Las reservas de las cuencas internas de Cataluña siguen bajando y se encuentran al 72,8%
Las reservas de agua en los embalses de las cuencas internas de Cataluña siguen descendiendo, marcando un descenso de 0,7 puntos en solo una semana. Aunque la situación mejora respecto a hace meses, las lluvias han sido insuficientes para frenar la caída.
Los últimos datos proporcionados por la Agència Catalana de l’Aigua (ACA) muestran que las reservas hídricas en las cuencas internas de Cataluña cayeron nuevamente.
Actualmente, los embalses se encuentran al 72,8% de su capacidad, lo que supone una disminución de 0,7 puntos respecto a la semana pasada, cuando las reservas estaban al 73,5%.
Esto equivale a un volumen total de 494,1 hectómetros cúbicos, frente a los 498,5 hectómetros de la semana anterior.
A pesar de que las lluvias primaverales habían permitido una cierta recuperación en meses anteriores, los últimos registros indican que los embalses no han logrado recuperar por completo la capacidad que se perdió durante el periodo de sequía severa. En términos globales, las precipitaciones en algunas zonas no han sido suficientes para mantener el nivel de reservas al alza.
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Presa de Aldeadávila
Los embalses más afectados
Los datos revelan que los embalses más críticos son los de la zona sur de Cataluña. En particular, el Pantà de Sau se ha visto afectado con una caída del 1,7%, pasando de un 56% a un 54,3% de su capacidad. Por su parte, el Pantà de Riudecanyes muestra un descenso más notorio, cayendo al 31,6%, desde el 32,2% de la semana pasada. Sin embargo, el Pantà de Susqueda ha registrado una pequeña mejora, alcanzando el 84,2% de su capacidad, aunque sigue siendo insuficiente para evitar preocupaciones por la disminución general.
Otro dato relevante proviene del sistema Ter-Llobregat, que abastece a Barcelona, su área metropolitana y gran parte de Girona. En esta cuenca, las reservas han caído al 75,9%, frente al 76,6% de la semana pasada, un descenso moderado pero constante. Este sistema sigue siendo clave para garantizar el suministro de agua potable en las zonas más densamente pobladas de la región, por lo que cualquier caída adicional podría tener un impacto directo en el abastecimiento urbano.
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Vista del pantano de Sau, a 22 de enero de 2024, en Barcelona, Catalunya (España). Los embalses de las cuencas internas en Catalunya están a punto de llegar al límite del 16% de media.
Perspectivas a corto plazo
A pesar de los descensos, las reservas aún se encuentran en niveles relativamente altos, especialmente si se compara con los meses más críticos de principios de 2025, cuando los embalses llegaron a estar por debajo del 30% de su capacidad. Sin embargo, la falta de lluvias continuas y la llegada de temperaturas más altas en el corto plazo podrían seguir presionando los niveles de agua.
El comportamiento errático de las lluvias y el cambio climático son factores a tener en cuenta. Los expertos coinciden en que, con la variabilidad climática creciente, será esencial para las autoridades de Cataluña mejorar la gestión del recurso hídrico, planificando no solo para la sequía actual, sino también para los futuros escenarios que puedan presentar nuevas exigencias.
En las próximas semanas, la atención se centrará en cómo evolucionan las precipitaciones y si los embalses pueden mantener su capacidad. Un panorama más seco podría poner en riesgo los niveles de agua y exigir medidas urgentes para evitar escasez.