En la Comunidad de Madrid, a solo 40 kilómetros de la capital, se encuentra Meco, un pequeño municipio con una peculiaridad que lo distingue del resto de España.
Además de tener el nombre más corto de la región, Meco cuenta con un permiso especial otorgado por el Vaticano que exime a sus habitantes de la abstinencia de carne los viernes de Cuaresma.
Un privilegio histórico concedido por el Papa
La exención de Meco tiene su origen en una bula papal concedida en el siglo XV, y existen dos teorías sobre por qué se otorgó este privilegio:
1. Dificultad para acceder a pescado fresco: Se cree que la bula fue concedida por el Papa Clemente XIV debido a la ubicación de Meco en el interior de la península, donde era complicado abastecerse de pescado fresco durante la Cuaresma.
2. Reconocimiento a los servicios de la nobleza: Otra versión señala que el permiso fue concedido por el Papa Inocencio VIII como recompensa a Íñigo López de Mendoza y Quiñones, el segundo conde de Tendilla y señor de Meco, por sus servicios a la Corona y a la Iglesia.
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Un pueblo con historia y tradiciones únicas en España
Meco no solo es conocido por este permiso religioso, sino que también comparte territorio con la prisión de Alcalá-Meco, uno de los centros penitenciarios más conocidos de España.
Con 15.732 habitantes, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), este municipio madrileño mantiene una estrecha relación con Alcalá de Henares, con la que comparte parte de su historia y desarrollo económico.
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Meco, un pueblo con identidad propia
A lo largo de los siglos, este pequeño municipio ha sabido conservar su identidad y tradiciones, convirtiéndose en un lugar con un pasado curioso que sigue vigente en la actualidad. Su particular nombre corto, su historia ligada a la nobleza y su privilegio único en España lo convierten en una localidad especial dentro del mapa de municipios de Madrid.