11 de septiembre de 2026 12:29 hs

Rodrigo Paz asegura que recibió un "Estado quebrado". Cuando asumió la presidencia en noviembre del año pasado, después de más de 20 años de gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS), Bolivia enfrentaba su peor crisis económica en 40 años. En estos meses, Paz llevó adelante una serie de ajustes, pero el país aún sufre una severa crisis de divisas y desabastecimiento de combustible. En ese marco cerró un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), del que ahora se conocieron los detalles.

El acuerdo anunciado en julio, por 1.900 millones de dólares, busca "respaldar el programa integral de reformas económicas de las autoridades del gobierno boliviano", según indicó el organismo internacional.

El pacto a 36 meses, que aún debe ser ratificado por el Congreso, es una búsqueda del gobierno de Paz de algo de oxígeno para llevar adelante sus ajustes. "Voy a tocar todas las puertas necesarias para que a Bolivia le vaya bien", aseguró poco después de las elecciones. El político de centroderecha había prometido abrir el país al mundo y viajó a Washington en octubre, donde se reunió con el secretario de Estado de Donald Trump, Marco Rubio, así como con representantes de organismos internacionales.

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"Bolivia ha enfrentado importantes desafíos macroeconómicos en los últimos años, provocados por déficits fiscales persistentes, la disminución de la producción de hidrocarburos, la reducción de las reservas internacionales, una elevada inflación y distorsiones en los mercados cambiarios y de productos", señaló en julio el FMI, que estimó que el acuerdo podría ayudar a movilizar más de 5.000 millones de dólares de financiamiento adicional de otros organismos, como el Banco Mundial o el BID.

El objetivo de las reformas que busca apoyar este acuerdo es "establecer la estabilidad macroeconómica, reconstruir las reservas internacionales, reducir las vulnerabilidades fiscales y externas, fortalecer las redes de protección social y fomentar un crecimiento sostenible impulsado por el sector privado".

El fin del subsidio a los combustibles

Uno de los elementos clave del acuerdo, que el gobierno boliviano dio a conocer este jueves, es que el país dejará de subsidiar los combustibles a partir de 2027. "Nos proponemos eliminar las subvenciones al combustible en 2027 al mismo tiempo que aumentamos el gasto específico en asistencia social", dice el documento.

La escasez de combustibles y la falta de dólares fueron los temas centrales en la campaña electoral en Bolivia y decisivos para explicar la derrota del oficialismo de izquierda. El desabastecimiento afecta la producción agropecuaria, dispara el costo de vida y atiza el malestar social en las calles, donde es común ver largas filas para acceder a las estaciones de servicio. El gobierno asegura que los precios subsidiados promueven el contrabando a otros países, lo que sería la causa de la escasez.

Apenas asumió, Paz declaró la emergencia económica y anunció el fin del subsidio a los combustibles, una medida que rigió durante los 20 años de gobierno de Evo Morales y Luis Arce y drenó las reservas del país. Esto implicó un aumento del 86% en el precio de la gasolina y del 162% en el del diésel y derivó en una ola de protestas que paralizó al país durante dos meses. Pero el conflicto bélico en Medio Oriente encareció los hidrocarburos y volvió a obligar al gobierno a inyectar dinero para sostener las tarifas internas.

En julio, el Ejecutivo congeló el precio de los combustibles durante seis meses con el objetivo de "proteger la economía de las familias", aunque el 17 de agosto levantó parcialmente la subvención con "un precio referencial" para el diésel aplicado a los grandes consumidores, que también desató protestas. Según los detalles del acuerdo con el FMI, ese congelamiento se mantendrá hasta fin de año, cuando se pondrá fin a todo subsidio.

Protesta en Cochabamba por la falta de diésel

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La crisis económica

El ministro de Economía, Christian Morales, señaló en rueda de prensa que la liberación de precios "es un tema que no es impuesto" por el FMI. "Este programa económico (...) es el correcto para salir de esa debacle que hemos heredado" de los gobiernos anteriores, agregó, en declaraciones que recogió la agencia AFP.

Durante años, la renta del gas permitió a los gobiernos del MAS financiar bonos, subsidios y grandes obras públicas, mientras la pobreza caía y la estabilidad era reconocida en la región. Pero la falta de inversión en exploración y la declinación de los campos maduros desplomaron la producción y redujeron las exportaciones. Sin esos ingresos, el Estado sostuvo el gasto recurriendo a las reservas internacionales, que tras alcanzar 15.000 millones de dólares en 2014 comenzaron a caer aceleradamente y en agosto se ubicaban en poco más de 4.200 millones de dólares.

Filas para cargar combustible en Bolivia

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Según el ministro de Economía boliviano, que asumió el cargo el mes pasado tras la salida de José Gabriel Espinoza, la eliminación del subsidio permitirá liberar recursos públicos para poder financiar hospitales, colegios, carreteras e infraestructura productiva en el país.

El documento del acuerdo señala que se reforzará la participación privada en la importación y comercialización de combustibles a precios de mercado. El efecto esperado es reducir una de las principales cargas fiscales, aunque el propio acuerdo reconoce que la medida puede generar presiones inflacionarias y conflictos sociales, consignó El Deber.

Reducción del gasto y un tipo de cambio flexible

El acuerdo con el FMI también establece otras medidas para reducir el déficit fiscal, como bajar el gasto corriente y un tipo de cambio flexible.

El gobierno boliviano se comprometió a eliminar el déficit primario del Sector Público No Financiero (SPNF) al finalizar el programa. Además, el déficit global debería bajar hasta aproximadamente 3,5% del PIB en 2029. Para 2026, el presupuesto fija un déficit máximo de 47.000 millones de bolivianos (unos 3.760 millones de dólares), equivalente al 9,3% del PIB.

Desde la llegada de Paz a la presidencia el país no superó del todo la falta de dólares, si bien en los últimos meses se tomaron medidas como el inicio de la devolución de ahorros en divisas, luego de dos años de restricciones de los retiros y transacciones en esa moneda.

Además, desde fines de junio se implementó un régimen de tipo de cambio flexible que reemplaza al esquema fijo que rigió durante 15 años, una medida que permitió sumar divisas para las reservas internacionales netas (RIN), según informó el Banco Central de Bolivia (BCB).

En el acuerdo alcanzado con el FMI, el gobierno de Paz se comprometió a avanzar hacia un tipo de cambio determinado por el mercado y a que las intervenciones del BCB sean limitadas y estén destinadas principalmente a enfrentar episodios de desorden financiero.

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