"El dinero barato chino cuesta soberanía": la dura advertencia de EEUU a Perú por el megapuerto de Chancay
La administración Trump se mostró "preocupada" por el riesgo que corre la soberanía de Perú frente a China. La advertencia llega tras un fallo judicial que restringe la supervisión del gobierno de Perú sobre el megapuerto de Chancay, "uno de sus puertos más importantes, bajo la jurisdicción de propietarios chinos depredadores", según EEUU.
16 de febrero 2026 - 10:13hs
Megapuerto de Chancay ubicado en la provincia de Huaral, a unos 75 km al norte de la ciudad de Lima.
El Gobierno de Estados Unidos lanzó una dura advertencia sobre el riesgo que corre la soberanía del Perú tras un fallo judicial que limita la supervisión estatal sobre el megapuerto de Chancay, operado por capitales chinos. La administración Trump, que fijo como prioridad de seguridad nacional contrarrestar la influencia de Pekín en el hemisferio occidental, calificó a los propietarios del puerto como "depredadores" y dijo: "Que esto sirva de advertencia para la región y el mundo: el dinero barato chino cuesta soberanía".
Washington lanzó su advertencia a través de un mensaje de la Oficina para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado. En su cuenta de X, el miércoles pasado, la Oficina publicó: “Preocupados por los últimos informes que indican que Perú podría verse imposibilitado de supervisar Chancay, uno de sus puertos más importantes, bajo la jurisdicción de propietarios chinos depredadores".
Concerned about latest reports that Peru could be powerless to oversee Chancay, one of its largest ports, which is under the jurisdiction of predatory Chinese owners. We support Peru’s sovereign right to oversee critical infrastructure in its own territory. Let this be a…
— Bureau of Western Hemisphere Affairs (@WHAAsstSecty) February 11, 2026
"Apoyamos el derecho soberano de Perú a supervisar infraestructura crítica en su propio territorio. Que esto sirva de advertencia para la región y el mundo: el dinero barato chino cuesta soberanía", añadió.
El embajador de Estados Unidos en Perú, Bernie Navarro, reforzó la postura de Washington al replicar el mensaje, añadiendo: "Todo tiene un precio, y (a) la larga lo barato sale caro. No hay precio más alto que perder soberanía”.
Esta preocupación surge en un momento en que la administración Trump busca recuperar la hegemonía en el hemisferio occidental, una región donde Pekín amplió su influencia mediante préstamos multimillonarios y altos volúmenes de comercio. En este escenario, el megapuerto de Chancay, situado al norte de Lima, se convirtió en el símbolo de la presencia de China en América Latina, así como en un foco de tensión con Washington.
El fallo judicial que encendió las alarmas
La reacción de Washington se produjo después de conocer una resolución judicial de primera instancia en Perú que, al fallar a favor de un amparo promovido por la empresa Cosco Shipping Ports Chancay Perú, limitó los poderes gubernamentales sobre el puerto.
El fallo emitido el 29 de enero por un juez de primera instancia ordena al Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositrán) a abstenerse de ejercer "potestades de regulación, supervisión, fiscalización y sanción" sobre el puerto de Chancay.
El regulador nacional, Ositran, que supervisa todos los demás puertos importantes del país, anunció que apelará la decisión, argumentando que no hay razón para eximir a Cosco Shipping de la supervisión de la agencia. "(Cosco Shipping) sería la única empresa que presta servicios al público que no podría ser supervisada", declaró Verónica Zambrano, presidenta de Ositran, a una emisora de radio local el miércoles.
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Aunque es de propiedad privada, el puerto de Chancay abarca 180 hectáreas de territorio peruano, añadió Zambrano, lo que lo sujeta a los esfuerzos del gobierno para monitorear y hacer cumplir los estándares locales de protección al usuario.
Por su parte, Cosco desestimó las afirmaciones de EEUU. En diálogo con AP, la compañía afirmó que el fallo judicial "de ninguna manera involucra aspectos de soberanía" e insistió en que el puerto permanece "bajo la jurisdicción, soberanía y control de las autoridades peruanas, sujeto a todas las regulaciones del país".
La empresa agregó que existen diversas autoridades peruanas monitoreando las actividades del puerto, incluyendo fuerzas policiales, reguladores ambientales y funcionarios de aduanas.
La respuesta de Pekín
La respuesta del gobierno chino llegó un día después. "China se opone firmemente y lamenta profundamente la descarada propagación de rumores y la difamación por parte de EEUU contra el puerto de Chancay", afirmó Lin Jian, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, en una rueda de prensa el jueves en Pekín.
Dina Boluarte juanto a Xi Jinping. AP
La expresidenta de Perú, Dina Boluarte, junto al presidente de la República Popular China, Xi Jinping.
AP
Inaugurado en noviembre de 2024 por la entonces presidenta Dina Boluarte y el mandatario chino Xi Jinping, el puerto de Chancay se abrió con la promesa de agilizar el comercio entre América y Asia y ser una de las principales terminales portuarias del mundo. Con una inversión de 1.300 millones de dólares, la terminal cuenta con una profundidad que permite recibir a los buques de carga más grandes del mundo, consolidando a China como el principal socio comercial de Perú desde hace más de una década.
La composición accionaria de Cosco Shipping Ports Chancay Perú refleja el peso de Pekín en el proyecto: un 60 % pertenece a Cosco Shipping Ports Limited, empresa en la que el Estado chino es el accionista mayoritario, mientras que el 40 % restante está en manos de la firma local Inversiones Portuarias Chancay.
Estratégicamente ubicado en la costa del Pacífico, el puerto es una pieza clave de la iniciativa de la "Franja y la Ruta", el ambicioso programa de infraestructura global mediante el cual bancos estatales chinos financian puertos, aeropuertos y autopistas en puntos neurálgicos de varios continentes.
Los mensajes de Estados Unidos en torno al puerto de Chancay y la inversión china se suman a sus advertencias sobre la influencia del país asiático en América Latina. En la estrategia de seguridad nacional que la administración Trump dio a conocer a finales de 2025, se indica que una de las prioridades de Estados Unidos es “expandir” su presencia en la región y hacer frente a “influencias extranjeras”, a través de una renovada "Doctrina Monroe".