3 de junio 2024 - 20:35hs

Populismo en auge, cachetazo a la ultraderecha y riesgo para la democracia. Los principales medios de los Estados Unidos no tuvieron una lectura uniforme sobre el arrollador triunfo de Claudia Sheinbaum, esta hija dilecta de la intelectualidad mexicana de izquierda, y lo que se viene en la relación bilateral entre ambos países.

En el Washington Post, dos periodistas (mujeres) metieron el dedo en una llaga estadounidense. Mary Beth Sheridan y Paulina Villegas recordaron que México es un país tradicionalmente machista. Y destacaron que, si bien el voto femenino se instauró recién tres décadas después que en los Estados Unidos, la coronación de Claudia Sheinbaum deja a su país en un irreversible segundo lugar. Y todavía restan, como mínimo, 5 años más para que EE.UU. tenga una presidenta mujer. El próximo turno en la Casa Blanca será para dos varones, blancos y veteranos.

El New York Times indagó sobre una faceta no muy visible en la biografía de Sheinbaum: su condición de judía, en un país primordialmente cristiano. "Por supuesto que sé de dónde vengo, pero mis padres eran ateos", dijo la presidenta electa de 61 años a The New York Times. Fue en una entrevista de 2020. "Nunca pertenecí a la comunidad judía. Crecimos un poco alejados de eso", explicó entonces.

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La semana pasada, manifestantes pro-palestinos se enfrentaron con la policía frente a la embajada israelí en la Ciudad de México. En adelante, Sheinbaum se verá obligada a tomar partido respecto un debate ultra sensible: la guerra en Medio Oriente.

Sheinbaum, ¿líder pragmática o ideológica?

Para el sitio Político, dentro del cuerpo de Sheinbaum habitan dos perfiles: el pragmático y el ideológico. ¿Cuál se impondrá en la gestión? Desde el Miami Herald, Andrés Oppenheimer no tiene dudas en ser decididamente pesimista. Para este histórico analista que hace base en Miami, Sheinbaum continuará la política exterior de Andrés Manuel López Obrador. En palabras de Oppenheimer, un mal augurio para la democracia. El Wall Street Journal coincide en el desencanto ante lo que considera una entrega de más poder a la izquierda en México. Y basa su argumento en la caída del peso mexicano y el mercado bursátil.

El Herald, sin embargo, a su vez recuerda que Sheinbaum prometió mantener buenas relaciones con el (condenado) Donald Trump, en caso de que el republicano vuelva a la Casa Blanca. Gane quien gane el 5 de noviembre, el Washington Post enumera los lazos estructurales entre países. México desplazó a China y se convirtió en el socio comercial número uno de Estados Unidos. Ambos gigantes cuentan con sectores económicos clave entrelazados: desde la fabricación de automóviles al cultivo de paltas (o aguacates, según la identidad latina del lector). México a su vez es un embudo crucial para migrantes y drogas como el fentanilo.

Para Jan Martínez Ahrens, el director de El País América (oferta reciente para la audiencia latina en los Estados Unidos), la paliza que recibió la oposición en México fue un cachetazo contra los "profetas de la catástrofe que veían un país en llamas". Y el apoyo masivo al dúo AMLO-Sheinbaum es un mensaje contra los vientos de ultraderecha que recorren el continente. Los lectores del newsletter The Morning, del New York Times, se llevaron otra afirmación para analizar el triunfo de Sheinbaum en clave global. ¿Cuál? Que el populismo está en auge.

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