19 de diciembre 2025 - 9:11hs

Con la elección de Paloma Valencia como candidata del Centro Democrático, el partido fundado por el expresidente Álvaro Uribe intenta reinventarse y ofrecer a la derecha colombiana un tono más moderado, en un escenario donde la izquierda consolida posiciones y la ultraderecha amenaza con fracturar su base electoral.

La senadora obtuvo los mejores resultados en las encuestas internas del Centro Democrático frente a María Fernanda Cabal y Paola Holguín. Su candidatura para las elecciones de 2026 ofrece al uribismo un rostro menos radical y más moderado. En su discurso de lanzamiento evitó centrar la narrativa en ataques al presidente Gustavo Petro y puso el acento en propuestas sobre pobreza, justicia, seguridad y crisis fiscal. “El problema no es Petro, sino el estatismo”, subrayó, marcando el tono de su campaña.

Paloma Valencia - EFE
Valencia fue elegida candidata del Centro Democrático

Valencia fue elegida candidata del Centro Democrático

Tatiana Niño, politóloga y coordinadora de la Fundación Konrad Adenauer en Colombia, interpreta la elección de Valencia como una señal interna del uribismo para marcar distancia con la extrema derecha, representada en la contienda por la candidatura del outsider Abelardo de la Espriella.

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“María Fernanda Cabal representaba una derecha mucho más radical, cercana a De la Espriella”, explica Niño. Añade que, en contraste, Valencia “se acerca más a la centro-derecha” y transmite un mensaje tácito de lo que Uribe ha venido sugiriendo: que el partido “está abierto a la posibilidad de coalición y de acercarse a otros candidatos”.

Valencia inicia la campaña en clara desventaja: el último sondeo de Invamer le concede menos de 2% de intención de voto, muy lejos del 18% que concentra Abelardo de la Espriella y del 31% con el que Cepeda lidera como candidato del oficialismo para los comicios de mayo del próximo año. El contraste es evidente, pero las cifras no bastan para descartar su papel en la contienda. La fuerza de su postulación descansa en el respaldo de Uribe, referente de la derecha colombiana y pieza clave en el tablero político.

Uribe fue presidente en 2002 y 2006 y, desde entonces, ha tenido influencia en el mapa del poder: promovió a dos sucesores que alcanzaron la presidencia en 2010 y 2018, y en 2014 logró que su candidato llegara a segunda vuelta. Su única derrota significativa ocurrió en 2022, cuando Federico Gutiérrez, entonces su principal apuesta, quedó fuera del balotaje y hoy ocupa la alcaldía de Medellín. Desde ese revés, el expresidente ha intentado recuperar protagonismo, reforzado por su reciente absolución en segunda instancia en un proceso por manipulación de testigos.

Álvaro Uribe - 21-20-25 - (2) - AFP

Desde la perspectiva de Niño, el uribismo ha perdido capacidad para inclinar la balanza hacia el candidato que finalmente llega al Palacio de Nariño. “El uribismo ha venido perdiendo fuerza en términos de definir quién es presidente”, afirma. No obstante, advierte que el Centro Democrático continúa siendo uno de los partidos más disciplinados de Colombia, capaz de movilizar un caudal de votos significativo, incluso tras el revés sufrido en la última elección.

Cercana al poder

Nacida en Popayán en 1978, Paloma Valencia proviene de dos familias influyentes: es nieta del expresidente Guillermo León Valencia y del intelectual Mario Laserna. Abogada y filósofa formada en la Universidad de los Andes, con estudios de escritura creativa en Nueva York, inició su carrera en medios de comunicación antes de llegar al Senado en 2014. Desde entonces se ha consolidado como una de las voces más visibles del Centro Democrático, con marcada presencia en debates parlamentarios y en redes sociales.

Al asumir la candidatura, Valencia dejó claro su alineamiento con el expresidente Uribe: “Honraré el legado del presidente Uribe. Aquí, la más leal de sus soldados y la más comprometida con su visión. Los problemas de Colombia tienen solución y lo haré con toda la militancia y los ciudadanos”, afirmó.

La gran incógnita es si Paloma Valencia logrará frenar la fuga de apoyos del Centro Democrático hacia De la Espriella. El reto es considerable: una franja del electorado más radical parece hoy más seducida por el tono confrontativo y la narrativa populista del abogado penalista de ultraderecha.

Abelardo de la Espriella - EFE
Abelardo de la Espriella va como candidato de la ultraderecha en Colombia

Abelardo de la Espriella va como candidato de la ultraderecha en Colombia

No obstante, la eventual pérdida en ese flanco duro podría compensarse con un fenómeno distinto: la capacidad de Valencia para atraer votantes de centro. Ese es el terreno donde su candidatura puede crecer y redefinir el papel del uribismo en la contienda presidencial.

“La candidata necesita sumar fuerzas para derrotar al petrismo. Aquí se verá qué tanta capacidad real tiene Valencia de negociación y si logra construir puentes con el centro”, señaló Carlos Charry, docente de la Escuela de Ciencias Humanas de la Universidad del Rosario, en declaraciones a El Tiempo.

En campaña

La ausencia de ataques directos contra Petro no fue un gesto aislado del discurso inaugural. En su primer mitin como candidata presidencial, realizado en La Estrella junto al expresidente Uribe, Valencia evitó cualquier referencia al mandatario. Prefirió centrar su mensaje en la crisis de seguridad: denunció el “paro armado nacional” del ELN y la toma del municipio caucano de Buenos Aires, dibujando un panorama complejo en materia de orden público.

Paloma Valencia - AFP

El énfasis estuvo en mostrarse como una uribista de primera línea, pero sin caer en el antipetrismo. En lugar de agitar la confrontación, apeló a la esperanza y evocó el momento en que Uribe transformó el país. No obstante, en sus redes sociales difundió un video en el que sí confronta a Petro, señalando que “no ha sido respetuoso con la democracia colombiana” subrayando su intolerancia con los otros poderes públicos.

En la búsqueda de mayor unidad dentro de una derecha hoy fragmentada, no se descarta que Valencia participe en una consulta interpartidista junto a otros aspirantes el próximo 8 de marzo, coincidiendo con las elecciones legislativas. En esa cita se medirían seis precandidatos, entre ellos el exministro Mauricio Cárdenas, el exsenador David Luna y el exgobernador de Antioquia Aníbal Gaviria. El objetivo sería articular un acuerdo que permita converger en torno a un solo candidato para la primera vuelta prevista el 31 de mayo.

La candidatura de Valencia simboliza el intento del uribismo por reinventarse y acercarse al centro político. Con linaje conservador, respaldo de Uribe y un discurso menos confrontativo, deberá probar si puede articular a la derecha y disputar el terreno a una izquierda cohesionada y a la radicalidad de Abelardo de la Espriella. El desenlace marcará si el uribismo logra renovarse o si su apuesta se convierte en un puente hacia otros liderazgos.

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