho
Para los más veteranos del fútbol español, las escenas del Bernabéu tuvieron ecos claros de otra época. Entre 2010 y 2013, los clásicos entre Real Madrid y Barcelona se convirtieron en auténticas trincheras emocionales.
Las batallas entre José Mourinho y Pep Guardiola trasladaron la rivalidad de los banquillos al vestuario de la selección. Jugadores como Sergio Ramos, Iker Casillas, Gerard Piqué o Xavi Hernández convivieron entre rencores que amenazaron con fracturar el bloque campeón del mundo.
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Piqué podría sufrir consecuencias.
El propio Vicente del Bosque reconoció años después que “hubo momentos difíciles, porque la rivalidad se nos metió dentro de la concentración”. Aquellas tensiones se diluyeron con el tiempo, pero dejaron una lección: cuando el clásico español se convierte en guerra, el primer damnificado suele ser el equipo nacional.
Un reto para Luis de la Fuente
Luis de la Fuente se enfrenta ahora a un desafío similar. Su discurso de “grupo unido” se pondrá a prueba si la disputa entre Carvajal y Yamal no se disipa en los próximos días.
Fuentes próximas al seleccionador explican que “la convivencia entre generaciones es uno de los pilares del proyecto”.
Carvajal representa la experiencia y la jerarquía; Yamal, el talento joven que simboliza el futuro. Pero si ambos quedan marcados por la rivalidad de sus clubes, el equilibrio interno podría resquebrajarse.
En el caso de Vinícius, aunque no es seleccionable, su papel como provocador en el incidente alimenta el debate mediático: el Real Madrid se siente agraviado, el Barcelona defiende a su promesa, y la polarización vuelve a dominar los programas deportivos.