El caso Pelicot vuelve a situarse en el centro de la escrena luego de que Gisèle Pelicot, asegurara que tiene la necesidad de visitar en prisión a su exmarido, Dominique Pelicot, condenado a 20 años de cárcel por haberla ofrecido a medio centenar de hombres para que la violaran mientras la mantenía drogada, los aberrantes hechos ocurrieron durante años.
En una entrevista concedida a France 2, Pelicot explicó que todavía «necesita comprender» lo ocurrido y que mantiene «preguntas pendientes».
«Tengo preguntas pendientes»
Durante su intervención televisiva, Gisèle Pelicot expresó con claridad el motivo que la impulsa a querer reencontrarse con su exmarido en prisión. «Tengo preguntas pendientes: ¿por qué nos ha hecho sufrir todo esto? ¿Por qué nos ha traicionado hasta ese punto?» «Tengo preguntas pendientes: ¿por qué nos ha hecho sufrir todo esto? ¿Por qué nos ha traicionado hasta ese punto?»
Para la mujer, verse con Dominique Pelicot forma parte de su proceso personal para «seguir con su proceso de reconstrucción». «Tengo aún necesidad de comprender», insistió, reconociendo que es «imposible olvidar» lo que vivió. «Intento que las heridas cicatricen, pero a mi manera», agregó.
Un juicio a puerta abierta que marcó el caso Pelicot
Uno de los aspectos más mediáticos del proceso judicial fue la decisión de celebrar las audiencias de manera pública al considerar que hacerlo hubiese sido «un regalo» para los 50 individuos que fueron juzgados y condenados por participar en las violaciones organizadas por su exmarido.
Gisèle Pelicot defendió la publicidad del juicio como una forma de exponer la gravedad de los hechos y evitar que los responsables quedaran protegidos por el anonimato.
Durante el proceso, según afirmó, fue calificada constantemente como «víctima», un estatus que ahora rechaza. «Ya no quiero ese estatus», aseguró, dejando claro que busca redefinirse más allá del dolor sufrido.
Las fotografías «asquerosas» de su hija y sus nueras
Otro de los elementos más duros del caso Pelicot fue el hallazgo en el ordenador de Dominique Pelicot de fotografías de carácter sexual de su hija Caroline —quien aparece dormida— y de sus dos nueras.
Sobre esas imágenes, Gisèle fue contundente: «Son fotos asquerosas, insoportables de ver». Además, subrayó el sufrimiento de su hija al afirmar que «para Caroline, hay una duda sobre lo que pasó que la condena a un infierno perpetuo».
En ese sentido, añadió que «hace falta que ella lleve ese combate como mujer», evidenciando el profundo impacto familiar que ha dejado el caso.
El libro como «testamento» vital
Coincidiendo con estas declaraciones, Gisèle Pelicot publica su libro ‘Et la joie de vivre’, traducido en España como «Un himno a la vida». En una entrevista concedida a Le Figaro, explicó que ha «desnudado su alma» en este relato, que verá la luz el 17 de febrero.
La obra supone, según sus palabras, una suerte de «testamento» de todo lo vivido, incluida la notoriedad mundial que le otorgó su juicio en 2024. «Todo» le ha llegado de golpe, afirma, aunque asegura que no ha cambiado y que es «consciente de la fama» que no ha buscado.
Pelicot también confesó que no fue ella quien tomó la iniciativa de escribir el libro,pero finalmente aceptó porque sintió que podía ser «útil».
Un símbolo para muchas mujeres
El caso Pelicot ha trascendido el ámbito judicial para convertirse en un símbolo internacional de la lucha contra la violencia sexual. Sin embargo, Gisèle insiste en que no quiere ser definida únicamente por lo ocurrido.