15 de enero 2026 - 9:17hs

El control que Estados Unidos comenzó a ejercer sobre el petróleo venezolano mantiene en entredicho el esquema de pago de la deuda con China. La irrupción de Washington reduce el margen de maniobra del gobierno interino de Delcy Rodríguez para definir el destino de los barriles exportados y deja en duda la continuidad del crudo que Caracas envía a Pekín para amortizar los cuantiosos créditos recibidos en el pasado.

La relación financiera entre China y el chavismo se forjó en torno al petróleo. Como mayor consumidor mundial, Pekín concedió amplios créditos a Venezuela, un país con vastas reservas que se comprometió a retribuirlos mediante el envío de barriles de crudo.

Maduro con Xi en China - 2023 - EFE

Según la Base de Datos de Financiación China-América Latina, entre 2007 y 2015 Venezuela recibió créditos por 59.000 millones de dólares, una cifra superior a lo otorgado a Brasil, Ecuador, Argentina y Bolivia en conjunto. Posteriormente, entre 2015 y 2018, el financiamiento se redujo de manera significativa. Los recursos, sin embargo, se dilapidaron y no se destinaron a incrementar la producción petrolera —que cayó drásticamente—, diversificar las exportaciones ni mejorar la infraestructura.

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Se estima que Venezuela aún le debe a China entre 10.000 y 12.000 millones de dólares. En 2025, según datos de Kpler, el país exportó un promedio de 768.000 barriles diarios de petróleo, de los cuales más de la mitad tuvo como destino China. Una parte de estos envíos se utilizó para el pago de la deuda y la otra para abastecer a pequeñas refinerías privadas conocidas como tea pots o teteras.

Tras el ataque militar de Estados Unidos a Venezuela y la captura del mandatario Nicolás Maduro, trasladado a una cárcel en Nueva York para ser juzgado por narcotráfico, Washington comenzó a ejercer una suerte de tutelaje sobre el gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y ha orientado su acción hacia el sector petrolero.

La semana pasada, el Departamento de Energía de Estados Unidos anunció que ejercerá un control significativo sobre las exportaciones petroleras de Venezuela, incluyendo la gestión de los ingresos. Aunque Donald Trump aseguró en una rueda de prensa que no privará a China de los barriles venezolanos, no ofreció detalles sobre el esquema a seguir ni aclaró si está previsto que continúen los envíos de crudo como mecanismo de pago de la deuda.

Petróleo - plataformas sobre el lago Maracaibo - EFE
Plataformas petroleras sobre el lago Maracaibo

Plataformas petroleras sobre el lago Maracaibo

La incertidumbre se intensifica. Reuters informó que el 13 de enero dos buques con bandera china, que se dirigían a Venezuela para cargar crudo destinado al pago de la deuda, dieron media vuelta y emprendieron el regreso, según datos de transporte marítimo de LSEG. El episodio sugiere que, al menos en el corto plazo, este tipo de envíos podría no estar contemplado.

En el caso del petróleo que reciben las refinerías tea pots, el precio resulta un factor decisivo. Intermediarios trasladaban estos barriles a China eludiendo las sanciones de Estados Unidos y, al tratarse de crudo sancionado, las refinerías los adquirían con un descuento significativo. Con el control que comenzó a ejercer Washington, los barriles venezolanos pasarán a colocarse a precios de mercado.

Erica Downs, investigadora senior de la Universidad de Columbia, explicó en un análisis que “el gran volumen de petróleo venezolano almacenado en buques frente a las costas de China y Malasia —unos 82 millones de barriles— debería proteger a las tea pots de cualquier interrupción en las exportaciones venezolanas durante los próximos meses”. Sin embargo, advirtió que "una interrupción más prolongada podría obligar a estas refinerías privadas a elegir entre pagar precios más altos por suministros alternativos o conformarse con menos crudo”.

Agregó que de acuerdo con Kpler, los crudos pesados iraníes pueden sustituir al petróleo venezolano conocido como Merey y obtenerse con descuento, aunque no lograrían reemplazar completamente los barriles perdidos. En cambio, ciertos crudos provenientes de Canadá e Irak resultarían demasiado costosos.

Caja tutelada

La administración de Donald Trump ha diseñado un esquema de pago para el petróleo venezolano que combina coerción y pragmatismo. Según fuentes financieras, tras lo anunciado por el Departamento de Energía de Estados Unidos y la información disponible, Pdvsa —la estatal venezolana— junto con sus empresas mixtas venderán crudo a comercializadoras autorizadas como Vitol y Trafigura. Ya se ha pactado la colocación de entre 30 y 50 millones de barriles actualmente almacenados en el país.

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El petróleo será cargado en buques no sancionados que arribarán a los principales terminales venezolanos y se comercializará a precios de mercado tanto en Estados Unidos como entre otros compradores internacionales.

El pago no irá directamente a Pdvsa, sino a una cuenta en un banco estadounidense bajo supervisión de Washington. Los recursos correspondientes a regalías e impuestos serían transferidos al gobierno venezolano, conforme a lo establecido en la ley venezolana. Otra parte se destinaría a cubrir los gastos operativos de las empresas, mientras que el excedente —equivalente a las ganancias— sería repartido. Sin embargo, la porción que corresponde a Pdvsa podría quedar bajo control de la administración Trump, eventualmente como un fondo tutelado.

Por ahora este esquema no contempla fórmulas específicas para el pago de deuda externa como la que tiene Venezuela con China. El modelo se concentra en la comercialización a precios de mercado y a la distribución de ingresos bajo supervisión estadounidense, sin prever un canal claro para atender obligaciones pendientes, explican fuentes consultadas.

Los ganadores

Analistas sostienen que, en el corto plazo, las principales beneficiadas de una redirección del petróleo que antes se enviaba a China serían las refinerías de la costa del Golfo de Estados Unidos. Firmas como Valero Energy y Marathon Petroleum están en posición de aprovechar el flujo adicional de crudo venezolano, pues adaptaron sus instalaciones hace décadas para procesar precisamente ese tipo de petróleo pesado, viscoso y de menor precio que el producido en suelo estadounidense.

El entusiasmo de las refinerías estadounidenses quedó reflejado en las palabras de Lane Riggs, director ejecutivo de Valero, quien durante una reunión de representantes de empresas del sector petrolero con Trump para evaluar alternativas de inversión en Venezuela afirmó: “Estamos más que complacidos de que esta oportunidad se expanda para poder invertir aún más en nuestras refinerías y producir más”.

Riggs agregó que sus instalaciones están “configuradas de manera única para procesar petróleo venezolano”, lo que coloca a la compañía en una posición privilegiada frente al nuevo esquema de exportaciones.

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