30 de mayo 2024
29 de enero 2024 - 6:38hs

Con el objetivo de mejorar el hábitat del oso pardo en la Cordillera Cantábrica y evitar que esta especie se pasee por los pueblos, el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas) está estableciendo pequeñas plantaciones de frutales en el monte, un auténtico bufé libre, de comida "gourmet", para los úrsidos.

"Durante los últimos años, el proceso de expansión del oso, que todos aplaudimos, nos está generando también unos inconvenientes", explica a EFE el director honorario de Fapas, Roberto Hartasánchez, en la primera zona donde se está plantando, los alrededores del municipio de Polaciones (Cantabria).

Hartasánchez subraya que el proyecto surgió a raíz de comprobar que las grandes plantaciones arbóreas que se han llevado a cabo en los últimos años, si bien han ayudado a la proliferación del oso pardo, han resultado ser "poco eficaces", ya que la mayoría de los árboles no han sobrevivido.

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Creando corredores

Estas plantaciones se comenzaron a generar para crear corredores entre los montes y facilitar la expansión de los úrsidos, una de las principales especies con las que trabaja Fapas.

De forma paralela, el aumento de la población de la especie está haciendo que "algunos osos se acerquen demasiado a los pueblos en busca de recursos alimenticios que no encuentran en la montaña". "No es asumible", opina Hartasánchez.

"Es más fácil encontrar peras, manzanas y cerezas en entornos de pueblos, que muchas veces ya están con una pérdida de población y productividad grandísima", apunta.

Estos alimentos, además, son los que más buscan los úrsidos, por lo que Fapas pensó en un proyecto que ayudara, por un lado, a mejorar la tasa de supervivencia de las poblaciones de árboles en la montaña, y por otro, a darle alimento a esta especie.

Con estas plantaciones -dice- se asegura que "si un oso quiere en primavera alimentarse de manzanas va a poder encontrarlas" y "no tiene necesidad de bajar a una casa del pueblo".

Los primeros manzanos

Fapas ha culminado en los últimos días la plantación de unos 40 manzanos y 10 cerezos en una finca abandonada del monte en el entorno de Polaciones.

En este valle cántabro, la asociación tiene proyectado plantar otros 500 árboles, que también estarán presentes en la comarca de Liébana, el Bierzo (León) o el centro de Asturias.

El proyecto, que está financiado por EDP Renovables, espera conseguir producir en unos cuatro o cinco años unos 100 o 200 kilos de fruta anuales por cada árbol, una cantidad más que suficiente, para Fapas, dada la población de osos.

"Se van a desarrollar de manera constante, buscando fincas, hablando con los vecinos de los pueblos", asegura a EFE Hartasánchez, que enfatiza que el proyecto paga a las dueños de fincas abandonadas "que no tienen ningún tipo de productividad".

Además de a los osos, subraya que la iniciativa va a tener un alto impacto en otras poblaciones como ciervos, corzos, jabalís, lobos o pájaros.

"Lo plantamos para el oso, pero está beneficiando a toda la cadena de seres vivos", celebra. EFE

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