17 de mayo 2024
24 de abril 2024 - 12:03hs

La invasión rusa a Ucrania y la guerra en Oriente Próximo tras el ataque terrorista de Hamás a Israel han convertido al tema en uno de los principales debates de los últimos meses.

El servicio militar obligatorio, “la mili” como se lo ha llamado históricamente, podría volver a ser una realidad en algunos países de Europa y España no es la excepción.

El pasado marzo, la ministra de Defensa, Margarita Robles, negó de plano esa posibilidad pero la cuestión es motivo de análisis permanente en un mundo en tensión bélica. 

Más noticias

Al ser preguntada por el asunto en una comisión en el Senado, Robles señalaba que su departamento no se plantea el regreso de la llamada mili "en absoluto" y apuntaba a que en otros países pueden tener "más preocupación por su situación geográfica".

“España tiene que contar con capacidad para defenderse", apunta Chema Gil, experto en seguridad y terrorismo, y coordinador de Operaciones de Emergencias en la Unidad de Protección Civil y Emergencias de San Javier. "Nos encontramos ante un panorama internacional muy complicado y tenso. España vive ensimismada. La sociedad y los medios no tenemos implementada una cultura de seguridad y defensa", agrega ante una consulta en un informe periodístico del diario español 20Minutos.

Según el experto, el servicio militar obligatorio, eliminado en 2001 por el Gobierno de José María Aznar, "igualaba a todo el mundo" y hacía que se adquiriera "una conciencia de la defensa, de la seguridad, de la patria y del país", aunque reconoce que su eliminación fue algo normal porque se apostó por un ejército "profesionalizado".

Algo que confirma el teniente general Francisco Gan Pampols. "El servicio militar significaba materializar el compromiso de toda la ciudadanía -masculina- en la defensa nacional sirviendo un periodo de tiempo encuadrado en las filas de las Fuerzas Armadas", manifiesta. 

Para el general Gil Pampols, ha habido un cambio de pensamiento con respecto a las Fuerzas Armadas y "es una consecuencia política".

El experto apunta a que, "por complejos", no se habla de la realidad del Ejército ni existe conciencia de la amenaza real hacia la democracia. "Hay que hablar con claridad. Los soldados no van siempre de misión humanitaria", asevera.

"No queremos entender que la democracia hay que defenderla también con las armas", agrega el militar.

En estos términos, una encuesta de la Asociación Internacional Gallup apuntaba hace unos días a que un 53% de los españoles no está dispuesto a luchar por su país, mientras que solo el 29% se muestra favorable a hacerlo, y el 18% no sabe o no contesta.

España si sitúa, además, entre los países como más rechazo a participar en una guerra.

Un ejército, pero de disuasión

Según datos del Ministerio de Defensa, España cuenta en la actualidad con unos 133.000 efectivos activos, distribuidos de manera integral entre el Ejército del Aire y del Espacio, la Armada y el Ejército de Tierra, lo que hace que el país sea de los últimos en número de militares junto a Polonia y Argelia.

A la cabeza con los ejércitos más potentes estarían China, con más de dos millones de militares, e India y EE.UU., con alrededor de millón y medio.

Ante estas cifras, el teniente Gan Pampols sabe que se debería proceder "a la movilización parcial o general en función de las necesidades" y hace hincapié en que "en función del tipo de conflicto al que haya que enfrentarse, el ejército profesional es claramente insuficiente y necesita un aporte extraordinario de efectivos que no pueden obtenerse únicamente de los elementos de reserva".

“Debemos tener un ejército que no usemos", resalta Gil. "La primera misión que cumple una milicia potente no es, ni más ni menos, que la disuasión", explica.

Según el experto en seguridad, hay muy pocos efectivos en España y se hace uso de muy poco dinero en Defensa. "Nuestro ejército es profesional, con militares cualificados, pero no está pensado ofensivamente. Si se declarara un conflicto bélico de alta intensidad, España no aguantaría", espeta y añade que "solo podemos enfrentarnos a esto con el apoyo de la Unión Europea y de la OTAN”.

El teniente Gan Pampols añade que "a tenor de lo visto, ningún país de Europa está en condiciones de afrontar un conflicto de alta intensidad extendido en el tiempo".

Según el militar, "falta voluntad, capacidad y determinación para asumir todos los esfuerzos y sacrificios que supone entrar en una economía de guerra y en una sociedad de la escasez y el control del consumo".

Tanto Gil como Gan Pampols también señalan la falta de educación en seguridad y defensa. Para el experto en defensa, desde las primeras etapas educativas. "En todos los países avanzados se hace esto en los estados primarios. El concepto de seguridad cambió hace muchos años y ahora es más humano, poliédrico, enfocado a la sanidad, la seguridad física, ambiental, económica...", concreta. 

"No existe conciencia de la necesidad de la seguridad, de la complejidad del entorno y de los retos, riesgos y amenazas a los que hay que hacer frente todos los días", expresa el teniente general.

Enfocado a la protección civil

En cuanto al regreso de la 'mili', Gil apuesta por un modelo de servicio militar semejante al de los países del este de Europa. "Es evidente que no puede ser como hace 50 años. Debería ser acotado en el tiempo y ha de servir para obtener valores y conocimientos. Se puede plantear como un campamento, donde conocer gente de otras partes del país", comenta. 

Gan Pampols también indica que "si es para nutrir a un ejército moderno el plazo de servicio efectivo no podría ser inferior a los dos años con carácter general y debería ser superior en caso de puestos tácticos específicos", por lo que cree que se debe realizar "un cálculo afinado de qué fuerza se necesita, cómo se sostiene y qué capacidades nacionales se van a resentir al no disponer de una fuerza de trabajo cualificada en ese periodo".

Probabilidad de guerra "escasa"

Según el artículo 30 de la Constitución española, los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España y podrá establecerse un servicio civil para el cumplimiento de fines de interés general.

"España tendría que estar dirigiendo una mirada compleja a un mundo hipercomplejo donde se están generando tensiones extraordinarias, no solo en el entorno de Rusia y Ucrania o en Oriente Medio, en el eje Asia-Pacífico que es donde va a pivotar y está pivotando el presente del mundo", dice Gil.

El experto, "sin ser alarmista", avisa: "Tendremos la guerra encima en el momento en que la tenga un solo país de Europa o de la OTAN. No podemos separar la posibilidad de guerra de España porque sea España".

Gan Pampols, por su parte, cree que la probabilidad de entrar en guerra "es escasa".

"La capacidad bélica que ha demostrado Rusia dista de ser una amenaza real e inmediata para la OTAN en su conjunto cuando no ha sido capaz de resolver un conflicto de alta intensidad con Ucrania en más de dos años", sentencia.

"Otra cosa sería que conceptos nucleares como la solidaridad, la unidad de acción o la defensa colectiva se pusieran en entredicho. Eso abriría un escenario diferente", concluye el militar.

 

 

Temas:

España Rusia Israel maniobras militares Servicio militar obligatorio

Seguí leyendo

Más noticias

Más noticias