En el corazón del Alentejo portugués, justo donde la tierra se pliega en frontera con España, una aldea fantasma sigue esperando a quien se atreva a devolverle la vida.
Herdade do Pereiro, un conjunto de 80 hectáreas con olivares, alcornocales y una infraestructura digna de una pequeña ciudad —20.000 metros cuadrados de superficie construida, escuela, capilla, guardería, cafetería, balneario, casino y hasta un aeródromo—, está en venta desde 2011. Su precio: nueve millones de euros.
Herdade do Pereiro, un sitio con historia
La historia de esta joya olvidada se remonta a 1931, cuando el empresario João Nunes Sequeira la transformó en una comunidad autosuficiente que llegó a emplear a más de 500 personas y a producir desde conservas hasta vino y aceite de oliva.
Pero tras su muerte, a finales de los años 60, la actividad decayó y para la década de 1990, Herdade do Pereiro quedó deshabitada.
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Hoy, a pesar de su enorme potencial turístico —con un complejo termal y la posibilidad de reactivar las aguas termales—, no logra seducir a ningún comprador. Su abandono forma parte de un fenómeno más amplio: el de los pueblos vacíos de la Península Ibérica, espacios con historia e identidad que se enfrentan al olvido por falta de inversión y proyectos sostenibles.
Sin embargo, hay quienes creen que el futuro de estas tierras puede escribirse de nuevo, con ideas audaces y respeto por lo que fueron. Herdade do Pereiro sigue esperando.
Herdade do Pereiro, un pueblo que busca dueño pero no lo logra desde 2011
Este caso refleja una tendencia en la Península Ibérica, donde pueblos enteros quedan deshabitados y se ponen en venta sin éxito. La falta de inversión y el desinterés por revitalizar estas áreas contribuyen a su deterioro progresivo.
Sin embargo, iniciativas recientes buscan atraer compradores interesados en proyectos de turismo rural o desarrollo sostenible, con el objetivo de recuperar y preservar el patrimonio histórico y cultural de estas localidades.
FUENTE: Con información de AS y HuffPost