El calor extremo que azota Europa desde el 20 de junio ha dejado al descubierto la fragilidad de las infraestructuras de transporte ante las altas temperaturas. En ciudades alemanas como Leipzig, los servicios de tranvía fueron suspendidos por completo debido a que las temperaturas cercanas a los 40 °C licuaron el material sellante de las juntas de las vías.
Las carreteras también registran graves daños estructurales. Las autoridades alemanas cerraron de emergencia la autopista A115 tras arquearse las placas de hormigón hasta 15 centímetros sobre la calzada, un peligroso fenómeno térmico que ya ha provocado roturas similares en las concurridas autovías A2 y A7 en las proximidades de Hamburgo.
La gente usa mantas térmicas de emergencia para protegerse del calor
Además, en Berlín, los coches de policía activaron un sistema de emergencia que los transforma en "duchas urbanas", donde los peatones acalorados pueden refrescarse durante algunos minutos en este contexto de calor extremo.
Caos ferroviario en Europa y cientos de pasajeros atrapados
El colapso se extendió con fuerza a la red de ferrocarriles. El incidente más grave ocurrió en Brandeburgo, donde más de 630 viajeros quedaron atrapados a 40 °C sin aire acondicionado dentro de un tren checo con destino en Praga. El convoy perdió la corriente eléctrica tras caer un árbol sobre la catenaria por tormentas.
En el resto del continente, la operadora ferroviaria de Bélgica suprimió unos 100 trenes diarios e impuso límites de velocidad por riesgos en la catenaria. Mientras tanto, en Francia se alteraron trayectos ferroviarios por las altas temperaturas que azotan el país y que han causado que los ciudadanos utilicen canales del Río Sena como piscinas públicas.
Centrales nucleares afectadas y récord de mortalidad
El impacto ambiental ha golpeado con dureza la producción energética en Francia. Las temperaturas por encima de los 40 °C obligaron a parar o reducir la producción de cuatro centrales nucleares debido a que el agua de los ríos, usada como refrigerante, superó los límites legales de vertido establecidos.
La situación sanitaria es crítica y se extiende por todo el territorio europeo. Francia ha registrado cerca de 1.000 muertes adicionales en una semana, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) cifra en más de 1.300 los fallecimientos en el continente con relación directa a la ola de calor.